Pascal Gómez
Presidente de SEA Empresas Alavesas

"Los niveles de producción están siendo altos, pero no podemos vender más por la falta de materias primas y de empleo especializado"

El presidente de SEA Empresas Alavesas pone en valor el esfuerzo de empresas, empresarios y autónomos, frente a las dificultades del momento

04.12.2021 | 00:34
Pascal Gómez

La semana pasada SEA publicaba la última entrega del Observatorio del Impacto del covid-19 en las Empresas Alavesas. ¿Cuál es la fotografía en este final de año, tras año y medio de pandemia y qué perspectivas hay?

–En primer lugar, quiero poner en valor el enorme esfuerzo que están haciendo las empresas, los empresarios y empresarias, los autónomos, cualquier empresa sea cual sea su tamaño; el esfuerzo que se ha hecho después de un año de pandemia más un año en que la recuperación está siendo golpeada por la escasez de materias primas y el encarecimiento de energía y de todos los productos. Hay que poner un sobresaliente a todo el colectivo empresarial por el esfuerzo tan enorme que han hecho. A pesar de que tenemos elementos de incertidumbre y preocupación, quisiera trasladar elementos positivos en este momento. Siempre hemos navegado con dificultades, y en este momento tenemos muchas más, pero tenemos elementos positivos. El nivel de compromiso empresarial con el empleo es brutal. El 68% de las empresas vamos a mantener el empleo para 2022 y eso es una foto muy importante.

El Observatorio apunta que aumenta el porcentaje de empresas que recupera la normalidad en su cartera de pedidos pero disminuye el grado de uso de capacidad productiva.

–Los niveles de producción están siendo altos, pero no podemos vender más, trabajar más y hacer más cosas, por dos motivos fundamentalmente: la falta de materias en todos los sentidos, desde el cartón hasta la madera, materiales de construcción... Y segundo, por la falta de empleo especializado. Hay una dicotomía entre las personas que están en las listas de empleo y las necesidades de contratación y ese gap lo tenemos que resolver. ¿Cómo lo resolvemos? Con formación, formación y formación, no se puede resolver de otra manera. Y pidiendo a nuestros jóvenes que elijan sus carreras profesionales en función de las necesidades del futuro empleo que va a haber de aquí a diez años.

Hablando de ese empleo especializado, a finales de este mes celebrarán una nueva edición de Back to Araba. ¿Cómo está funcionando esta iniciativa?

–Es una iniciativa en la que ponemos mucha ilusión y a la que se han incorporado muchas empresas de todo tipo de tamaño y sectores. Buscamos que aquellas personas que marcharon fuera a estudiar y a trabajar puedan volver. Y el nivel de contratación ha sido muy alto. No son contrataciones inmediatas, porque lógicamente el que está fuera trabajando necesita replantearse su vida, aunque el teletrabajo ayuda mucho.

¿En qué ámbitos hace falta esa mano de obra especializada?

–En ingenierías, matemáticas, desarrollos tecnológicos, programadores... Ramas de primer orden industrial.

¿Está suficientemente alineada la formación, tanto FP como universitaria, con las necesidades de la empresa?

–Tenemos una de las mejores FP en Europa. Es cierto que la tecnología de nuestras empresas evoluciona mucho más rápido que nuestros ciclos formativos. El trabajo que hacemos con los centros de formación es diario. Estamos haciendo un trabajo constante y titánico. ¿Que se puede hacer mejor? Seguro, pero estamos contentos.

Uno de los quebraderos de cabeza de las empresas en este 2021 está siendo la factura eléctrica, ¿cómo está afectando al tejido empresarial alavés?

–Un ejemplo muy sencillo. En SEA, hacemos una compra de energía de baja tensión para alrededor de mil empresas, con veinte patronales a nivel nacional. Estamos pagando hasta el 31 de diciembre el megavatio a 43 euros y se va a convertir en más 200 a partir del 1 de enero. La energía nos va a lastrar competitividad. Y esa repercusión la tenemos que trasladar a nuestros productos finales. No sabemos si el mercado es capaz de asumir esa repercusión. El que no puede es la empresa, porque sus niveles de costes son enormemente altos. Por ejemplo, en la construcción, también en las viviendas de VPO, hay que hacer un ajuste de valoraciones en las nuevas contrataciones, en los contratos públicos, en los contratos derivados con la industria a largo plazo... Necesitamos una reconversión de todos los procesos para poder mantener la competitividad de nuestras empresas.

El presidente de Sidenor advirtió recientemente de que con estos costes eléctricos habrá empresas que se vean obligadas a cerrar, ¿comparte la advertencia?

–Comparto que con estos niveles de precios muchas empresas no van a poder producir y, por tanto, su viabilidad estará en vilo. Nadie es capaz de repercutir el coste en el mercado. Es una situación absolutamente dramática que los ciudadanos de a pie no podemos resolver, que tiene que resolver la política. Hacemos un llamamiento a ello.

¿Y qué le piden a la política?

–Pues un abaratamiento de la factura, en el IVA, acuerdos de país de competitividad, una transformación de nuestra energía...

La apuesta por las renovables puede ayudar...

–Apuesta por las renovables a precio razonables. Tenemos la posibilidad de tener gas en Álava y deberíamos intentar explorarla.

Mencionaba la compra agrupada de energía que impulsa SEA. ¿Qué ventajas está reportando a las empresas que se han sumado?

–En este año, hemos conseguido siete millones de euros de ahorro. Ahora estamos trabajando para las nuevas contrataciones para 2022, que están siendo muy duras, pero creemos que vamos a salvarlas y a poder ofrecer a las empresas por debajo de la tarifa actual.

Volviendo a la escasez de materias primas, en Álava tuvimos noticia a nivel general de este problema a raíz de los problemas de Mercedes Benz con los semiconductores, pero es mucho más general.

–Está faltando el vidrio, madera, está afectando a la automoción, a la industria, al metal, falta aluminio, cobre, cartón, palés... No hay ningún sector que se libre.

¿Y cómo está impactando el cuello de botella en el transporte mundial en Álava?

–Somos una provincia enormemente exportadora, lógicamente también importadora. Poder sacar nuestras mercancías se ha convertido en un dolor. Se han encarecido todos los fletes. Hay una falta de barcos, se achatarraron muchos barcos en la anterior crisis y ahora hay pocos para hacer toda esta transición, no hay contenedores metálicos... Ocurre por ejemplo que te dejan un contenedor en un puerto a mitad de camino porque hay otro que paga más y te lo dejan abandonado. Esto denota la situación de alarma que tenemos. Hay una escasez absolutamente de todo.

Todo esto genera problemas para cumplir los compromisos de venta.

–Por supuesto. No solo para poder traer la mercancía para tus transformaciones productivas, sino también para enviar fuera lo que fabricas.

¿Hay sectores más afectados por estos problemas logísticos?

–Todos. El vidrio, el acero, el caucho, la madera, no podemos señalar un solo sector.

Hay quienes opinan que esta situación va a generar movimientos de relocalización, ¿qué opina?

–El alto coste de la logística esta replanteando las ubicaciones. No es una corriente generalizada, es importante, pero son movimientos que no se hacen de un día para otro y que requieren de estudio. Pero posiblemente sí. ¿Es esta la solución? Puede ser. En este momento irse a internacionalizar un proyecto es muy difícil y traerlo, también.

Una demanda muy alta ha saturado los transportes pero ahora resulta que nos enfrentamos a una inflación disparada. ¿Qué análisis hacen de este factor?

–Deseamos y esperamos que esta inflación sea coyuntural. No podemos mantener un nivel de escalada así. Porque si repercutimos el coste de las materias primas, más una mayor repercusión del coste salarial, más una repercusión en el valor y el coste del dinero, lógicamente es una fórmula inviable. Porque al final siempre hay alguien que paga esto, que es el cliente final, los consumidores. Tenemos que ser consecuentes con esto, tenemos que buscar equilibrios para que no se disparen estos costes de manera que luego sea imposible el consumo. Por tanto, tenemos que trabajar con mucha delicadeza para evitar una escalada casi alpinista de los costes porque, si no, no va a haber cliente que sea capaz de poder comprar aquellos productos que necesitamos vender.

¿Les preocupa cómo puede afectar el alza de la inflación a la negociación colectiva?

–Entendemos que hemos hecho bien los deberes y con diálogo y más diálogo tenemos que mantener el empleo y la rentabilidad de nuestras compañías.

¿Qué le parece la implantación del pasaporte covid en la hostelería?

–Esto es una opinión personal, a mí no me molesta enseñar el pasaporte covid. En esta situación de emergencia sanitaria y social todos tenemos que ceder un poco y tenemos que protegernos. ¿Alguien quiere volver al confinamiento? Todos diremos que no.

¿Pero no les preocupa que impacte negativamente sobre un sector ya castigado como es el de la hostelería?

–Lo que realmente genera problemas es el cierre.

¿Qué pueden aportar los fondos de recuperación de la UE a la economía alavesa?

–¿Qué ocurrirá si Alemania, Francia, Italia, Portugal aprovechan todos los fondos y nosotros no lo hacemos? Perderemos el tren, perderemos 25 años de economía. Siempre decimos que nos gusta la ventanilla única pero eso no quiere decir que sea la única ventanilla. Hacemos un llamamiento de facilitar el acceso. Hay que tener en cuenta que en la empresa vasca, en la empresa alavesa, el 98% tiene menos de diez trabajadores. Por tanto tenemos que hacer un trabajo titánico de explicación, de cercanía. Tenemos una oportunidad histórica que no podemos desaprovechar.

El lehendakari hablaba recientemente del 'dumping' fiscal de la Comunidad de Madrid y el presidente de Confebask advirtió de la pérdida de atractivo de Euskadi para atraer inversión y talento. ¿Han perdido competitividad Euskadi y Álava en este sentido?

–Comparto 100% las palabras de nuestro presidente de Confebask. Euskadi tiene la mejor herramienta que podemos tener, el Concierto Económico. Hay que trabajar en exprimir ese Concierto Económico para contribuir a que nuestro entorno sea el más competitivo de todos, sin dejar de dar servicio, porque una cosa no es excluyente de la otra. Ser más efectivo fiscalmente no es excluyente de seguir dando servicios, porque no quiere decir que se vaya a recaudar menos. No podemos perder el tren de ser atractivos fiscalmente.

¿Cómo valora el acuerdo alcanzado para elevar 0,6 puntos las cotizaciones y reforzar así la hucha de las pensiones?

–El asunto no es que paguemos más los que pagamos, sino que entre más gente a cotizar. El problema de las pensiones se resuelve de dos maneras: 150.000 empresas nuevas y 1,5 millones más de cotizantes. 150.000 empresas nuevas harán que exista 1,5 millones más de cotizantes y se acabó el problema de la Seguridad Social.

¿Y cómo se consiguen 150.000 empresas nuevas y 1,5 millones más de cotizantes?

–Facilitando la creación de empresas, siendo atractivos, facilitando la rapidez para la apertura de empresas... Dando las soluciones que llevamos reclamando toda la vida.

¿Qué le piden a la negociación de la reforma laboral?

–El modelo empresarial va evolucionando porque las empresas van evolucionando y una empresa del siglo XXI no puede tener una negociación colectiva del siglo XX. Y fundamentalmente pedimos flexibilidad, para que podamos adaptar las empresas a cada situación y a cada momento.

¿Qué les pareció la propuesta del PNV para diferenciar los vinos de Rioja Alavesa dentro de la DOCa Rioja?

–Nuestra posición siempre ha sido clara: el sector es el que más sabe de vino y de cómo venderlo y comercializarlo; por lo tanto tiene que ser el sector el que se defina y el que construya conjuntamente el camino que quiere. Todos queremos que se venda más vino de Rioja y que se venda a un precio más alto. Nosotros defendemos lo que dice el sector.

El PNV ha insistido en que la iniciativa no pretende una ruptura.

–Estoy convencido de que nadie quiere ir en contra de un sector, eso está claro.

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