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LA EDAD

dos mujeres vivieron la batalla de vitoria en el frente, rompiendo los moldes de lo que se consideraba socialmente correcto a principios del siglo xix

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son miles las mujeres que a lo largo de la historia vistieron y vivieron como hombres en su lucha personal por romper los moldes de lo socialmente correcto y por derribar las barreras machistas que siempre se interpusieron entre ellas y sus metas. Ejemplos como las mujeres que lucharon en los campos de batalla, ejerciendo de soldados muy poco frecuentes. Agustina de Aragón y Martina Ibaibarriaga (se hizo pasar por un hombre en la Guerra de la Independencia y alcanzó el rango de teniente coronel) son dos de estos ejemplos. Ambas, "siendo ellos", lucharon en la Batalla de Vitoria, que se libró hace 200 años en esta ciudad entre las tropas aliadas y las de Napoleón y que terminó con la expulsión del ejército francés.

La Batalla de Vitoria es uno de los hechos más conocidos de la Guerra de la Independencia de 1813, ya que los ejércitos de España, Inglaterra y Portugal comandados por el duque de Wellington derrotaron a las tropas de Napoleón. Se trata de un acontecimiento de relevancia internacional (fue librada el 21 de junio de 1813) puesto que supuso la retirada definitiva de las tropas francesas de España y que forzó a Napoleón a devolver la corona a Fernando VII.

Valentía y sacrificio son dos características que se valoran en el campo de batalla. Pero más aún en el caso de las vidas de algunas mujeres que vivieron como hombres, por conveniencia para poder evadir las limitaciones de sus roles sociales. Varias mujeres participaron en la Batalla de Vitoria. El general Morillo le extendió a Agustina de Aragón un certificado de que había luchado bajo su mando en Vitoria. Y la guerrillera y bandolera vizcaína Martina Ibaibarriaga luchó en la división de Iberia, la fuerza guerrillera de Francisco de Longa.

Sólo en algunas ocasiones la historia de un personaje es tan extraordinaria como la de María Martina Ibaibarriaga, a quien recuerdan en Gasteiz con la calle Coronela Ibaibarriaga, en el barrio de Lakua. ¿Quién fue esta coronela? Pues tras ese curioso rango se esconde la historia de una mujer valiente que desafió a ejércitos enteros pero, sobre todo, al tiempo que le tocó vivir. En realidad, en el campo de batalla fue conocida como coronel Manuel Martínez, un héroe de la Guerra de la Independencia muy popular por ser un valiente y curtido soldado que en realidad se llamaba María Martina.

A finales de marzo de 1813, las tropas francesas, marchando ya decididamente hacia el norte, desplegaron un ejército sobre Pamplona, Bilbao, Vitoria y Donostia. Por su parte, un cuerpo del ejército español efectuó una gran demostración estratégica y marchó, desde Galicia y Asturias, a situarse sobre la retaguardia francesa.

Mientras sucedían estos hechos, apareció el nombre de un valiente soldado, Manuel Martínez, encubriendo el nombre de una mujer: María Martina Ibaibarriaga. El coronel Martínez se distinguiría especialmente por su actuación valiente e impecable en junio de 1813, durante la Batalla de Vitoria, pero ya había demostrado su inteligencia y valor desde el comienzo de la lucha contra los invasores en el año 1808. Entonces, ninguno de sus compañeros podía ni siquiera sospechar que aquel Manuel Martínez, que iba escalando puestos superiores debido al reconocimiento de su valía, fuera una mujer.

Nacida en el año 1788 en la localidad vizcaína de Berriz, la familia de María Martina trasladó su residencia a Bilbao, donde regentaban una farmacia situada en las Siete Calles. La vida transcurría con normalidad cuando el 16 de agosto de 1808 los franceses irrumpieron saqueando y matando. Las tropas napoleónicas entraron en la botica de la familia Ibaibarriaga y asesinaron a los padres y al hermano de María. En ese momento, la joven tomó la decisión de vengarse. No iba a ser fácil, sobre todo tratándose de una mujer. La solución fue utilizar las ropas que encontró de su hermano fallecido. Se vistió como un hombre y se unió a las tropas que luchaban contra el invasor. Con el nuevo nombre de Manuel Martínez, marchó en busca de las tropas españolas para alistarse como un voluntario más.

Como curiosidad, en la localidad de Barbastro, al resultar herida, el boticario del pueblo, a donde la llevaron para realizarle una primera cura, descubrió su condición de mujer pero lo mantuvo en secreto.

En junio de 1813, en la Batalla de Vitoria, comandó una carga contra los franceses, en una actuación que llamó la atención incluso del general Wellington, que al conocerla se asombró al saber que era mujer.

alma guerrera A pesar de que los libros de historia no recogen todas sus hazañas, otra mujer con alma guerrera fue Agustina de Aragón, una mujer que no encubrió su personalidad y realizó una heroica defensa en el campo de batalla contra las tropas de Napoleón. Las singulares andanzas de la guerrillera son muy poco conocidas entre el gran público, principalmente debido a la escasa documentación que existe. Nacida en 1786 en Barcelona, Agustina se casó a los 17 años con un cabo de artillería. Su marido participó desde el principio en la Guerra de la Independencia española, tomando parte en la batalla del Bruch. Los acontecimientos de la guerra los llevaron a él y a Agustina hasta Zaragoza.

Durante el asedio de esta ciudad, Agustina llevó a cabo la acción que la hizo célebre. Tras haber caído heridos o muertos todos los defensores de la puerta llamada del Portillo, las tropas francesas se aprestaron a tomarla al asalto. Pero Agustina, que llevaba la comida a su marido, tomó la mecha de manos de un artillero herido y consiguió disparar un cañón sobre las tropas francesas que corrían sobre la entrada. Dice la leyenda que los asaltantes franceses, temiendo una emboscada, se batieron en retirada. Había nacido el mito de Agustina de Aragón o La Artillera. Esta mujer luchó bajo el mando del general Morillo en la Batalla de Vitoria.

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l Años. Es la edad que tenía Martina Ibaibarriaga después de haber participado en la batalla final.