Un mercado con alma en el corazón de Vitoria
Los puestos del Mercado de la Almendra han vuelto a reivindicar, como cada sábado primer de mes, artesanía, gastronomía y teatro local. En esta ocasión, lo han hecho con 34 stands al aire libre
Los 34 puestos de un mercado con alma en pleno corazón de Vitoria, como es el de la Almendra, volvieron a reivindicar hoy, como cada sábado primer de mes, artesanía, gastronomía y hasta teatro local en tres espacios del Casco Viejo que aún custodian la memoria medieval de sus gremios. Se trataba de la Correría, Cuchillería y de la plaza de la Burullería.
Así, un agradable paseo por sus calles se convirtió en la excusa perfecta para aprovechar esa soleada mañana para encontrar productos únicos elaborados con mimo, para ‘pintxear’ y para saludar a sus comerciantes.
No en vano, si algo quedaba claro es la estrecha relación que les une con sus fieles consumidores al haberse consagrado esta cita que organiza Fedasoc (la federación de comercios y servicios del Casco Medieval), integrada en Gasteiz On, para promover el comercio y la hostelería de la zona, y ofrecer un espacio cultural y de ocio a la ciudadanía. Motivo por el que se simultanea con las habituales Ruta del Comercio, de la Hostelería o la Cultural, entre otras.
En la 'Kutxi'
Un ejemplo claro de ello se evidenciaba en el primer puesto de la ‘Kutxi’, nada más entrar por la Cuesta de San Francisco. Allí, Yolanda Gastaka Bárbara, ofrecía pan, pasteles vascos y galletas de mantequilla recién salidos de su obrador de Orozko (Bizkaia).
“Tenemos mucha gente que nos conoce en Vitoria. También venimos a la feria de Santiago y al Medieval, pero este mercado es especial. Tenemos un trato muy cercano”, explicaba.
José Manuel, vecino de ‘la Cuesta’ es uno de ellos. “Esto es pan de verdad”, defendía con vehemencia. Porque, como decía, no es cuestión de precio, sino de calidad, y, sobre todo, de confianza.
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Para Pedro, Selene e Irina, en cambio, era su primera vez tras su stand de Kreatiba Deia, ya que acaban de coger el relevo de la tienda de recuerdos de la ‘Kutxi’, “pero está pasando bastante gente”, comentaban con ilusión. Ahora, como detallan, aprovecharán sus conocimientos de Bellas Artes para imprimirle un sello más local, artesanal y original diseñando sus propios productos.
Otro habitual en la cita, desde hace dos años y medio, es Raúl, de Sobaos el Andral, y eso que el viaje le cuesta dos horas y media desde Selaya (Cantabria), “pero compensa porque tenemos clientela fija”.
Ese mismo tiempo es el que llevan en la CNT sacando a la 'Corre' viseras, camisetas y, sobre todo, libros sobre anarquismo, “difíciles de encontrar en otro lado”, subraya Inma.
Burullería
En la Burullería, convertida en el rincón gastronómico, de la mano de Slow Food, dedicado a productos de la Sidrería Kuartango y pintxo de txistorra a la sidra, era mejor ir sin hambre. Olía que alimentaba y puestos, como el del Txustarra, sacaba una sonrisa a los presentes al presentar “el mejor txampi de Euskadi, bueno, bueno, bueno...” a pleno plumón.
“Bueno él”, añadían con gracia sus clientes.
Cantón de San Miguel
Y en el cantón de San Miguel, el grupo de teatro Baidefeis descubrió al público con sus pases un mercado de lo imposible, en el que “no vendemos chorizo ni butifarra, sino emociones”, aclaraba el mercader Abaitua.
Los recuerdos, por ejemplo, los traían “de todos los colores, olores y sabores”, como esas verbenas de verano de los 90 con Joselu Anayak, “aunque bien mirado, también podrían ser las de ahora”, precisaba otro colega mercader, para risas del público.