Euskadi destina 156 millones a implantar cocina propia en los colegios públicos
La propuesta, presentada por la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, se integra en el Plan Estratégico Hezkuntza Eraiki 2030
El Consejo de Gobierno del Gobierno Vasco ha autorizado un gasto de 156.822.519 euros para la gestión de los servicios de cocina in situ y mixta en los centros públicos. La propuesta, presentada por la consejera de Educación, Begoña Pedrosa, supone un paso firme para alejar el modelo de comedor de una simple prestación asistencial y convertirlo en un pilar del bienestar y la salud del alumnado.
Esta inversión se integra en el Plan Estratégico Hezkuntza Eraiki 2030, reforzando la idea de que la alimentación es una política educativa estratégica. Con este presupuesto, el departamento busca garantizar no solo el acceso a la comida, sino que esta sea de la máxima calidad, saludable y elaborada lo más cerca posible de las aulas.
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158 centros cuentan ya con fogones propios
La apuesta por la cocina directa en los centros ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una realidad creciente. En los últimos cinco años, el número de comensales que se benefician de este sistema ha crecido en más de 4.700 personas, alcanzando actualmente los 30.097 usuarios. Este aumento ha permitido que la red pública cuente ya con 158 centros con cocina propia.
La planificación no se detiene aquí. A partir de 2026, el Gobierno Vasco tiene previsto sumar 30 nuevas cocinas in situ y desplegar 10 cocinas zonales. Estas últimas instalaciones son una pieza clave del nuevo engranaje, ya que permitirán abastecer a colegios que, por limitaciones de espacio, no pueden cocinar en sus propias instalaciones.
Calidad nutricional y sostenibilidad como ejes del servicio
Los nuevos pliegos de contratación elevan sustancialmente el listón de la exigencia alimentaria. El objetivo es claro: productos frescos, de temporada y cercanía. Se establece la obligatoriedad de menús equilibrados donde la legumbre, la verdura y la fruta sean protagonistas, reduciendo al mínimo los alimentos ultraprocesados y los fritos.
Para asegurar la inclusión de todo el alumnado, el servicio mantiene una oferta diversa que incluye menú basal, ovolactovegetariano (con o sin pescado) y menús sin cerdo, además de protocolos rigurosos para atender alergias e intolerancias. Esta apuesta por la calidad no es solo una cuestión de salud, sino también de sostenibilidad, al priorizar la economía circular y la reducción del desperdicio alimentario, mejorando la eficiencia energética de toda la red.
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