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Cooperativismo para construir una Euskadi más sostenible y competitiva

KONFEKOOP defiende un modelo económico comprometido con el territorio, la sostenibilidad y la reindustrialización con arraigo. Una forma de hacer empresa que prioriza el largo plazo, el desarrollo local y la colaboración entre cooperativas para afrontar los retos sociales, energéticos e industriales de Euskadi.

Cooperativismo para construir una Euskadi más sostenible y competitivaCedida

En un contexto marcado por la incertidumbre económica, climática y geopolítica, Euskadi afronta una década decisiva en la que las decisiones que se adopten hoy marcarán el futuro del territorio en los próximos años. En ese escenario, el cooperativismo aboga por un modelo económico que combina competitividad, compromiso y visión a largo plazo.

Desde KONFEKOOP, la Confederación de Cooperativas de Euskadi, la sostenibilidad se entiende como una herramienta clave para construir una economía más resiliente, arraigada y conectada con las necesidades reales de la sociedad.

Dentro de esa mirada emerge un concepto profundamente ligado a la cultura cooperativa: el legado. Las cooperativas no trabajan únicamente pensando en el beneficio inmediato, sino también en dejar a las siguientes generaciones de socios unas empresas mejores que las recibidas. Esa visión implica priorizar decisiones sostenibles incluso cuando el retorno económico puede ser más lento.

Iniciativas vinculadas al reciclaje como Bioservice muestran cómo el cooperativismo puede ser un agente de transformación social

En el ámbito medioambiental, supone evitar prácticas extractivas que comprometan recursos naturales y apostar por inversiones en eficiencia energética o transición ecológica con vocación de permanencia.

Esa apuesta por el arraigo también se traduce en una mayor presencia de pequeños proveedores locales en las cadenas de suministro, favoreciendo el desarrollo económico cercano y reduciendo impactos medioambientales gracias a cadenas más cortas y sostenibles.

En este contexto de intercooperación nace Biderkatuz, un ejemplo de cooperación entre pequeñas cooperativas impulsado por KONFEKOOP. Dicho proyecto ha permitido generar sinergias que crean nuevas oportunidades de negocio con un efecto directo en la economía y sociedad vasca.

Desde KONFEKOOP la sostenibilidad se entiende como una herramienta clave para construir una economía más resiliente, arraigada y conectada con las necesidades de la sociedad

Reindustrializar para producir mejor

Pero la transición verde no solo se juega en el ámbito energético. También pasa por redefinir el papel de la industria y avanzar hacia un modelo productivo más eficiente, innovador y sostenible. Euskadi necesita reforzar su base industrial, pero hacerlo desde nuevos parámetros: menos dependencia exterior, mayor capacidad de innovación y un compromiso real con el entorno.

Este compromiso se traduce en iniciativas concretas que muestran cómo la colaboración entre empresas y la implicación con el entorno pueden generar impacto positivo. Un ejemplo destacado en Álava es Batera, la Asociación de cooperativas industriales de Álava, integrada por Udapa, I+Med, RPK, Goros, Loramendi y Aurrenak.

Entre sus valores destaca la voluntad de “actuar como un puente hacia un futuro sostenible, uniendo esfuerzos para desarrollar el tejido empresarial, crear impacto social y construir un territorio más próspero”.

Un supermercado de Eroski, una de las cooperativas que promueven hábitos de consumo más responsable

Energía renovable y participación ciudadana

La sostenibilidad energética es otro de los ámbitos en los que el modelo cooperativo está ofreciendo respuestas concretas y cercanas. En Euskadi, Goiener trabaja para recuperar la soberanía energética de la ciudadanía y promover un consumo responsable y sostenible en los hogares y la industria.

La sensibilización social constituye, además, una de las aportaciones diferenciales del cooperativismo. Muchas cooperativas desarrollan un importante trabajo para promover hábitos de consumo más responsables y una mayor conciencia social y ambiental.

Ejemplos como EROSKI, Bide Onera, las cooperativas energéticas, los grupos de consumo o iniciativas vinculadas al reciclaje como Bioservicemuestran cómo el cooperativismo trasciende la actividad económica para convertirse también en un agente de transformación social.

En un momento de transformación profunda, el cooperativismo vasco apuesta por seguir fortaleciendo su capacidad para ofrecer respuestas estables y sostenibles, demostrando que otra forma de hacer empresa —más participativa, más comprometida y más conectada con el territorio— no solo es posible, sino también necesaria para afrontar los retos de la próxima década.