No te pases Javi
Me acuerdo de la recepción. Fue en el Ayuntamiento de Vitoria. Yo estaba charlando con una persona que por entonces ya era cara visible de EH Bildu en Álava y que había tenido puestos de responsabilidad cultural hasta hacía nada en otra institución. Te acercaste a saludar. Y aprovechaste la conversación para intentar sacar pecho delante de esa persona, alegando que dentro del Partido Popular te estaban llamando la atención por la buena relación que tenías con la izquierda abertzale, por tus acuerdos con Kike Fernández de Pinedo y sus chicos municipales, por los pactos para sacar una u otra historia. Recuerdo que, además, comentaste que no tenías intención de dar marcha atrás, que creías en el diálogo con todos. ¡Qué tiempos, Javier! Era el principio de tu mandato como primer edil. Todavía no habías iniciado ninguna campaña racista ni habías mercantilizado mediáticamente tu vida privada ni todo lo que vino después, esas cosas que te convirtieron en un héroe para no pocos vecinos tuyos. Ahora que no se sabe si estás o no por aquí, aprovechas en Madrid para culpar a otros por su relación con Miren Larrión y los suyos. Cosas del juego político, tampoco hay que alarmarse. Pero Javi, por favor, no te pases tanto, que la memoria es frágil pero no estúpida.