De rastas y bebés
no hay duda de que el primer triunfador de esta legislatura ha sido Podemos. Pese al acuerdo entre populares, socialistas y Ciudadanos, o a pesar de la increíble capacidad de Patxi López para caer de pie allá donde esté, las comidillas tertulianas posteriores a la inauguración del Congreso se centraron, y todavía es así, en torno al bebé de Carolina Bescansa y a las rastas del también diputado morado Alberto Rodríguez. Que si postureo, que si reivindicación, que si frescura, que si desharrapamiento... Como diría Oscar Wilde, que hablen mal de mí, pero que hablen. Y cómo han entrado al trapo algunos y algunas. Sublime Celia Villalobos citando a los piojos, impresionantes la pepera Beatriz Escudero o la ex ministra Carme Chacón -entre otros- criticando la utilización del pequeño por parte de la madre que le parió y su partido. Que digo yo que tendrán sus razones para extremar las críticas pero, ¿no es verdad que pocas veces antes se había hablado tanto de la conciliación familiar como ahora? Igual sólo por eso Dieguito se convierte en un icono y hasta se gana un hueco en la Historia. En cuanto a la estética de los diputados, pelo o ropajes que tanto da, mejor harían los rivales en encontrar otros argumentos menos demodé para desacreditar a los recién llegados.