Vitoria. La tragedia de Haití tiene también coletazos más cercanos como es el caso de algunas familias catalanas que ya tenían en regla todos sus papeles para traerse consigo en adopción a niños y niñas abandonados o huérfanos en los hospicios haitianos. "Pero la adopción tendrá que esperar. Primero será salir del marasmo actual para después continuar con los papeles que arreglen los casos personales", aseguran a DNA desde Unicef del País Vasco.

El que esto suceda no es si no una muestra de que en Haití la pobreza había llegado mucho antes que los movimientos sísmicos y, de hecho, por esa misma pobreza eran bastantes frecuentes las adopciones desde países con más recursos que podían ofrecer más oportunidades de vida a estos pequeños. "En Euskadi no tenemos constancia pero sí en Cataluña", reconocen desde esta agencia de la ONU.

Antes del terremoto, el 48% de la población eran menores de 18 años. Podría parecer una pregunta retórica, pero ¿tienen alguna opción los niños y las niñas en Haití? "Desgraciadamente en este tipo de emergencias, los pequeños son los más vulnerables, sobre todo los que han sido abandonados. Para evitar que se puedan producir casos de tráfico de niños nuestra postura, sea cual sea la situación humanitaria, es la de favorecer la reunificación familiar", explican desde Unicef.

Puede haber cientos, posiblemente miles, de niños vagando por las calles o en los hospitales, sin agua, sin comida y sin protección contra la violencia y el abuso. Aunque no estén físicamente heridos, han sufrido un trauma psicológico importante que les afectará el resto de la vida. Niños y niñas en riesgo de malnutrición, enfermedades y son vulnerables a la explotación sexual y al tráfico de niños.

Conscientes de ello, muchas familias en el Estado y también en el País Vasco se han dirigido a Unicef para interesarse por una posible adopción. "Es una actitud tremendamente valiente y generosa; la mayoría de las personas que nos han llamado para hacerse cargo de algún pequeño tienen ya sus propias familias. Nosotros, además de agradecerles su predisposición, les decimos claramente que, actualmente, lo mejor para ellos, aunque pueda parecer contraproducente, es no sacarles de su entorno", reconocen desde Unicef en el País Vasco.

reunificación familiar Porque Unicef, con presencia en Haití desde 1949, sabe que alejar a estos pequeños de su entorno familiar podría aumentar aún más su aflicción y obstaculizar su recuperación. "Por eso se trabaja en la identificación de cada niño/niña, en su inscripción en un registro y en la elaboración de otro registro de padres y madres que han perdido a sus hijos. Con estas medidas se puede elaborar el trabajo de reunificación familiar", añaden.

Mientras que no se complete este trabajo, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia presta todo el apoyo necesario para el cuidado y la protección de estos niños, dándoles refugio y cubriendo todas sus necesidades hasta que su familia sea encontrada. ¿Y si no es así?

"En aquellos casos en los que la reunificación familiar no sea posible se plantearán cuidados alternativos, siendo la adopción una de las opciones. Sin embargo, actualmente es demasiado pronto para plantear posibilidades de este tipo. En estos momentos, la ayuda se concentra en los suministros urgentes de emergencias y el cuidado de estos niños y niñas", subrayan desde Unicef del País Vasco.

La realidad es que no hay forma de sacarlos de allí, en estos momentos, de acuerdo con los requisitos internacionales. "Se necesita la autorización de un gobierno, que en este momento no existe ni está organizado. De hecho, la tragedia ha interrumpido la adopción de pequeños cuyos trámites de adopción estaban casi concluidos. Todo tendrá que esperar hasta que organizaciones que trabajen allí recuperen su liderato". A pesar de todo, Estados Unidos ha anunciado que permitirá temporalmente la entrada de niños huérfanos en Haití para recibir atencion médica. Esta política se aplicará caso por caso para los que se confirme que son huérfanos.