Saná - Más de medio centenar de personas murieron y al menos 130 resultaron heridas en un bombardeo que ha impactado en un mercado de pescado y en la entrada de un hospital en Al Hudeida, según informó un responsable de Salud de esta ciudad situada en la costa del mar Rojo. “Hasta el momento hemos contando 52 muertos y 102 heridos en el mercado y la puerta del hospital de la Revolución”, indicó el director de la oficina de Salud de la ciudad, Abdelrahmán Yaralá, una dependencia perteneciente al Gobierno de los rebeldes hutíes.

Sin embargo, la cadena de televisión Al Masira, que controlan los hutíes, afirmaron citando como fuente al ministro de Salud del Gobierno rebelde, Taha al Mutawakil, que la cifra de muertos se eleva a 55 mientras que el de heridos llega a 130. Fuentes médicas del hospital de la Revolución manifestaron que al menos 17 personas murieron y otras 20 resultaron heridas por el impacto de dos proyectiles en un ataque aéreo contra el mercado de pescado y que otro proyectil impactó contra la entrada del hospital causando decenas de víctimas. La Cruz Roja informó en Twitter de que están enviando material quirúrgico para atender a más de medio centenar de heridos.

En un comunicado el Comité Supremo Revolucionario de los rebeldes hutíes, órgano ejecutivo de los rebeldes que gobierna el Yemen, acusó a la alianza que encabeza Arabia Saudí de “una nueva masacre” por este bombardeo. “La ejecución de estas masacres confirma la actuación terrorista de la alianza agresora estadounidense-saudí y sus aliados en el Yemen, y son crímenes de guerra”, indicaron los rebeldes.

La ciudad de Al Hudeida está controlada por los rebeldes hutíes, contra los que actúa la coalición capitaneada por Riad, que ejecuta bombardeos en el Yemen desde marzo de 2015 y ha sido acusada en varias ocasiones de atacar objetivos civiles. Las fuerzas gubernamentales yemeníes, con el apoyo de la alianza, lanzaron el pasado junio una ofensiva para recuperar el control de Al Hudeida, pero detuvieron su campaña militar en julio para dar más tiempo a las negociaciones con los rebeldes, auspiciadas por la ONU, para evitar un baño de sangre en la urbe de 600.000 habitantes. - Efe