La vida pixelada
Pues resulta que tenemos nuevo invento, Pokémon Go, lo llaman. A mí la serie de dibujos animados me pilló ya un poco mayor, así que la versión smartphone experiencia interactiva ni les cuento. El juego parece que consiste en buscar a los bichos protagonistas con tu móvil por el ancho mundo. Y el ancho mundo es muy ancho, compañeros; lo mismo te toca bajar al parque debajo de casa que darte un paseo por el Museo del Holocausto en EEUU, yeah. Antes, si triunfaba un juego, el Trivial, por ejemplo, cada uno en su casa se lo guisaba y se lo comía; ahora estamos globalizados e hiperconectados, así que la caza y captura del pikachu de turno puede convertirse en decenas de neoyorquinos armados con su móvil adentrándose en Central Park en plena noche. El juego de marras ha tenido tanto éxito y la cosa se ha puesto tan seria que el community manager -cómo mola la denominación- de la Policía Nacional española ha lanzado en Twitter la siguiente advertencia: “Si ves un codiciado Snorlax o Vaporeon, no te guíes solo por la emoción, tu seguridad es lo primero”. El consejo forma parte de una guía más amplia. Es la vida pixelada, ni buena ni mala por sí misma -supongo-, pero pixelada. Así que ya saben, cuidado, pueden tener un Charmander cerca.