Eneko Andueza está convencido de que la sangre no va a llegar al río con el PNV tras el tuit de la piscina que se burla de Aitor Esteban, y por ello se sacude la presión, sigue sin llamar al presidente del EBB, y confía en que el tiempo lo cure todo. Y el secretario general del PSE, desde esa convicción de que los gobiernos no se van a romper, sigue tomándose a la ligera el enfado del PNV, y este jueves siguió sin dar un paso atrás en la cadena Ser. En ese marco, dijo que el tuit se publicó en las redes sociales del PSE no por error ni como “algo espontáneo”, sino que fue “deliberado” y él estaba al corriente. Ahora bien, matizó que lo autorizó porque la imagen “no era para nada ofensiva” en su opinión. “No fue tan grave”, zanjó. Es más, opinó que el “piscinazo” fue de Aitor Esteban, que “hizo teatro y exageró para que el árbitro pitara falta” y no lo logró. No dijo quién era el árbitro, pero no es difícil interpretar que se refería al líder del PSOE, Pedro Sánchez. Para Andueza, esta es una cuestión menor y pasajera, y lo importante es que “gracias al PSE tenemos estabilidad”. Cuando le preguntaron si la relación está en crisis, respondió que el “diría que no”, porque siguen alcanzando acuerdos en todas las instituciones.
Y descartó de manera taxativa que el PSE esté abonando el terreno para “pactar un gobierno” con EH Bildu tras las elecciones municipales y forales de mayo de 2027 o las autonómicas de dentro de dos años. Es más, desvió el foco y dijo que esa pregunta habría que hacérsela al PNV. Andueza volvió a lanzar un dardo a los jeltzales porque “le han dado la mancomunidad de Iparralde a EH Bildu” y podrían alcanzar un acuerdo con EH Bildu sobre el euskera en las ofertas públicas de empleo. Quizás sea mucho decir, porque el PNV ya aclaró que en Iparralde la política no se mueve por siglas y, en cuanto al euskera, sigue pensando que su propuesta es la más indicada. Pero Andueza expuso estos argumentos para descartar que sea el PSE quien pacte gobiernos con EH Bildu. Cuando le dijeron que sus declaraciones quedan para la hemeroteca, aseguró que no tendrá ningún problema con que le saquen los audios cuando llegue el momento.
El PNV pide guardar las formas
Por la mañana, el presidente de la Ejecutiva jeltzale en Bizkaia, Iñigo Ansola, había pedido que se preserve la forma de hacer política que ha caracterizado a Euskadi durante cuatro décadas, que no se importen las formas de Madrid, que se respeten ciertas reglas más allá de las obvias diferencias que pueden tener dos partidos distintos, y que se ponga también el foco en lo que los une. “Hay que relativizar” los desacuerdos “puntuales” en “tres o cuatro” cuestiones, que ahora mismo están copando los titulares de los medios de comunicación, según dijo en ETB-1.
De manera telegráfica, un socialista, el vicelehendakari segundo, Mikel Torres, dijo casi al mismo tiempo a la entrada del Parlamento Vasco que la relación con el PNV es “fantástica” y “está muy bien”. Torres acusó hace unos días al PNV de ir a rebufo de EH Bildu con el blindaje del euskera en las ofertas públicas de empleo, unas declaraciones que realizó en un acto en Portugalete en calidad de secretario general del PSE de Bizkaia. Sus palabras sentaron mal al PNV. Según desveló Aitor Esteban el pasado sábado, los socialistas habían prometido en privado al PNV que no iban a hacer una guerra política con el euskera pero, muy al contrario, el PSE los ha acusado de quebrar los consensos y ha lanzado el tuit de la piscina, que insinúa que las novedades sobre el nuevo estatus de autogobierno son una cortina de humo del presidente del EBB para tapar este desencuentro.