Vamos de copas
La primera vez que probé el vino no eché hasta la primera papilla porque estábamos en una iglesia y los pantalones amarillos que me había plantado la ama para hacer la primera comunión se merecían, en realidad, un final peor. Pero con los años, ya se sabe, el vicio se hace camino. Así que todos los sábados hago el mismo recorrido. Por la mañana, a una vinoteca de Domingo Beltrán donde el dueño me va recomendado caldos de distintas procedencias y formas de hacer, todo ello a precio apañado. Aunque no se lo crea, no hace falta pagar más de diez euros por botella para disfrutar. Por la noche, como uno sale con gente que también es un poco viciosa, toca paso por otra vinoteca de la calle Pintorería para beberse alguna copa que puede contener vino de al lado de casa o de Chile como poco. En estas estábamos el pasado fin de semana y, cómo no, salió el tema de la bodega (Artadi para los que anden despistados) que ha decidido salirse de la denominación de origen calificada Rioja. Nos costó un rato decidir que no nos poníamos de acuerdo porque ninguno de los presentes tenía claro si la apuesta era acertada o un suicidio en toda regla. Eso sí, no éramos los únicos que estábamos con lo mismo. Y en eso Artadi ya ha conseguido un primer triunfo: se habla de la bodega y de la problemática existente.