Jéssica Rodríguez, expareja de José Luis Ábalos, ha afirmado este martes durante el juicio por los presuntos amaños en contratos de mascarillas que el que fue ministro de Transportes le permitió elegir el piso ubicado en la céntrica Plaza de España de Madrid donde vivió: "Me dijo que mirara casas y que eligiera la que me gustara".

Como testigo, Rodríguez ha relatado en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo que antes de mudarse a ese piso vivía con dos compañeras de la universidad y se veía "prácticamente todos los días" con Ábalos. "Y no teníamos un sitio donde poder vernos, entonces me dijo que al final yo tenía 30 años y que lo suyo era que tuviera un sitio para mí y que no siguiera compartiendo", ha añadido.

La mujer ha respondido afirmativamente, a preguntas de la Fiscalía Anticorrupción, que eligió esa casa para pasar tiempo allí con Ábalos, quien "seguía teniendo la casa que pertenecía al Ministerio, en la que él vivía con su familia". "Pero la idea era de tenerla para poder estar los dos", ha indicado.

Relación con Ábalos y el piso

Sobre si creía que el alquiler lo pagaba el entonces ministro, ya que los investigadores sostienen que ese coste lo asumió la presunta trama, ella ha asegurado que "pensaba que sí". "Yo nunca he sido una persona que vaya a hacer este tipo de preguntas porque creo que no hay necesidad de hacerlas", ha agregado.

Al ser preguntada por su contratación en empresas públicas como Ineco, donde cobró pese a no trabajar según declaró en la fase de instrucción, Rodríguez ha asegurado que "no sabía ni siquiera que fuera una empresa pública, ni nada de nada". "Pensaba que era un amigo del señor Ábalos o del señor Koldo, que siempre tenía muy buenas relaciones con muchas personas. Yo simplemente fui a una oficina con Koldo a hacer una entrevista para un puesto de trabajo para el que estaba sobrada de cualificación", ha reivindicado.

El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzó, le preguntó si llegó a trabajar para Ineco, a lo que respondió que "no" y que tuvo una reunión con Joseba García, hermano de Koldo y también en Ineco, quien le enseñó la oficina, tomaron un café y cuando ella preguntó si necesitaba que le ayudase en algo, él le dijo que no: "Me fui para casa y ya está".

Historia de la relación sentimental

Rodríguez ha explicado que se conocieron en octubre de 2018 y "no fue en la calle Atocha, ni siquiera en Madrid". A partir de noviembre de ese año, empezaron a verse "de forma asidua", acompañándose en viajes, comidas y cenas.

Pero "el señor Ábalos no pensaba divorciarse de su entonces esposa mientras él fuera ministro", continuó, añadiendo que la relación sentimental se acabó por ese motivo en noviembre de 2019. "Cuando eran las elecciones y el partido iba a continuar en el Gobierno durante cuatro años, fue el momento en el que yo no iba a seguir en esa situación durante cuatro años más y decidimos dejarlo", expresó.

Ha asegurado que la relación no terminó mal, sino que "simplemente él iba a continuar en su vida paralela" y ella no estaba de acuerdo: "Pero no tuvimos una discusión", y Ábalos le dijo que seguiría ocupándose de que pudiera continuar en el piso.

Rodríguez añadió que el ministro "se sentía culpable" porque le hizo cambiar su estilo de vida cuando ya era feliz y "no cumplió las promesas" que le había hecho. "La historia que vivimos él y yo solamente la conocemos él y yo, y creo se sintió como en deuda y por eso me dejó en el piso, pero nada más", afirmó. La testigo también relató que adoptó un gato por él, lo que complicaba la búsqueda de piso: "me dijo que no me preocupara porque mientras yo estuviese estudiando la carrera, podía seguir quedando en la casa".