Llegó el juego de tronos
Leía hace unos días que las autoridades norcoreanas han anunciado la invención de un licor que no produce resaca. Bien, escribo estas líneas con Mariano Rajoy sonando en la radio para anunciar su paso hacia atrás para coger impulso y solo puedo decir, rememorando aquel ¡viva el vino!, amigo Kim, invítate a una ronda de ese brebaje a base de gingseng y arroz que falta nos hace. Definitivamente, la política española está entrando en barrena en una espiral de catalanización que viene a significar: señores, abróchense los cinturones, agarren fuerte el cubo de palomitas y esperen lo imprevisible. Si Pablo Iglesias quería su juego de tronos, lo va a tener. El líder de Podemos empezaba el día haciéndole una envolvente a Pedro Sánchez. Golpe de efecto que le otorgaba el protagonismo perdido en los últimos días. Pero Sánchez quería que Rajoy se hiciera un poquito el harakiri en el primer Pleno de investidura, que se visualizara su soledad, construyendo el relato para su posterior acuerdo quizá para vendérselo a los suyos. Y va Rajoy y se la cuela por toda la escuadra a Sánchez: hala chato, entiéndete tú con Podemos, IU, algún grupo nacionalista... y tus barones y baronesas, ya me contarás, le ha venido a decir. Rajoy no renuncia, vela armas. La pelota está en el tejado de Sánchez: Comité Federal el 30 de enero.