‘Brexit’
Hay una cosa del sistema político británico que siempre he envidiado: en la Cámara de los Comunes no hay asientos para todos los diputados. Me suena a algo así como señores, es un privilegio representar a sus vecinos, así que muevan sus excelentísimos traseros y no se apoltronen. Aún no he acabado de decidir si me mola o no que dentro de un mismo partido y con toda la naturalidad del mundo haya dirigentes defendiendo el Brexit y oponiéndose, pero me parece un exotismo respecto a nuestro ecosistema político. Lo que parece alucinante es que un país monte un referéndum sobre si abandonar o no la UE -los motivos de David Cameron para la convocatoria merecerían otro debate- y al día siguiente, cuando toca decir goodbye, nadie parezca tener nada claro; que Escocia amenace con vetarlo en su Parlamento pero nadie haya hablado al parecer de estos trámites en campaña o que un potrollón de ciudadanos -me pregunto cuántos de ellos fueron a votar el día 23- se dedique a firmar para pedir un referéndum reloaded. No menos alucinante que pensar que esto del Brexit es un fenómeno británico ignorando que esta UE es un edificio en ruinas que necesita cuanto antes reconstruirse y servir a sus ciudadanos, no menos alucinante que ignorar ese creciente discurso xenófobo que invade Europa.