Síguenos en redes sociales:

El arte de saber leer entre líneas

La grafóloga vitoriana Blanca Sedano Rípodas analiza a DNA lo que esconden unas letras manuscritas: desde lo que revelan de la personalidad de su autor, a si sufre alguna enfermedad o si han sido falsificadas

El arte de saber leer entre líneasJorge Muñoz

El verdadero significado está en las letras, no en lo que ponen, sino en cómo están puestas, a través de su trazo, tamaño o estilo, porque una firma, de puño y letra, o un texto manuscrito pueden revelar desde la personalidad de quien lo escribe (grafología) a detectar si tiene enfermedades físicas o mentales (grafopatología).

En los institutos, pueden ofrecer orientación pedagógica personalizada, tras entender su evolución madurativa, cognitiva y emocional, y en las empresas, a elegir al candidato adecuado.

En los juicios, la grafología sirve para verificar falsificaciones o incluso para averiguar si se ha coaccionado a alguien por temas de herencia. Los primeros trazos que se hacen, a partir de 24 meses de edad, ya dicen mucho de su pequeño autor. Pero, claro, hay que saber interpretarlos, leer entre líneas. Una habilidad que solo está en la mano de grafólogas como la vitoriana Blanca Sedano Rípodas, que en todas las ramas anteriores de la misma, ha trabajado en sus 45 años de vida laboral.

Desde pequeña

La curiosidad por ella le vino con unos siete u ocho años, por su padre, “que era maestro y tenía un libro de grafología en casa. Un día me enteré de que en Vitoria daban clases de grafología. Y al año y medio me marché a Bilbao, donde me diplomé”.

Posteriormente, siguió formándose a través de seminarios y cursos.

Ya está jubilada, de su “gran pasión”, que ahora ha heredado su sobrina Mariola Sedano, quien ha colaborado con su tía en varias conferencias impartidas.

La última versó sobre Jovellanos, en Gijón, pero también ha hecho estudios caligráficos de personalidades como Napoleón, Édith Piaf, Frida Kahlo, Simone de Beauvoir... 

Los próximos, como anuncia, serán sobre María Callas y Federico García Lorca, porque sigue colaborando con diversas revistas especializadas. 

Verificación

Sin embargo, no siempre es fácil ejercer su profesión. Tal es el caso de los peritos calígrafos, “que a veces emitimos dictámenes contrarios a los intereses de la parte solicitante, la que nos pide que hagamos ese trabajo, una muestra clara de nuestra imparcialidad”.

Este tipo de prueba la solicitan la fiscalía, a veces el propio juez, abogados, entidades bancarias incluso algún particular que duda de la veracidad de una firma que haya podido ser, o no, alterada.

“Por ejemplo, cuando a una persona a última hora le han obligado a firmar, y han cambiado el testamento y tú analizas y ves que esa persona no lo ha hecho por propia iniciativa, sino que hay una serie de temblores o de roturas, que quieren decir que esa persona estaba siendo forzada”, detalla esta experta que también recuerda cómo en una ocasión, un extranjero, que vino a un club de Vitoria, firmó a lo largo de la noche muchos ‘tickets’ de pago, con una rúbrica se fue “deteriorando” a medida que avanzaba la noche.

“En este caso, me llamó un banco para confirmar si eran de él o no. Me dieron unas veinte y tantas firmas para analizar porque cuando volvió a su país negó que era su letra”, añade.

A la hora de detectar la autenticidad de una rúbrica, hay un elemento inequívoco: “En una conferencia a la que asistí, un alemán llevó una máquina que imitaba perfectamente las firma, pero le fallaba algo: la presión, que es lo más importante a analizar en una firma, porque eso es imposible de imitar”. 

Otro es el arpón, “un ganchito diminuto que se hace en la escritura. Si quieres imitarlo, te va a temblar el pulso”.

El mejor candidato

En selección de personal, se acuerda de cuando una gestoría requirió sus servicios, para saber si el candidato era el ideal o no.

Analizando un texto manuscrito, se puede averiguar, por ejemplo, si una persona tiene dotes de comercial, con “una buena presión, que es sinónimo de vitalidad”.

En cuanto a la elección de estudios, destaca cómo un padre se puso en contacto con ella para ver si el chaval tenía aptitudes para la carrera de Química. “Insistía en que no y que tampoco tenían futuro esos estudios. El que estaba desorientado era el padre”.

Grafopatología

Sedano también ha tenido experiencia en grafopatología, la rama que estudia las alteraciones en la escritura manuscrita para detectar enfermedades físicas y trastornos psíquicos.

“Una médico me llamó y mi análisis coincidió en que dos individuos de un pueblo tenían rasgos de esquizofrenia”, precisa.

RÚBRICAS

Las firmas también revelan rasgos profundos de personalidad, tal y como analiza para DNA, de las de tres golpistas del 23-F, que conserva publicadas en su día por un medio de comunicación.

Se trata de las deAlfonso Armada (considerado el cerebro político-militar), que es “contención, reserva y energía”, la de Jaime Milans del Bosch(cerebro táctico-militar), que es “aplomo, decisión y cautela” y la de Antonio Tejero (cara visible del Golpe el Estado, que asaltó el Congreso), “genio, pasión y agresividad”.

Recorte con las firmas de los golpistas del 23-F

En la de Tejero, ve cómo se alarga la ‘A’ de Antonio, tanto que invade el “¡Viva España!”.

”Desciende al final y pone una rúbrica con ángulo en la derecha, es rápida, muy inclinada”. Esto habla de alguien que necesita los contactos, las relaciones sociales, “pero que no sabe guardar las distancias, tiene un sentido anárquico y agresivo; exceso de confianzas con los demás que resultan de mal gusto, porque como sea quiere imponer sus ambiciones”.

Esa rúbrica angulosa en la derecha “traduce un genio excesivamente vivo, determinaciones rápidas, tajantes, que en el mejor de los casos, recurre a actitudes bruscas por miedo a ser engañado. Tendencia a resentirse con los de fuera”.

En cuanto a la de Armada, no es muy legible, “es una forma de protegerse”, pero denota energía, “por una buena presión”.

El hecho de subrayarse, más allá de lo que es la largura de la firma, tiene que ver con ponerse en un pedestal, por encima, para que el resto le vea. Es de ideas fijas, pensamiento sistemático aferrado a sus principios, llevándolos hasta las últimas consecuencias. La “f” baja mucho, “eso tiene que ver con preocupaciones o intereses materiales”.

En la de Milans del Bosch, con la ‘alfombra’ que pone antes de seguir con la firma, “ahí muestra su satisfacción, la admiración que siente por sí mismo, pero también esa alfombra es un símbolo de lanzar una mirada al porvenir para deducir las posibilidades de realización de lo que planea: don de organización, e iniciativa superadora de obstáculos. Y cauto, tiende a preparar el terreno antes de acometer la acción”.