Utopías y demás
Ciertamente vivimos días complejos y oscuros. No obstante, quizá por aquello de Pandora y su cajita de marras, puede que para el ser humano a pesar de todo siempre quede un leve, débil y muchas veces apenas imperceptible rayo de esperanza. Y no es que el punto de partida fuera perfecto, porque hay que joderse con esta Europa nuestra, pero vaya, el camino por el que la estamos llevando? tela marinera. Recuerdo cuando en clase tocó leer Utopía de Tomás Moro y la expectativa previa era casi casi de que íbamos a asomarnos a la fórmula de la Coca Cola. Luego, después de ver la utopía, constatabas aquello de que quizá la perfección es enemigo de lo bueno y acababas comprendiendo que con frecuencia las distopías a priori más descabelladas podían entrañar seguramente mucha verdad. Así que, con el pesimismo antropológico bajo el brazo y la capacidad de decepción encerrada bajo siete llaves, lo increíble es que sigues mirando al mundo y esperas que de vez en cuando el ser humano te sorprenda. Y cuesta, vaya si cuesta, pero de alguna manera extraña y que no alcanzo a explicar ocurre. Aunque en estos días complejos y oscuros, que ni son nuevos ni los peores, echas un vistazo y de verdad que cuesta mucho ver el rayo.