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El acuerdo entre Irán y EE.UU. obliga a Israel a redefinir su estrategia en Oriente Medio

Analistas alertan de que la tregua regional refuerza la influencia de Teherán y complica el futuro del Líbano

El acuerdo entre Irán y EE.UU. obliga a Israel a redefinir su estrategia en Oriente MedioEfe

El 28 de febrero, Israel y EE.UU. lanzaron conjuntamente la guerra contra Irán. Más de cien días después, expertos israelíes ven en el memorando alcanzado por las partes un acuerdo que deja a Israel fuera de la mesa, teniendo que recalibrar su rivalidad regional con la República Islámica y con la invasión del Líbano como un cabo suelto en la tregua.

La firma del memorando y su entrada en vigor está prevista para este viernes en Ginebra, y aunque no han trascendido sus detalles sí se espera que implique el cese de las hostilidades regionales y la reapertura del estrecho de Ormuz.

Israel en Oriente Medio el "día después"

Según explicó Liora Hendelman-Baavur, investigadora asociada del Centro Alliance para Estudios Iraníes de la Universidad de Tel Aviv, el resultado más probable de la firma podría describirse como un periodo de "reajuste".

De sellarse y cumplirse finalmente el memorando, las potencias antagónicas de Oriente Medio pasarán "del enfrentamiento militar directo a una fase familiar de competición estratégica", marcada por una rivalidad diplomática, de inteligencia y económica.

Los intereses de ambos países, apunta Hendelman-Baavur, no variarán: la República Islámica mantendrá sus aspiraciones regionales, marcadas por la financiación de una red de grupos aliados comoHizbulá en el Líbano o los hutíes de Yemen; mientras que Israel seguirá articulando un discurso en torno a considerar a Irán una amenaza nuclear inminente.

Mientras Israel e Irán recalibran su rivalidad regional, la exoficial del Mosad y experta en Irán, Sima Shine traslada el foco al Golfo pérsico. "Las relaciones entre Irán y los Estados del Golfo serán un tema candente a partir del 'día después'", afirma en un encuentro digital con periodistas.

Aunque Teherán lanzó ataques con miles de drones y misiles contra estos países, "los Estados del Golfo entienden que no tienen alternativa a su vecino superpotencia regional, Irán, y por tanto intentarán encontrar la forma de mejorar relaciones".

Una mejora que podría poner en riesgo las aspiraciones conjuntas de EE.UU. e Israel de sumar más Estados a los Acuerdos de Abraham.

El cabo suelto del Líbano

Irán insiste en que el memorando de entendimiento debe implicar un cese de las hostilidades en todos los frentes regionales, el Líbano incluido.

En su primera rueda de prensa tras el anuncio del acuerdo, el mandatario israelí, Benjamín Netanyahu, reiteró que Israel no se retirará de las zonas que ocupa enGaza, Siria, Cisjordania ni el Líbano.

"La situación no está en absoluto zanjada ni resuelta para Israel, ya que tenemos a Hizbulá en nuestra frontera, actuando como representante del régimen iraní", dice el iranólogo del Instituto Nacional para Estudios de Seguridad (INSS)Beni Sabti. "Sin duda habrá enfrentamientos y algún incumplimiento de este memorando de entendimiento por parte de algún bando", añade.

Para Shine, el alto el fuego regional completo del memorando supone un logro "enorme" para la República Islámica: "Otorga a Irán la legitimidad para hacerse cargo de lo que pasa en el Líbano", pese a las negociaciones entre Israel y el país levantino en Washington, que pretendían trasladar al Gobierno libanés esa responsabilidad.

"Al permitir que Irán decida lo que sucederá en el Líbano, EE.UU. le estará dando la posibilidad de seguir apoyando a Hizbulá y asegurarse de que siga siendo un actor político importante en la escena libanesa", explica.

Este martes, en declaraciones en la cumbre del G7, el presidente de EE.UU., Donald Trump, calificó la guerra en el Líbano como un conflicto "menor", y afirmó que el memorando puede sobrevivir incluso si Israel ataca el país levantino.

El asunto nuclear

Mientras objetivos como fomentar un cambio de régimen o acabar con el arsenal de misiles balísticos y su producción en la República Islámica han quedado fuera de la mesa, Israel y EE.UU. se aferran a acabar con la capacidad nuclear iraní, algo que Netanyahu llegó a calificar este lunes como "la misión" de su vida.

Tanto Sima Shine como Beni Sabti consideran muy difícil que un Irán que se siente vencedor de la guerra acceda a concluir su programa de enriquecimiento de uranio.

Mientras, Hendelman apunta a que la necesidad de aliviar la presión económica puede empujar a la República Islámica al pragmatismo. "El resultado más realista no es una elección binaria entre el cumplimiento total y el rechazo, sino más bien un marco negociado que incluya límites a los niveles de enriquecimiento, una mayor supervisión, restricciones a las reservas y un levantamiento gradual de las sanciones", concluye.