Antes de abrir la puerta ya se escuchan risas, lo que nos hace sentirnos bienvenidos. Y no solo a nosotros, sino también a las mascotas, pues ellas también tienen su sitio en Gozkoetxe. Y es que este asador-restaurante ubicado en Goskoetxe Bidea, número 1 en Loiu (Bizkaia) parece mucho más que un lugar en el que comer.
De hecho, desde el exterior observamos múltiples espacios diferenciados: una terraza cubierta, otra exterior, incluso una chill out, además de comedor interior y zona de juegos para los más txikis. Por si esto fuera poco, desde detrás de su barra emerge un olor que a muchos nos trae buenos recuerdos: mesas compartidas, celebraciones y muchas sonrisas.
Son estas mismas las que pintan las caras de su personal, por lo que parece que Aritz Sampedro Hernández, su gerente, sabía muy bien de lo que hablaba cuando nos comentó qué diferenciaba a Gozkoetxe del resto de establecimientos del estilo para que gente haya reservado ya -incluso- de cara a la primavera: “El trato cercano en mesa, no solo el producto. Chuletas vende todo el mundo, desde hace muchos años, en todos lados.
La cocina tradicional vasca está muy metida en la zona de Euskadi, pero nosotros lo que intentamos es trasladar esa cercanía a la gente; en lugar de únicamente tener el producto que todo el mundo puede llegar a tener...”.
“La sencillez hace que sea una buena experiencia también”
Hoy en día, la cocina de vanguardia suele asociarse con la utilización de productos locales o km 0. No obstante, en Gozkoetxe también lo intentan hacer muchas veces, tanto con los “tomates” o el “pimiento verde” como con “los animales” de por aquí cerca. Y es que considera que muchas veces se tira de animales procedentes de Alemania, Inglaterra o Portugal, aunque intentan que sean de aquí en la medida de lo posible. Su gerente también considera que aunque la cocina de vanguardia está más relacionada con ese ámbito, ellos intentan “demostrar que la sencillez hace que sea una buena experiencia también”.
Esto es un claro ejemplo de que Gozkoetxe Jatetxea ofrece una experiencia mucho más familiar y cercana, no solo por sus zonas de todo tipo, sino porque se puede ir todo el año. Incluso se puede comer sin reserva, aunque es recomendable reservar pues a veces están llenos “hasta dentro de tres meses”. No obstante, si alguien viene sin reserva, en este enclave hacen todo lo posible por que coma: “Y creo que eso es lo que hace la diferencia también, ¿no?”, destaca Aritz Sampedro.
Desde luego es una diferencia que se nota, pero no solo en el sabor de sus diferentes platos -ya sean especialidades o raciones-, sino en el ambiente, en las preguntas de los camareros y en la percepción de sentirte como si estuvieras en tu casa. Esa naturalidad plagada de confort es lo que hace que observemos desde mesas con personas de gran edad que comparten un katxopo hasta otras con niños pequeños que llenan toda su carpa exterior de risas y futuros buenos recuerdos.
“Somos una familia con un trato cercano. Eso creo que se está perdiendo en muchos sitios. La gente intenta únicamente que sea un negocio, y hay que dejar eso de lado y demostrar un querer estar -y que te guste lo que haces-. Y que quieres que esa gente vuelva a venir a tu casa”, sonríe.
Desde platos estrella hasta menús y raciones medias o enteras
Cuentan con opciones veganas como ensaladas hasta despliegues de ibéricos y croquetas
Desde luego, si algo sorprende de los platos de Gozkoetxe son sus especialidades. Aunque en Euskal Herria somos de comer bien, es inevitable que no nos sorprenda el tamaño de semejantes txuletas y katxopos, aunque algunos se denominen como Katxopo txiki. ¿Cómo es posible cocinar algo así? Aritz Sampedro lo desvela: “Para hacer esos katxopos tan grandes trabajamos con las carnicerías que nos preparan los filetes. En este caso, Cárnicas Valdi, que nos los preparan bastante grandes y específicamente para eso”.
Por ejemplo, “no se puede utilizar la zona de la plana pequeña, para que no tenga hilos y para que no sea correoso”. Además, intentan que, a poder ser, sean vacas hembras, pues pese a desconocer el motivo, estas son “mucho más jugosas”. “Y luego, a la hora de elaborarlos, todo el rato tenemos -mínimo- a una persona contratada únicamente para elaborar esos katxopos, y está todo el rato haciendo eso”, puntualiza Aritz Sampedro.
Aparte de sus platos estrella, en Gozkoetxe también ofrecen menús y raciones completas o medias. De ellas, destacamos su espectacular pulpo a la gallega con patatas panaderas, su ensalada de ventresca o su mix de croquetas con distintos sabores (hongos, jamón, gulas y chuleta). Y es que las opciones continúan, y son prácticamente infinitas: desde ensaladas veganas o de ventresca y surtidos de ibéricos y queso Idiazabal hasta chorizo a la sidra, tigres picantes, zamburiñas o cecina de vaca extra.
Cómo llegar
Pese a encontrarse rodeado casi en su totalidad por un entorno rural, Gozkoetxe Jatetxea está perfectamente bien conectado con la civilización. Cuenta con parking para coches y está a escasos 25 minutos de Bilbao en autobús, pues incluso tienen una parada prácticamente en la entrada.
El tema de los postres: algo muy variopinto
Pese a que Gozkoetxe lleva como apellido la palabra Jatetxea, son muchas las personas que acuden simplemente a tomar un café, o a dejarse llevar por la delicia de sus postres.
“El tema de los postres es algo variopinto”, sonríe su gerente, pues hay bastante gente que después de comer se acerca para comerse una tarta de queso o de Lotus, o “una torrija, porque saben que es casera”. De hecho, intentan innovar en el tema de los postres y adaptarse a algo si la gente lo va pidiendo: “Si se pone algo de moda, intentamos elaborar algún producto que pueda diferenciarse de lo que es lo típico, aunque seguimos teniendo lo típico en cuanto a la gente que viene a comerse un postre un día cualquiera”. Distintas tartas, goxua, crepes, brownie, coulant de chocolate..., la lista suma y sigue.