la lucha contra el cáncer se desarrolla en muy distintas vertientes. No sólo depende de generalizar medidas preventivas tan eficaces como el abandono del tabaco o las pruebas de detección precoz de los cánceres de mama o colon, sino de acometer un esfuerzo inversor extra para dar un mayor peso a la investigación y avanzar hacia una atención integral a los pacientes. Así lo entiende Augusto Borderas, presidente de la Junta territorial de la Asociación española contra el Cáncer (AECC), quien se refiere a tres aspectos muy concretos como los principales retos de futuro para su colectivo. "Deberíamos lograr un acuerdo económico con Osakidetza para que nos subvencionara la psico-oncología; además, es muy importante potenciar la investigación y, si se pudiera, aumentar el voluntariado", enumera.
El interés por los aspectos psicológicos y los comportamentales del paciente con cáncer llevaron, allá por 1992, a la definición de una nueva subespecialidad en el ámbito de la oncología, la ya mencionada psico-oncología, también conocida en Europa como oncología psicosocial. Según explica María Die Trill, psico-oncóloga del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, este campo se centra en atender "la respuesta emocional de pacientes, familiares y de todas las personas encargadas del cuidado del enfermo en todas las diferentes etapas de la enfermedad, así como los factores psicológicos, de comportamiento y aspectos sociales que pudieran influir en la morbilidad y la mortalidad de los pacientes con cáncer. Factores, por tanto, psicosociales y psicobiológicos que intervienen en la larga batalla contra la enfermedad.
La situación en Álava, actualmente, es manifiestamente mejorable. Cabe destacar que en Txagorritxu, centro de referencia en oncología, únicamente trabaja una psicóloga para todo el hospital, mientras que la AECC cuenta con otros dos en nómina, uno de los cuales está especializado en la psico-oncología. Gracias a un convenio vigente desde 1999 y que ahora está previsto renovar entre el centro sanitario y el colectivo, el ambulatorio de Olaguíbel cuenta con una consulta de psico-oncología donde, una vez por semana, este profesional asiste a los pacientes y las familias que lo necesiten. No obstante, según advierte Borderas, "está saturado, porque también pasa consulta por los domicilios". El veterano especialista expone a la perfección esta problemática: "Si contáramos con recursos económicos suficientes, tendríamos dos psico-oncólogos, porque habría trabajo para ambos. Pero uno de ellos debería pagarlo Osakidetza, nos daría igual que estuviese aquí o en Txagorritxu, porque al final sería un servicio público. Pero ahora, el 65% de nuestro presupuesto se lo lleva el personal. La psico-oncología es muy importante dentro de un tratamiento global contra el cáncer".
Por otro lado, la AECC cuenta desde 1971 con una fundación científica a nivel estatal que desarrolla varios proyectos destinados a la lucha contra la enfermedad y sirve de puente entre la sociedad y la investigación científica. El colectivo canaliza y gestiona los fondos que la AECC dedica a la investigación oncológica, alrededor de 3 millones de euros al año y lleva a cabo una labor "fundamental para avanzar en la lucha contra el cáncer". Claro que la implicación de la sociedad a la hora de aportar ayudas económicas es tan importante como la colaboración institucional.
En Álava, cerca de 120 voluntarios colaboran con la asociación, que hace unos días realizó su captación anual de donativos. "Nos conformaríamos con una cifra próxima a los 20.000 euros, que es lo que hubo el año pasado".