Clemencia
digo yo que, llegados a este punto, podríamos perdonar al paisano Iñaki y, ya que estamos, a su mujer Cristina y a su cuñado Felipe. Que no es porque sea Navidad, que también, sino porque no está el horno para bollos y no vayamos a hurgar más en la herida ahora que hay que aunar fuerzas para combatir a esos payeses que han bajado de la montaña catalana para romper España. Háganme caso y pasemos página republicana que lo urgente ahora es la unión del reino. El juicio que empieza hoy no hará sino desestabilizar las instituciones, la democracia y pondrá en entredicho nuestro futuro, que diría Rajoy. Bastante hemos tenido ya con el escarnio al que hemos sometido al yerno de Juan Carlos. Que ya se ha retirado el cazador de elefantes, por cierto. ¿No es suficiente? No nos saciamos nunca a pesar de las constantes concesiones hacia el vulgo de la realeza, la nobleza y las clases poderosas. Que solo se trata de un puñado de milloncejos que sin duda se merecen y que en nada aliviarían nuestras miserias. Que apelar a la justicia vengativa cuando tanto han hecho por nosotros no es más que un claro ejemplo, otro más, de lo miserables y desagradecidos que somos. Pido clemencia y que se suspenda el juicio... y de paso también el Parlament.