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Arturo VallsPresentador y actor

Arturo Valls: “El presentador de televisión no deja de ser un personaje”

La quinta temporada de 'Mask Singer: Adivina quién canta' ha llegado con él al frente

Arturo Valls: “El presentador de televisión no deja de ser un personaje”Alicia Casillas

Con una trayectoria que abarca desde su recordada faceta como actor en Camera Café hasta su labor al frente de la productora Pólvora Films, Arturo Valls ha experimentado una evolución que lo establece como uno de los presentadores de entretenimiento más icónicos. Tras la llegada de la quinta temporada de Mask Singer: Adivina quién canta, de la que toma las riendas como su presentador, reflexiona sobre diversas cuestiones como la empatía, la conexión real con el espectador o su pasión menos conocida de transformar ideas en realidades cinematográficas detrás de las cámaras.

Se ha convertido en uno de los presentadores más icónicos del entretenimiento estatal con formatos como ¡Ahora caigo! y esta nueva temporada de Mask Singer. ¿Diría que ha evolucionado como maestro de ceremonias?

-Hombre..., pues no sé si de manera consciente. Me imagino que con la edad vas adquiriendo otro poso y recursos. Pero, tampoco creas que me he planteado: “Voy a hacer cosas nuevas para ir evolucionando”. De manera natural vas adquiriendo experiencia y algo de solidez.

Por primera vez, en esta quinta edición de Adivina quién canta, todas las galas tendrán doble desenmascaramiento. Ahí influirá su capacidad para ser más que un mero “pasador” del juego…

-Claro, los formatos te lo tienen que poner fácil. Somos complementos de formatos muy sólidos. En este caso, la espectacularidad de las máscaras, las canciones... Tú tienes que ir a aportar un poco “lo tuyo”, pero digamos que el protagonismo -el foco- está en otros sitios. Yo solo pongo ahí mi granito de arena.

¿Considera que en la televisión actual es posible tener éxito sin la capacidad de hacer reír, o es una cualidad indispensable para conectar con la audiencia?

-No todos los formatos de entretenimiento tienen que tener ese componente. Siempre ayuda, siempre que hay comedia y humor el espectador lo agradece. Lo que pasa es que hay formatos que tienen que ver más con las emociones, la cultura general, la emoción del concurso... No diría que es fundamental, hay formatos que sin comedia y sin presentadores tan cachondos funcionan, pero en los que sí la tienen, siempre juega a favor. Es un buen aliciente, yo creo.

Las seis nuevas máscaras (Wild Cards) ya no tienen pase directo a la competición, sino que deben enfrentarse entre ellas. ¿La empatía es necesaria para conseguir que los concursantes se sientan cómodos en su participación?

-Mira, así como te digo que la comedia, el humor y los chistes juegan a favor y son importantes, la empatía es fundamental. O sea, si no hay empatía y no conectas con el espectador, ahí sí que no hay nada que hacer por muchos chistes que cuentes y por muy cachondo que seas. La empatía es indispensable, es lo que tenemos que tener los comunicadores y los presentadores; porque, sino, no conectas con el espectador y no hay más. Por suerte, estas cosas las tienes o no las tienes, no hay escuelas, no hay tutoriales... En mi caso, hay que aprovechar esa circunstancia.

Por el programa ha visto pasar a todo tipo de celebridades bajo las máscaras. ¿Cuál ha sido el desenmascaramiento que considera un hito o que más le impactó?

-Ha habido muchos. Pero, sobre todo, los que han sido más icónicos. Alguna Spice Girl, un David Hasselford, por ejemplo... Imagínate: viendo El coche fantástico de pequeño y que, de repente, tengas ahí al lado a David Hasselford..., pues claro, eso es increíble. Pero, se vuelve a dar el caso, esta quinta temporada me han vuelto a sorprender. Eso es muy guay.

Cartel de 'Mask singer: Adivina quién canta'.

Le da mucha importancia a la dicción y al manejo de los tiempos. ¿Alguna vez estas habilidades le han salvado de un error crítico en directo?

-Claro, claro (risas). Es lo que tiene el directo, que trabajas sin red. Cuando está grabado, tienes la red que puede corregir alguna cosita, y sabes que la edición hace maravillas... Me gustan ambas. El directo tiene otra cosa, lo emocionante es que no hay posibilidad de error, pero en los grabados siempre es posible solucionarlo. Me han salvado de algunas (esas habilidades). Un momento mítico fue el de Janet Jackson, que llamé Janet Jackson a La Toya (Jackson). Yo grité, yo vi que era una Jackson... Y le dije: “¡Janet Jackson!”. Y ella, por lo bajito, me dijo: “Ay, no, La Toya...” (risas). Y eso en edición se corrigió. Claro, me salvan, me salvan...

Personajes como Jesús Quesada en Camera Café marcaron una época. ¿Cree que su formación como actor le da una ventaja al presentar?

-El presentador de televisión no deja de ser un personaje. Uno no llega a casa y dice: “¡Hola, cariño! ¿Qué tenemos hoy para comer? ¡Vamos a averiguarlo!”. Te transformas en ese presentador más efusivo. Entonces, ayuda. Aunque, tampoco te creas que formación como actor tengo mucha... Yo he tirado mucho de intuición y de la escuela de la vida.

De hecho, en 2015 fundó Pólvora Films, que cuenta con producciones premiadas como Tótem loba o Tiempo después. ¿Le atrae eso de estar detrás de las cámaras también? No solo delante...

-Me gusta muchísimo. Me gusta muchísimo la idea de transformar una idea en una realidad. Es decir, este libro que hemos leído podría ser una peli, esta noticia podría convertirse en una serie, o este formato que he visto en Estados Unidos..., vamos a comprar los derechos y a convertirlo en una adaptación española... Que eso se convierta en realidad y construirlo poco a poco, buscar a las personas adecuadas para que lo hagan, los equipos..., lo disfruto muchísimo. Es un poco ingrato, porque luego cuesta muchísimo de conseguir, de financiar, de levantar... Las cosas se estrenan y a los dos días se han quitado, y todo tu esfuerzo y ese proceso... Pero, bueno, la cuestión es disfrutar absolutamente de ese proceso. Y en eso estoy: trabajar con equipos que molan, con amigos, con directores o guionistas que admiras... Todo ese proceso es muy nutritivo. 

Ya que menciona “equipos que molan”, se han incorporado al de Mask Singer Juan y Medio, Ruth Lorenzo, Boris Izaguirre..., junto a Ana Milán. ¿Saltarán chispas?

-Totalmente. Han conectado muy bien. Quien dice conectar, dice pelearse, que eso también es guay. Han saltado chispas entretenidas, digamos. Ana Milán y Ruth Lorenzo se picaban ahí para ver quién adivinaba más, Juan y Medio y Boris han dado muchísimo juego... Al principio, iban muy despistados, pero luego han ido evolucionando y pillando el rollo a esta cosa de investigar y adivinar personajes. Ha sido una combinación buenísima, hemos conectado muy bien.

En un mundo hipotético y completamente fantasioso, ¿quién le gustaría que fuese el ganador o de qué manera?

-Me gustaría que ganase... Imagínate, dentro de una máscara de una farola, y que dentro estuviera Óliver Laxe, y que ganara Mask Singer. Porque, ya que no ha ganado todos los premios a los que se ha presentado, que ganara Mask Singer, por ejemplo (risas).

Como petición personal por parte de mi familia fan, ¿puede mejorar el chiste de: “Pensaba que me había roto el peroné, pero no”?

-(Risas). ¡Ese chiste es inmejorable! No se puede mejorar.