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¿Alfombra en la cocina? Pros y contras de esta tendencia decorativa

Vinílicas, de algodón o de fibras naturales, aportan calidez, protegen el suelo y están de moda, pero también exigen mucha limpieza y cuidados

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Durante años, la presencia de las alfombras parecía estar limitada a salones, dormitorios y, con suerte, a algún recibidor o pasillo inspirado en las más exclusivas revistas de decoración. Sin embargo, algo ha cambiado y la cocina es ahora también uno de esos espacios en los que su presencia es ya habitual. Delante del fregadero, a los pies de la isla, junto a los fogones o delimitando el office están por todas partes y nos preguntamos si el hecho de que estén allí es una buena idea o, por el contrario, un desastre anunciado.

A simple vista, la cocina no parece el lugar más adecuado para colocar una alfombra. Aceite, migas, agua, café, salsas..., son decenas los productos que cuando vas con prisa pueden acabar en el suelo. Sin embargo, pese a esa combinación peligrosa entre decoración y mantenimiento, los expertos en interiorismo llevan tiempo defendiendo que las alfombras en la cocina no solo funcionan, sino que pueden transformar completamente el espacio.

Alfombra de vinilo colocada en el suelo de la cocina.

Ventajas

La principal ventaja que tiene colocar una alfombra en la cocina es la calidez que aporta. Las cocinas modernas, especialmente las de estilo industrial o minimalista, a veces resultan frías debido a la presencia de acero y de material porcelánico, así como por la tendencia del blanco impoluto y de las líneas rectas. Poner una alfombra vinílica o de fibras hace que se rompa esa sensación y que la estancia resulte más acogedora.

También está el confort y es que, quien pasa tiempo cocinando sabe que no es ninguna tontería. Estar de pie durante rato sobre un suelo duro termina pasándole factura a la espalda y a las piernas. Una superficie algo más mullida amortigua la pisada y hace más agradable preparar la cena o fregar los platos.

Una alfombra mullida en la zona de cocinar.

La alfombra en la cocina también tiene una función práctica que muchas veces pasa desapercibida: ayuda a delimitar espacios. En cocinas grandes o abiertas al salón, una alfombra puede separar visualmente la zona de comedor, la isla o el área de trabajo sin necesidad de levantar paredes ni hacer obras.

También protegen el suelo y esto interesa especialmente en casas con parquet o materiales delicados. Las zonas de los fogones y el fregadero son las que más desgaste sufren entre salpicaduras, humedad y paso constante, por lo que una alfombra en dichos espacios actuará como un escudo improvisado.

Desventajas

Ahora bien, no todo es tan bonito como parece en esas cocinas perfectas de revista en las que lo más probable es que nadie cocine nunca. Las alfombras que se usan se manchan, lo que exigirá un mantenimiento, y bastante más frecuente que el que requieren las de otras habitaciones. Las fibras pueden acumular restos de comida, grasa y humedad, así que si no se limpian con asiduidad pueden acabar convirtiéndose en un pequeño festival de bacterias y malos olores.

Por eso la elección del material es clave y esto hace que las alfombras vinílicas sean las grandes reinas de la cocina. Están hechas normalmente de PVC, resisten la humedad, no se deforman y se limpian con agua y jabón en cuestión de minutos. Además, hoy las hay tan bonitas que cuesta distinguirlas de una alfombra textil.

Eso sí, hay un detalle importante que nunca conviene pasar por alto y es la seguridad. Una alfombra mal colocada puede convertirse en una pista de patinaje improvisada. Así, lo recomendable es optar por alfombras de perfil bajo, de tamaño pequeño y alargadas, que no tengan flecos y sobre todo que cuenten con una base antideslizante.

Alfombra en la cocina, ¿sí o no?

Así pues, la respuesta a la pregunta de si conviene o no colocar una alfombra en la cocina en principio sería , siempre y cuando la elijas bien y asumas que necesitará ciertos cuidados. Aporta calidez, protege el suelo y hace la estancia mucho más acogedora, pero no hay que olvidar que la funcionalidad y la seguridad deben estar siempre por encima de la decoración. Si nos paramos a mirar cómo las alfombras están conquistando cocinas de todo tipo, parece claro que mucha gente ha decidido que el esfuerzo merece la pena.