La esperanza de vida aumenta año tras año en Álava y en el conjunto de Euskadi. Hace dos años se llegó a máximos históricos: 81,7 años los hombres (medio año más que en 2023 y 87 años las mujeres (0,4 años más).

La población vasca tiene una esperanza de vida superior a la media europea y a la española. Así, los alaveses viven 2,5 años más que el resto de europeos, mientras que las alavesas lo hacen 2,6 años. Igualmente, los vascos viven 0,3 años más que los españoles y medio año más que el resto de españolas. 

Sin embargo, los tumores siguen siendo la principal amenaza para la esperanza de vida de las personas. De hecho, si se lograra erradicarlos, los varones vivirían 4 años más y casi 3 las mujeres. 

Marcha motera contra el cáncer. Jorge Muñoz

En cambio, las causas externas de defunción tienen un impacto menor en la esperanza de vida, ya que quitan algo más de 9 meses de vida a los hombres y 4 meses a las mujeres, cifras que se reducen en el caso de los accidentes de tráfico a mes y medio a los hombres y una cantidad prácticamente insignificante a las mujeres.

3 meses más de vida cada año

Con todo, tanto hombres como mujeres tienen hoy una mayor esperanza de vida en Álava, a pesar del bajón registrado en los años de la pandemia del covid, entre 2020 y 2023.

Basta decir que en 1976 la esperanza de vida en Euskadi era de 69,6 años para los hombres y 76,9 años para las mujeres, lo que significa que hoy se vive una década más (12,1 años los hombres y 10,1 las mujeres).

Esta evolución significa 3 meses más de vida cada año para los varones y 2,5 meses en el caso de las mujeres. 

Un hombre mayor en silla de ruedas. Josu Chavarri Erralde

Según el instituto vasco de estadística Eustat, el avance más acusado entre los hombres ha conducido a una reducción de la brecha de género, ya que la diferencia entre ambos sexos se sitúa actualmente en 5,3 años, cuando a principios de los años 90 del siglo pasado llegó a su máximo de 8,7 años.

Envejecimiento

El aumento de la esperanza de vida no va, sin embargo, acompasado con el incremento de nacimientos que permitan rejuvenecer una envejecida sociedad vasca. Todo lo contrario.

La fecundidad se sitúa en el País Vasco en 1,17 nacimientos por mujer y la edad media de ser madre se ha retrasado ya hasta los 33,4 años. 

A diferencia de la esperanza de vida, el promedio de nacimientos, 1,17 por mujer, está por debajo de la media europea (1,38) y alejado tanto de los 2,7 nacimientos de media que se daban en 1976 como de los 2,1 considerados necesarios para asegurar el remplazo generacional.

Por territorios históricos, Bizkaia, con 1,09 nacimientos por mujer, presenta el índice más bajo, mientras que Álava tiene una tasa de 1,27, también más alta que Gipuzkoa (1,25).

Vestido y zapatos de novia. Redacción DNN

Sin hijos

Según los indicadores para el análisis de los fenómenos demográficos, el 41% de las mujeres no tendría ningún descendiente. Además, la media de segundos nacimientos sería de 0,42 y de 0,16 nacimientos la de orden tercero o posterior. Esto es, por cada diez mujeres habría menos de dos nacimientos de tercer orden o superior, mientras que en 1976 por cada diez mujeres se observaban cerca de ocho nacimientos de tercer orden o superior de media.

Maternidad a los 32,9 años

Otra lectura que se puede extraer de los datos de fecundidad de las mujeres vascas es la elevada edad a la que son madres por primera vez. Los 33,4 años es una cifra superior a la media europea (31,2 años en 2023) y una edad de maternidad 4,8 años más tardía que en 1976.

Cierto que Álava (32,9 años) presenta una edad media algo más baja que Bizkaia (33,4 años) y Gipuzkoa (33,6 años), pero poco significativa. Este nivel tan bajo de fecundidad ha hecho que la edad media al nacimiento del primer hijo sea 7,1 años superior a la de 1976.

Las bodas se recuperan

En el caso de las bodas, la nupcialidad recupera los niveles de antes de la pandemia del covid, que paralizó la mayor parte de las celebraciones sociales con aglomeración de gente.

El porcentaje de primeros matrimonios que acabarían por celebrarse conforme al índice de nupcialidad de 2024 es del 46,6% para los hombres y del 50,5% para las mujeres, valores que suponen un descenso de 2 puntos porcentuales en hombres y 0,9 en mujeres respecto a un año antes.

Pero, a pesar de esta disminución, los porcentajes vuelven a alcanzar los niveles observados en el periodo prepandemia, mostrando una recuperación en la tendencia nupcial.

Clases con mujeres embarazadas. Josu Chavarri Erralde

Bodas entre los 30 y 39 años

El análisis muestra que la edad media de contraer el primer matrimonio en 2024 fue de 38,3 años en el caso de los hombres y 36,8 años en el caso de las mujeres. Son datos prácticamente iguales a los registrados hace tres años para ambos sexos. 

Al igual que sucede con la fecundidad, se constata una considerable concentración de los matrimonios en determinadas franjas de edad, sobre todo, en el intervalo comprendido entre los 30 y 39 años se celebran más de la mitad (53%) de los enlaces, tanto en hombres como en mujeres.