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Paladar

La Rebotika, el restaurante donde incluso la tortilla de patata se cocina a la brasa

Capitaneado por Laura Matesanz, este local del Antiguo ha construido una identidad propia alrededor de la brasa, con unos arroces espectaculares y el pintxo Arzak como marca de la casa

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La Rebotika, un lugar para degustar buena cocinaIzaro Zubeldia

En una ciudad donde se respira gastronomía por los cuatro costados, encontrar una propuesta con personalidad propia no es tarea sencilla. Sin embargo, La Rebotika lo ha conseguido. ¿Cómo? Con una cocina exquisita y única basada en el fuego y en el producto

Ubicada en la avenida Zarautz 6 de Donostia, la filosofía de la casa es sencilla: todo pasa por la brasa. Carnes, verduras, arroces e incluso elaboraciones que tradicionalmente no se asocian al fuego se reinterpretan aquí con el toque ahumado que aporta el horno de carbón.

La Rebotika, brasa a pie de calleGemma Garbizu

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Su lema, Brasa a pie de calle, no es solo una declaración de intenciones. Y es que la cocina está completamente a la vista, con el horno de brasa funcionando frente a los comensales y a los propios transeúntes. “Esa transparencia transmite la idea de que no hay nada que ocultar. Al contrario, lo que ocurre entre brasas merece ser visto”, explica su responsable, Laura Matesanz.

Nuevo lanzamiento: tortilla de patata picante

El hecho de cocinar a la brasa tiene además una ventaja añadida: apenas utilizan aceite. El resultado son platos con menos grasa pero con un sabor intenso, marcado por el humo.

La apuesta más singular del restaurante es, precisamente, una receta tan popular como la tortilla de patata, que en La Rebotika también se cocina a la brasa. “Somos únicos en Donostia. Encima, no engorda; es hipocalórica”, afirma Matesanz con entusiasmo. El secreto está en cómo se cocina la patata sobre el fuego antes de integrarse en la tortilla, lo que le aporta un matiz ahumado inconfundible.

Tortilla de patata a la brasa con alegría

La creatividad no se queda ahí. El equipo del restaurante prepara ya una nueva versión que promete dar que hablar: una tortilla de patata a la brasa con un toque picante. “Una tortilla con alegría, que va a ser lo más”, adelanta la responsable.

El pintxo que lo cambió todo

Si hay un momento que marcó un antes y un después en la historia de La Rebotika fue su victoria en el concurso Pintxo Arzak, en 2019. El certamen, impulsado como homenaje a la cocina de Juan Mari Arzak, proponía un reto aparentemente sencillo: crear un pintxo inspirado en su plato favorito, los huevos fritos con pimientos del piquillo.

Las normas eran claras: el bocado debía saber a huevo frito con pimientos, incorporar apenas dos o tres ingredientes más y poder comerse en tres o cuatro bocados. La Rebotika se llevó el premio en la categoría tradicional. “Lo ganamos y fue una pasada. Desde entonces hemos servido miles de pintxos”, cuenta.

No puedes irte de La Rebotika sin probar su famoso pintxo Arzak.

Aquel reconocimiento no fue el único. Este mismo pintxo también obtuvo un Eguzkilore en los premios BEST Pintxos & Gastro 2022, consolidando su posición como uno de los mejores bocados de la casa.

La receta ganadora representa la filosofía de este restaurante: buena técnica, respeto al producto y un resultado que sorprende desde la aparente sencillez. El pintxo Arzak se compone de patata asada a la brasa con su piel, pimientos del piquillo pasados por el fuego, yema de huevo en su punto exacto y un sellado final de alioli con virutas de jamón crujiente.

Arroces y ternera de Asteasu

Ese pintxo convive en una carta pensada para disfrutar del sabor del fuego. Entre las propuestas destacan los arroces terminados a la brasa, la parrillada de verduras, el pollo a la brasa, la burger de ternera de Asteasu o las tostas de setas y hongos, jamón ibérico con pan tumaca o aguacate con salmón marinado casero. Además, el restaurante cuenta con opciones para personas celíacas, lo que permite que quienes siguen una dieta sin gluten también puedan disfrutar de buena parte de su propuesta gastronómica.

La burger con ternera de Asteasu es todo sabor.

La experiencia también está al alcance de quienes buscan un sitio para comer entre semana. De lunes a viernes, el restaurante ofrece un menú del día por 15,50 euros, siempre con algún plato elaborado a la brasa. “Siempre ofrecemos algún plato a la brasa, ya sea de primero o de segundo”, asegura Matesanz. Para quienes prefieren disfrutar de estos sabores en casa, La Rebotika también ofrece servicio de comida a domicilio –a través de plataformas– y disponen de take away en casi toda su carta.

Una curiosa fusión Euskadi–Catalunya

Entre las propuestas más singulares del local aparece una combinación gastronómica poco habitual en la ciudad: un menú de sidrería que fusiona tradición vasca y catalana.

Si no has probado los calçots, no pierdas la oportunidad y pídete el nuevo menú de sidrería de La Rebotika que fusiona gastronomía vasca y catalana.

El recorrido comienza con calçots de Valls, servidos con su clásica salsa romescu. “Tienen un éxito espectacular”, explica la responsable. El menú continúa con tortilla de bacalao, chuleta de Asteasu y tarta de queso, acompañado de sidra o vino.

De la máquina-herramienta a las brasas

Curiosamente, la historia de La Rebotika no empezó en una cocina familiar, sino que partió de un cambio radical de rumbo profesional. Y es que Laura Matesanz procede del sector de la máquina-herramienta, un mundo muy alejado del gastronómico.

El local tampoco nació como restaurante. En el espacio donde hoy se levantan las brasas, antes había una tienda de muebles y un almacén sin un futuro claro. El nombre del establecimiento refleja esa idea de trastienda, de lugar donde se guardan las cosas valiosas y se gestan los proyectos. Hoy, esa rebotica se ha convertido en un espacio cálido y acogedor donde el fuego es el protagonista.

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Laura cuenta, además, que su proyecto tiene el futuro asegurado, y es que su hija está estudiando cocina en el Basque Culinary Center, por lo que el restaurante cuenta ya con relevo generacional. Una señal de que esta historia nacida entre brasas seguirá escribiéndose durante muchos años más.