Las seis aplicaciones de CIC energiGUNE para una energía más limpia, gestionable y competitiva
Lograr baterías más seguras y con mayores prestaciones es una de ellas
La utilidad final del trabajo de CIC energiGUNE es hacer posible una energía más limpia, gestionable y competitiva.
“Las energías renovables no producen siempre cuando las necesitamos, por lo que debemos ser capaces de almacenar la electricidad o transformarla en calor, hidrógeno u otras formas de energía para utilizarla posteriormente”, afirma su directora general, Nuria Gisbert.
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En términos concretos, seis serían sus aplicaciones.
La primera de ellas es la que tiene que ver con el sistema eléctrico: integración de energía renovable, apoyo a las redes, microrredes, autoconsumo y redes de recarga de vehículos eléctricos.
La segunda es la movilidad: baterías más seguras y con mayores prestaciones para automóviles, ferrocarril, transporte marítimo y aviación eléctrica.
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La tercera es la industria: recuperación del calor residual, almacenamiento de calor a alta temperatura y reducción de la dependencia de combustibles fósiles en procesos industriales.
La cuarta son equipos y productos: mejor gestión térmica de nuevas químicas de baterías, electrónica de potencia, motores, transformadores y otros dispositivos, aumentando su rendimiento, seguridad y vida útil.
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Menor dependencia
La quinta tiene que ver con autonomía estratégica y energética: menor dependencia de litio, cobalto, metales preciosos y otras materias primas críticas, mediante el desarrollo de químicas alternativas, materiales más abundantes, tecnologías reciclables y cadenas de valor completa del almacenamiento y conversión en Europa.
Y la sexta es la competitividad y capacidades de país: generación de conocimiento avanzado, formación de talento altamente cualificado, desarrollo de nuevas capacidades científicas y tecnológicas, reducción de tiempos de desarrollo, validación de tecnologías, cumplimiento de la regulación europea y aceleración de su llegada a la sociedad.