El 40% de los accidentes mortales registrados el pasado año en las carreteras vascas tuvo como posible influencia la conducción distraída o desatenta, mientras que el 35% tuvo como influencia la velocidad inadecuada. Además, el 21% de las personas fallecidas lo hicieron en accidentes del tipo colisión frontal.
Estos datos se recogen en la Memoria anual de la Dirección de Tráfico del Gobierno Vasco correspondiente a 2025, que señala que el 38% de las personas fallecidas lo hicieron en accidentes que tuvieron como posible influencia la conducción distraída o desatenta y el 38% tuvieron la velocidad inadecuada.
El informe refleja que en 2025 se produjeron en las calles y carreteras de Euskadi 40 accidentes de tráfico mortales (33 registrados por la Ertzaintza y siete por las policías locales), con el resultado de 42 personas fallecidas en el acto o antes de transcurridas las primeras 24 horas. En total, hubo cinco accidentes mortales y cinco víctimas mortales más que en 2024.
Por territorios, respecto al año anterior, la mortalidad subió un 89% en Álava, se mantuvo en Bizkaia, mientras que cayó un 11% en Gipuzkoa. Así, en 2025 perdieron la vida en accidente de tráfico 17 personas en Álava (ocho más que en 2024), ocho en Bizkaia (una menos que en 2024) y 17 en Gipuzkoa (dos menos que en 2024).
En cuanto al número de personas que resultaron heridas graves (466 personas), experimentó un descenso del 4,3% respecto a los datos provisionales a la misma fecha de 2024.
Línea descendente
La evolución de las personas fallecidas en accidentes de tráfico en Euskadi desde 2003 ha seguido una línea descendente hasta llegar al mínimo registrado en 2014, con 29 personas fallecidas. Desde entonces, el número de personas fallecidas ha variado de 53 en 2015, a 37 en 2024.
El 45% del total de personas fallecidas en accidente de tráfico el pasado año pertenecía a un colectivo vulnerable (el 58% de ellas eran motoristas, el 16% ciclistas y el 26% restante viandantes). De las 19 personas que forman de este colectivo, once eran motoristas, cinco eran viandantes y tres eran ciclistas.
El 74% de las personas fallecidas eran conductoras (el 42% son conductoras de motocicleta y bicicleta y el 58% de turismos u otros vehículos), el 14% eran ocupantes de vehículos de más de dos ruedas o más, y el 12% restante eran viandantes.
Respecto a 2024, y en números absolutos, fallecieron dos personas menos pertenecientes al colectivo vulnerable. De todas las personas fallecidas, el 79% eran varones y el 21% restante, mujeres.
De las personas conductoras fallecidas, el 52% tenía entre 45 y 64 años; el 23% entre 25 y 44 años; el 19% tenía menos de 25 años y el 6% restante tenía más de 64 años. De las personas ocupantes fallecidas, el 67% tenía entre 14 y 24 años; el 16,5% entre 45 y 64 años; y el otro 16,5% tenía menos de 14 años.
Entre las personas viandantes, todos los fallecidos tenían más de 60 años, representando el colectivo mayor de 64 años el 80% de viandantes fallecidos.
En torno al 21% de las personas implicadas en accidentes de tráfico tiene entre 45 y 54 años; el 18% entre 25 y 34; el 17% entre 35 y 44; el 15% entre 15 y 24; el 15% entre 55 y 64; el 10% 65 o más años y el 4% restante tiene menos de 15 años.
Edades
Esta estructura por edad de las personas implicadas en accidentes en carretera en 2025 apenas varía con respecto a la registrada en los años anteriores. Así, solo un 10% del total de personas accidentadas son mayores de 64 años.
En cambio, entre las personas heridas graves registradas por la Ertzaintza, el porcentaje de mayores de 64 años sube hasta el 27%. En cuanto a las personas fallecidas, el 11% eran menores de 18 años, el 80% tenía entre 18 y 65 años y el 9% restante, más de 65 años.
El 76% de las personas accidentadas son conductoras, el 23% ocupantes y el 1% viandantes. Por su parte, el 63% de los vehículos implicados en accidentes de tráfico son turismos; el 7%, animales; el 4%, ciclomotores o motocicletas; el 3%, bicicletas y el resto, vehículos que transportan personas o mercancías.
En relación a los tipos de accidentes con víctimas, el 46% ha sido consecuencia de una colisión de vehículos en marcha; el 19%, por choque contra barrera de seguridad u otro elemento de la vía; el 14% debido a caídas; el 5%, por vuelcos; el 5%, por salidas de la calzada o despeñamientos y el 4%, por atropellos a personas. Dentro del 7% restante, que completan otro tipo de accidentes, solo un 1% lo constituyen los atropellos a animales.
En cuanto al estado de la vía, en el 64% de los casos estaba seca y limpia y en el 36% restante existía algún condicionante en la superficie: agua, nieve, hielo, aceite, etc.
El 73% de los accidentes con víctimas tienen lugar en días laborables, y no se observan grandes variaciones en su distribución entre los días de la semana, desde un 13% de accidentes los domingos hasta un 16% los lunes.
Los meses en los que más accidentes con víctimas se registraron fueron noviembre (11%) y junio y julio (10%), y en los que menos, marzo (6%), enero y febrero (7%).
El uso del cinturón o casco por parte de las personas conductoras accidentadas es generalizado. Tanto en el caso de los conductores y ocupantes de turismo, como en el de las personas motoristas (incluidos ciclomotores), el porcentaje de personas accidentadas que se conoce no llevaban cinturón de seguridad o casco, respectivamente, es menor que 1%.