‘We’ll never be royals’
Escribía el otro día que quizá la política patria había tocado fondo. Me equivocaba, claro. Nueva plusmarca de inmersión a pulmón libre en el pozo de la tontuna: por fin hemos sido capaces de hacer de una cabalgata de Reyes objeto de pimpampún político, con un par de polvorones. Porque si Catalunya es una fiesta, Madrid es el epicentro del desfase royal. Para todos los gustos, oiga. La guindita la ha puesto Cayetana Álvarez de Toledo, horrorizada con el diseño de la vestimenta de Gaspar: “No te lo perdonaré nunca Manuela Carmena, jamás”, ha clamado la rebelde popular modo Escarlata O’Hara. Pueden elegir, polémica por los belenes, polémica por reinas magas, polémica porque no hay animales en la cabalgata... Por cierto, qué vida tan plácida debe de llevar alguien para que le subleve el atuendo de un rey mago. Pero la cosa no se queda ahí. En Sevilla se ha liado porque un paje enarboló una bufanda del Sevilla F.C., por no hablar del encarnizado debate sobre Baltasar en Pamplona y, ya puestos al surrealismo navideño, en Écija un empresario ha denunciado que la cabalgata lanzó calcetines -sí, calcetines, monarcas prácticos al parecer- que le robaron un par de días antes. Pues hala, ¡que viva el vino! ¿Qué está pasando con las cabalgatas de Reyes? Esto ya sólo lo puede explicar Iker Jiménez.