Sergio Checo Pérez será una de las tres caras nuevas para la próxima temporada de la Fórmula 1. El mexicano regresa al Gran Circo y lo hace como piloto de Cadillac, escudería que también desembarca en la competición. Mientras aguarda al inicio del curso, Checo Pérez ha aprovechado para recordar su pasado, concretamente sus años en Red Bull, donde disfrutó del volante de un monoplaza campeón, pero también se vio sometido por las directrices del equipo y el talento de su compañero, Max Verstappen.

Según recuerda Checo “en Red Bull todo era un problema”. El mexicano de 35 años abandonó la Fórmula 1 en 2024. Más bien, se quedó sin asiento tras cerrar su etapa en Red Bull, que se prolongó entre 2021 y el citado 2024, cuatro campañas en las que sufrió por la predilección dentro del equipo por Verstappen y también por el carácter del tetracampeón neerlandés. “Algo pasa con Max. Es una excelente persona, pero cuando está encima del coche se transforma. Es otra persona”, repasa el mexicano en el podcast Cracks.

Sergio Pérez, con el Red Bull. Europa Press

"Lo malo es su carácter"

“Max es un piloto superfuerte mentalmente, tiene una confianza muy grande, tiene un talento impresionante, está enfocado en las carreras, en ser el mejor piloto. Es una fuerza muy grande para el equipo, es un gran líder. Lo malo es su carácter, cuando las cosas se le voltean, le cuesta mucho lidiar con ello. Como lo que pasó en Barcelona, se bloquea, tiene esa parte que, bueno, si no la tuviera, no sería Max”, añade sobre una carrera en la que Verstappen fue sancionado por una serie de movimientos ilegales que le relegaron a la décima posición, un resultado que a la postre fue decisivo para ceder el título por solo dos puntos de diferencia respecto al campeón, Lando Norris.

Pérez se deshace en elogios hacia Verstappen en el plano deportivo, pero también saca a relucir la complejidad de trabajar con una manera de ser como la del neerlandés. El mexicano recuerda una anécdota vivida durante el Gran Premio de Brasil de 2022, cuando Verstappen se negó a ceder la posición a Pérez pese a que fue una orden de equipo. El neerlandés desobedeció apelando a un accidente del mexicano en Mónaco que impidió a Verstappen pelear por la pole. Aquel día hubo sospechas de que Pérez se estrelló de manera intencionada.

“Creo que traía algo en él que nunca sacó. Lo hablamos, todos los problemas que hubo en ese año lo hablamos, pensábamos que ya había quedado atrás, todo el equipo lo pensaba, todos quedamos sorprendidos de que lo sacó en ese momento”, recuerda.

Un coche a medida de Verstappen

Pérez también apela a la dificultad de formar parte del equipo Red Bull, que viene diseñando un coche al gusto de Verstappen. “En 2022, el coche por error, porque salió muy pesado, con la distribución de peso hacia delante, era mucho más estable, que era siempre lo que yo buscaba. En ese momento, desde el simulador, era más rápido que Max y llegaba a los fines de semana pensando en ganar la carrera, llegaba en automático. Cuando tú como piloto, no tienes que estar pensando, va bien todo. Teníamos un coche que no era tan al estilo de Max y empecé a pelear el campeonato con él hasta que llegan las mejoras: ahí hay una dirección muy clara y es cuando empiezo a tener problemas. El coche ya no sé qué me va a hacer en la curva, estoy pensando en no chocar y ahí llegan los choques, ya no estoy pensando en automático”, evoca.

Según Pérez, esta misma situación la vivió al año siguiente. “En 2023 pasa lo mismo. El equipo hace un coche mucho más estable, pero en cuanto llegan las mejoras... Empecé a pelear el campeonato con Max, gana él una carrera, yo otra... En cuatro carreras habíamos ganado dos yo y dos él, pero cuando llegamos a Barcelona, había pasado de estar peleando con él a estar a un segundo por vuelta. Ya no controlaba yo el coche y empieza toda esta presión, que es muy dura porque te dicen que no estás concentrado, que estás haciendo demasiados comerciales...”, recuerda.

"El peor trabajo que hay en la Fórmula 1"

Por todo ello, Checo Pérez sostiene que “solo ser compañero de Max es complicado, pero ser compañero de equipo de Max en Red Bull, es el peor trabajo que hay en la Fórmula 1. Todo el mundo se olvidó de lo difícil que era estar en ese asiento cuando empecé a hacer resultados”.

El mexicano se muestra consciente de cuál era su rol dentro del equipo, pero confiesa que no era sencillo de sobrellevar, más cuando las críticas vienen desde dentro, con Helmut Marko, asesor del equipo, como impulsor de las mismas. “Yo sabía a lo que llegaba. Este proyecto está hecho para Max. La primera vez que me siento cono Christian me dijo: 'Mira, nosotros corremos con dos coches porque hay que correr con dos coches, pero este proyecto ha sido creado para Max. Max es nuestro talento'. Es como si Carlos Slim hace un proyecto, yo soy su piloto y contratas a un holandés. Yo a eso llegaba, era muy consciente y le dije: 'En este equipo voy a desarrollar el coche, voy a apoyar al equipo, ese es mi papel'”, explica.

Checo Pérez, junto a Max Verstappen. Europa Press

"En Red Bull, todo era un problema"

En este sentido, asegura que era muy difícil de lidiar con cualquiera de las situaciones que se presentaban. “El equipo me pedía todo. En Red Bull, todo era un problema. Se creaba un ambiente muy tenso. Si yo era más rápido que Max era un problema, si yo era más lento que Max, era un problema. Todo era un problema. Aprendí mucho”, comenta.

Insatisfechos por sus actuaciones, Red Bull decide poner punto final a la relación con Pérez en 2024 para dejar su asiento en herencia a Liam Lawson, que terminó siendo relegado al equipo filial, el Racing Bulls, después de solo dos carreras. “En mi despedida con Christian (Horner), le dije: ‘Oye Christian, ¿qué vas a hacer cuándo no funcione con Liam?’; y me dijo: ‘Está Yuki (Tsunoda)’. Y le dije: ‘¿Y qué vas a hacer cuándo no funcione con Yuki?’, ‘Tenemos muchos pilotos’. Y le digo: ‘Pues los vas a usar a todos'”.

La realidad es que Tsunoda tampoco funcionó la pasada campaña y también fue relegado a piloto probador. El volante del piloto japonés lo ocupará en 2026 Isak Hadjar.

Pérez también expresa su sorpresa por los cambios dentro de Red Bull, lo que a su juicio ha transformado al equipo e impedido prolongar su jerarquía en el Gran Circo. “Teníamos el mejor equipo para dominar los próximos diez años de Fórmula 1, pero todo se destruyó. Desafortunadamente, todo terminó”, concluye.

Una nueva etapa en la Fórmula 1

Pese a todo lo expresado, Checo Pérez encontró en Red Bull el coche que le permitió firmar cinco de las seis victorias que figuran en su palmarés. La sexta la consiguió un año antes de dar el salto a la escudería de Milton Keynes, cuando pilotaba para Racing Point. En sus cuatro años en Red Bull finalizó en octava, cuarta, tercera y segunda posición en el campeonato. En su palmarés figuran además 39 podios en los 285 grandes premios disputados. Con Cadillac tendrá una nueva oportunidad de demostrar sus dotes en la Fórmula 1.

El piloto mexicano será una de las tres novedades que tendrá la parrilla de 2026. Las otras dos serán Valtteri Bottas, con quien compartirá equipo, y Arvid Lindblad, que será piloto de Racing Bulls.