¡Que se besen!
después de la tempestad viene la calma, dicen. No estoy muy de acuerdo en que sea siempre así, aunque aceptemos pulpo como animal de compañía. Veo que Del Bosque y Casillas firman la paz después de la tormenta desatada por el ex seleccionador español acusando al portero de mal comportamiento durante la fallida Eurocopa. No era cuestión de zanjar así dos exitosas carreras profesionales y tanto uno como otro han decidido escenificar una reconciliación -fingida o real, qué más da- para alivio y sosiego de los millones de amantes del fútbol patrio. Mientras dos símbolos se dan la mano, otros señores que en teoría representan valores mucho más cruciales para la sociedad siguen tirándose los trastos a la cabeza como si siguiesen en campaña electoral. Esperemos que no sea así porque si en alguna cosa estoy de acuerdo con Rajoy es que unas terceras elecciones supondrían un ridículo mundial, eso sí, sobre todo para los políticos que nos han tocado en suerte de un tiempo a esta parte. Lo cierto es que de nuevo ha ganado el PP por delante, y en este orden, del PSOE, Podemos y Ciudadanos. No hay más cera de la que arde y, como casi siempre ocurre, tenemos lo que nos merecemos. A negociar, a ceder, a pactar y, si es necesario, a besarse en la boca.