Dos años desde las elecciones: Pradales rompe el tabú de la seguridad y amplía la agenda social
La legislatura vasca se acerca al ecuador mientras se reactiva el pulso preelectoral ante las municipales y forales de 2027, todo ello en un clima de intensa rivalidad de la oposición en la gestión económica o de las vacunas
En la noche del 21 de abril de 2024, se dictó la sentencia final tras una de las campañas electorales más abiertas de los últimos tiempos en suelo vasco, con candidatos nuevos, unas encuestas muy reñidas, y que contó, incluso, con un ataque por sorpresa con espray de pimienta al aspirante jeltzale al salir de un mitin. Los comicios al Parlamento Vasco dieron la victoria en votos al PNV tras un movimiento arriesgado, ya queImanol Pradales no contó ni con cinco meses de rodaje público desde el relevo de Iñigo Urkullu, más allá de quienes ya lo conocían por su gestión en la Diputación de Bizkaia. Esa noche de victoria electoral para el PNV dejó sobre la mesa tres conclusiones que el tiempo ha ido confirmando cuando falta poco más de una semana para que se cumplan dos años desde esa cita.
Pradales acuerda con Sánchez impulsar la prohibición total de las navajas
Seguridad y migración, sin vincularlas
En primer lugar, Pradales asumía el cargo con el reto de dejar su impronta personal. Tras unas primeras actuaciones prácticamente de urgencia para reconducir el desgaste que acumulaba Osakidetza desde el coronavirus y el aumento de sus listas de espera, Pradales pretendía ampliar la agenda social hacia otros debates, sin “tabúes”. Y lo ha hecho con la seguridad. El jeltzale, sociólogo de profesión, había detectado que esta preocupación estaba escalando posiciones en las encuestas en los entornos urbanos y que, en términos generales, la incomparecencia de los partidos tradicionales a la hora de abordar los debates más delicados estaba dejando espacios para el crecimiento de la ultraderecha y los bulos.
Pradales introdujo el asunto de la seguridad en su proclamación como candidato en enero de 2024 en Durango, cuando fijó entre sus prioridades que la ciudadanía camine “sin miedo” por las calles; y, ya en campaña, en abril, apostó por “desarmar al delincuente”, como dijo en un mitin en Bilbao, en el barrio de Rekalde.
Desde entonces, además de activar el Basque Segurtasun Foroa para recoger aportaciones al plan integral del Gobierno Vasco, Pradales ha introducido este asunto directamente en la agenda bilateral de encuentros al máximo nivel que mantiene con el presidente español, Pedro Sánchez. Acaba de acordar con él que el Estado impulse la prohibición total de las armas blancas en los espacios públicos con independencia de cuál sea el tamaño de las navajas, también se van a abordar modificaciones legales para que un juez pueda decretar la prisión preventiva de una persona que tenga varios procedimientos abiertos aunque no hayan sido sentenciados, y se va a canalizar la participación de la Ertzaintza en los informes de expulsión. El departamento de Bingen Zupiria ha tomado otra decisión que es más arriesgada: pasar a informar en las notas de prensa sobre el origen geográfico de las personas detenidas. Aunque Zupiria defiende la medida para evitar una asociación inmediata entre los delitos y los migrantes, no ha ocultado su malestar personal por los titulares de prensa que lo acusan de hacer lo contrario.
La gestión migratoria tiene su propio espacio en la agenda social de Pradales y va, de hecho, en un apartado diferente en su lista de exigencias a Sánchez. Le sigue pidiendo, sin éxito, que la comunidad autónoma tenga mayores capacidades para gestionar este fenómeno (sí consiguió hace meses el traspaso de la autorización inicial de los permisos de trabajo), y que se le reconozca el estatus de frontera norte, que llevaría aparejadas una dotación presupuestaria y una capacidad de interlocución mayor con los estados.
Melgosa pide bilateralidad al Estado tras la conferencia fallida sobre los menores migrantes
Tensión electoral y más frentes
La segunda fotografía que arrojó esa noche electoral fue el empate inédito a escaños con la izquierda abertzale (27 escaños del PNV y 27 de EH Bildu). Era un hecho sin precedentes, y volvía a demostrar la capacidad de la izquierda abertzale para absorber el electorado de la izquierda confederal. Podemos desapareció del Parlamento Vasco, y Sumar solo consiguió un escaño. Está por ver si la tendencia se revierte y si funciona la apuesta de Richar Vaquero por subrayar la influencia de Podemos participando en el acuerdo fiscal con PNV y PSE y en los acuerdos presupuestarioos de las Juntas de Gipuzkoa y Araba.
En cuanto a la gestión de esta nueva realidad por parte de Pradales, el lehendakari ha evitado otorgar a EH Bildu el trato de interlocutor preferente que busca este grupo en las conversaciones para visibilizar ese empate en escaños. Tanto los jeltzales como los socialistas, además, han establecido algunos límites para que su apuesta por ensanchar los consensos no se malinterprete como una señal de debilidad o una disposición a renunciar a su programa cuando tienen una mayoría absoluta suficiente para desplegarlo.
Aunque Pello Otxandiano culpa al PNV de subrayar el desacuerdo y de buscar una polarización deliberada, el propio portavoz de EH Bildu se ha reservado con claridad sus espacios para escenificar su alternativa, como ha ocurrido, por ejemplo, con la decisión política de situar la vivienda fuera de los posibles acuerdos con el PNV aunque sea la principal preocupación en las encuestas (o precisamente por ello), o su decisión de solicitar dos plenos monográficos en lo que va de legislatura para confrontar programas (el del modelo socioeconómico que se celebró en junio de 2025, y el que ha pedido ahora para abordar la carestía de la vida por la guerra en Irán). El PNV, por su parte, acusa a EH Bildu de situarse en el “no” permanente, por su rechazo a la revisión fiscal, los dos Presupuestos de Pradales, las medidas urgentes de vivienda, o la mayor parte de las conclusiones de la mesa por el acuerdo sanitario. La única gran medida de gestión económica que ha respaldado EH Bildu fue el endeudamiento adicional de mil millones de euros.
Otxandiano acusa a Pradales de esconderse: quiere que "arriesgue su capital político" con el nuevo estatus
Situando el eje del debate en la seguridad, además, se puede escenificar una polarización entre los partidos de orden y los antisistema o los que no tienen un programa claro en ese sentido, como es el caso de una EH Bildu que no se mueve cómoda en este terreno. Comenzó defendiendo en campaña un plan piloto para “desarmar” a la Ertzaintza, apeló después de manera genérica a los modelos nórdicos, y más tarde trató de diluir el debate colocando en el mismo paquete la “seguridad en nuestras calles” y “en nuestras vidas”, en referencia al acceso a la vivienda o la salud. En las últimas semanas, solo cita esta segunda parte.
La polarización entre la estabilidad o un cambio incierto que pueda desbaratar el modelo que ha construido es una de las ideas que va a exprimir el PNV con la mirada puesta en las elecciones municipales y forales de mayo de 2027. Aitor Esteban ha anunciado que el próximo mes de mayo tendrá lugar un gran acto con el que pretende movilizar al partido a nivel interno. Ya se ha ido produciendo algún cambio de candidatos en plazas importantes, como Donostia, con Jon Insausti. El PNV hará compatible su dedicación institucional a la gestión de los gobiernos que lidera, y la activación del pulso electoral interno a nivel de partido. Se incorpora a un clima que, de facto, es preelectoral desde hace meses.
Otxandiano busca otro choque de modelos con Pradales con un monográfico por la guerra
Por un lado, los partidos están en guardia por si se precipita la fecha de las elecciones generales, que Pedro Sánchez tendrá que convocar en julio de 2027, o antes, si decidiera adelantarlas. En ese caso, preocupa la posibilidad de que Sánchez haga coincidir la fecha con las municipales de mayo en un superdomingo electoral, aunque él mismo lo negó en la rueda de prensa de expulsión de José Luis Ábalos. Por otro lado, en la comunidad autónoma vasca, 2026 ha comenzado con un repunte en la tensión política entre los partidos. Si la intención de Pradales era bajar los decibelios de la gestión sanitaria con la mesa para el pacto en Osakidetza, el suministro por error de vacunas caducadas llevó a EH Bildu a asegurar que los problemas “estructurales” continúan en el sistema sanitario vasco, tesis que secunda el PP.
La relación entre los dos socios que forman el Gobierno de coalición, PNV y PSE, también ha sufrido algunas turbulencias. En el congreso socialista de febrero de 2025, Eneko Andueza se fijó como aspiración a medio plazo que su partido dispute el liderazgo de las instituciones y, desde entonces, se han multiplicado sus desmarques de las decisiones del PNV.
En paralelo, los jeltzales hablan de un tensionamiento en las calles, y ahí sitúan también algunos incidentes en el marco de la huelga general que lideraron en marzo ELA y LAB para reivindicar un salario mínimo vasco, otra cuestión que ha provocado fricciones en el Parlamento por la inadmisión de la iniciativa legislativa popular por los problemas de atribución competencial.
En el ámbito de los jóvenes de la izquierda abertzale, se mantiene la pugna entre el colectivo oficial, Ernai, y GKS, que se ha hecho fuerte en la universidad, lo que a su vez ha motivado el reproche del consejero Pérez Iglesias al rector de la EHU, Joxerramon Bengoetxea. En cuanto a la Ertzaintza, ese era otro frente que el Gobierno Vasco creía haber apaciguado con el acuerdo sobre el convenio y el plan de empleo para alcanzar los 8.000 ertzainas en 2030. Pero el vuelco en las elecciones sindicales tras la victoria de Euspel siembra de incógnitas el futuro, porque ese sindicato rechaza los acuerdos alcanzados y recoge el testigo del colectivo asindical Ertzainas en lucha, que protagonizó sonadas protestas en la legislatura anterior y amagó con paralizar la salida del Tour. Zupiria, en cualquier caso, se queda con la idea de que Erne y Esan tienen mayoría absoluta para alcanzar acuerdos.
En cuanto al PP, este partido sí respaldó la elección de Mikel Mancisidor como Ararteko o defensor del pueblo vasco, pero el PNV sigue pensando que ha decidido situarse en el otro extremo del cuadrilátero.
Andueza se enroca en no desclasificar el puerto de Pasaia y entregará una propuesta a Pradales
La relación con el PSE
La tercera conclusión que arrojó la noche electoral fue que, sobre el papel y en términos aritméticos, PNV y PSE reunían la mayoría absoluta necesaria para tener una legislatura plácida y desplegar su programa sin necesidad de terceros. Esta fotografía ha brindado al Gobierno de Pradales una estabilidad de la que carecen tanto el Estado francés como el Gobierno español de Pedro Sánchez, que no ha aprobado ni un solo Presupuesto desde 2023, mientras que Pradales ha sacado adelante los dos que ha presentado en tiempo y forma.
La producción legislativa ha comenzado a despegar en los últimos meses con la aprobación de las medidas urgentes de vivienda, que supuso el reencuentro de ambos socios tras una década de diferencias en esta materia. Y se presentó como una apuesta estratégica que las partidas de los Presupuestos que más suben sean las de esta materia y seguridad. Además, PNV y PSE se van a sacar en breve la espina clavada de la Ley de Transparencia, que quedará definitivamente aprobada en unas semanas y, con ello, dejarán de escuchar que la CAV es la única comunidad que no tiene esa ley.
Ahora bien, la mayoría absoluta que arrojó la noche electoral tenía letra pequeña: la subida del PSE, que ganó dos escaños hasta situarse con 12. Y se propuso hacer valer ese peso. Eneko Andueza no peleó por ser vicelehendakari en ese Ejecutivo y optó por quedarse fuera para preservar el perfil propio de su partido, lo que auguraba también las declaraciones de alto voltaje por su parte que han llegado después (aunque ha matizado que en esa decisión pesaron igualmente razones de conciliación en una familia numerosa).
El momento más crítico llegó en febrero, pero ambas partes fueron capaces de reconducir la situación generada por el insólito reproche del consejero socialista de Vivienda, Denis Itxaso, al lehendakari Pradales. Itxaso acusó al máximo responsable del Gobierno de actuar con frivolidad y buscar la foto por haber presentado los alojamientos dotacionales de Riberas de Loiola junto al alcalde Jon Insausti con cifras que, según dijo Itxaso, no se correspondían con las posibilidades reales del entorno. Una reunión posterior, sin cámaras, sirvió para aclarar lo ocurrido, y ambos escenificaron después su reencuentro en la presentación de una promoción de VPO en Tolosa.
Conscientes de que estos episodios dan argumentos a la oposición para acusar a PNV y PSE de gobernar juntos sin un programa sólido, ambas partes se esforzaron en recalcar después que son más cuestiones las que los unen que aquellas que los separan. Ahí parecen haber encontrado un dique de contención ante este tipo de desencuentros.
PNV y PSE se reconocen mutuamente su derecho a aclarar a la ciudadanía cuál es la posición de cada uno, pero este equilibrio se ha tensionado cuando los socialistas han ido más allá poniendo en duda la salud del pacto, o cuando han extendido de manera generalizada sus desmarques al margen de los desencuentros que ya eran conocidos, como el macrocentro de refugiados del Estado en Gasteiz.
Los próximos retos para esta alianza son el blindaje del euskera en la Ley de Empleo Público, y la negociación de la transferencia del puerto de Pasaia. Andueza defenderá ante el lehendakari un documento que no contempla que la infraestructura salga del catálogo de interés general del Estado. El PSE también restó alcance al acuerdo sobre los aeropuertos y deslizó que la consejera Ubarretxena había generado falsas expectativas, aunque estas declaraciones se podrían encuadrar en la vinculación que tiene el PSE con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que es el líder de los socialistas. Más allá de estos choques, Andueza no puso en duda el deseo de los jeltzales de mantener su alianza por la foto de Aitor Esteban con el presidente del PP estatal, Alberto Núñez Feijóo.
Las cifras, en corto
Elecciones del 21 de abril de 2024. Ganó el PNV con 372.456 votos (34,82%) y 27 escaños. EH Bildu quedó en segundo lugar, empatada a 27 escaños con el PNV pero con menos papeletas, 343.609, y un 32,13% del voto. El PSE logró 150.752 (14,09%), lo que le valió obtener 12 parlamentarios. El PP se quedó con 7 escaños (98.144 papeletas, 9,18%), y Sumar obtuvo un único representante (35.402 votos, 3,31%). La participación fue del 60,02% del censo.
78% del plan activado. En sentido estricto, no se cumplen dos años de la legislatura de Pradales, sino que aún está en puertas del ecuador de su mandato (su investidura fue el 20 de junio de 2024 y sus consejeros tomaron posesión cuatro días después), pero Lehendakaritza ha hecho ya el recuento de que el 78% del programa de gobierno se ha comenzado a poner en marcha. La producción legislativa comienza a coger velocidad con las leyes de Transparencia o del Sistema Cultural vasco.