No se olviden de ellos
Más allá de la coña marinera del famoso anuncio, cada final de año aprovecho que vuelven a casa para pillar a más de un y una gasteiztarra cultureta que está formándose o buscándose las habichuelas por esos mundos ya que en su tierra es imposible. Así que les robo unos minutos de su descanso y reencuentro familiar para hacer alguna que otra entrevista para esa sección que va después de Deportes y algunos de ustedes leen (espero). Y vengan desde Estados Unidos o desde Europa -los puntos de fuga más habituales-, hay tres comentarios que ellos y ellas suelen hacer. Para empezar, que la cultura y quien la ejerce tienen un estatus diferente lejos. No ya en lo que se refiere al respeto, sino en lo que respecta a la valoración social y, por tanto, económica. Para seguir, que, en consecuencia, las posibilidades de formación y la calidad del trabajo no tienen nada que ver. Y, para finalizar, que a casi todos les ha costado llegar allí donde ahora residen varios ojos de la cara sin ayudas públicas o con unas becas que han tenido que luchar como en la guerra. Tampoco es que todo sea color de rosa. Ni mucho menos. Las penurias se pasan aquí y allí. Aún así, ahora que acaban las navidades y unos y otras se tienen que marchar de nuevo, hagamos por no olvidarles. También son patrimonio nuestro.