Osakidetza ha puesto en marcha una tarjeta sanitaria de atención preferente dirigida a personas con trastorno del espectro autista (TEA), una iniciativa con la que pretende avanzar en la eliminación de barreras dentro del sistema sanitario. Impulsada por el Departamento de Salud, la medida está orientada a facilitar el acceso a consultas, pruebas y tratamientos en condiciones más adaptadas.
En Euskadi, más de 5.000 personas podrán beneficiarse de este recurso, que permitirá acortar tiempos de espera y evitar situaciones que pueden resultar especialmente complejas, como las salas concurridas o los entornos poco previsibles.
Coincidiendo con el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo, Osakidetza recuerda que cada año detecta más de 500 nuevos casos en su red. Este incremento sostenido refuerza la necesidad de adaptar los servicios públicos a una realidad cada vez más presente.
Atención más ágil y personalizada
La tarjeta permitirá identificar de forma rápida a los pacientes que la portan, lo que facilitará, siempre que sea posible, su derivación a circuitos específicos de atención. Este nuevo método busca minimizar las esperas innecesarias y reducir el impacto que determinados entornos sanitarios pueden generar en personas con autismo.
Además, el sistema incorpora un enfoque más individualizado. Los profesionales podrán anticipar las visitas y adaptar tanto la comunicación como los procedimientos a las características de cada paciente, teniendo en cuenta aspectos sensoriales o de interacción. El objetivo es ofrecer una atención más cercana, comprensible y ajustada a cada caso.
Los pacientes podrán solicitar las tarjetas en sus centros de salud a través del personal de Atención Primaria, y posteriormente se les enviará a domicilio. Podrán beneficiarse de ella tanto personas diagnosticadas con TEA como aquellas con diversidad funcional o del desarrollo
Refuerzo formativo
La nueva tarjeta se integra en el circuito de detección y atención al autismo que el sistema sanitario vasco ha consolidado en los últimos años. Este modelo se apoya en la identificación precoz y en la coordinación entre Atención Primaria y Especializada.
El proceso comienza con una primera valoración en el centro de salud, seguida de una derivación ágil a equipos especializados —como pediatría, psiquiatría o neurología— cuando existen indicios. Posteriormente, se garantiza el seguimiento mediante una coordinación continuada, lo que permite mejorar la precisión diagnóstica y ajustar las intervenciones.
Osakidetza ha reforzado también la formación de profesionales sanitarios para facilitar la detección temprana de signos compatibles con el TEA, uno de los elementos clave del modelo.
La implantación de esta tarjeta se enmarca en el Pacto Vasco de Salud y responde a una estrategia más amplia que sitúa a la persona en el centro de la atención. Con ello, el sistema sanitario vasco avanza hacia un modelo más inclusivo, accesible y adaptado a la diversidad de la población.