El tiempo
La vida es algo increíble. Hablo en su concepto más amplio y trascendental. Leo sobre un estudio publicado recientemente en la revista Science que ha verificado que el Somniosus microcephalus o tiburón de Groenlandia puede vivir, al menos, 272 años. De hecho, en los análisis realizados a un grupo de estos animales, se ha calculado la edad de una hembra en 392 años. Así que este ejemplar nació en el siglo XVII, aproximadamente cuando el cardenal Richelieu era primer ministro en Francia, apenas unos años después de que murieran Miguel de Cervantes y William Shakespeare, pero antes de que naciera Isaac Newton y muriera Galileo Galilei. Acontecimientos y personajes históricos suficientes para llenar decenas de generaciones humanas que se quedan en apenas un suspiro si la perspectiva es la de uno de estos tiburones, que apenas crecen un centímetro por año. Pero es que estos cracks de la longevidad se quedan en meros aprendices al lado de la almeja de Islandia, que llega a superar los cinco siglos de vida. La noticia sobre animales longevos incluso narra la historia de un arpón hallado en 2007 en la piel de un vecino de estas dos especies, una ballena boreal, cuya antigüedad se precisó en 211 años. La perspectiva varía al pensar en esas mariposas que apenas viven un día. El tiempo es relativo.