Ese 32,4%
Debatito bueno postpartido de La Roja, coincidencias tiene la vida. Me pregunto si no hemos sobrevalorado los debates electorales -y lo digo siendo una firme convencida de su necesidad en una democracia- o, afinando más, si no han quedado devaluados por la sobredosis festiva catódica entre candidatos tocando la guitarra, enfrentados a tiernos infantes o abriendo la intimidad de su hogar en prime time. Ahora, que quizá, solo quizá, todo este festival de normalización del candidato también tiene su interés. Pero dice el CIS que un 32,4% del 82,2% de los ciudadanos con derecho a voto que declara su intención más o menos probable de votar no había decidido su voto cuando arrancó la campaña. Es decir, que sobre las 36.518.100 personas con derecho a voto el 26 de junio, hay 9.725.792 que dicen que probablemente irán a votar -probablemente, muchas será que no- y que están por decidir a quién. Tentador. El PP ganó en diciembre con 7,2 millones de votos. Pero imaginen la cantidad de papeletas por definir que puede decantar la pelea entre PSOE y Unidos Podemos, el famoso sorpasso, imaginen el puñadito en el océano de esos 9,7 millones que decidirán el cuarto escaño por Araba. Igual ese 32,4% de indecisos hacen que los debates, el debate, valga su peso en votos.