Economía circular con Irizar y Emaús

Del asiento del autocar al fondo de armario

Trakziona es un proyecto fruto de la apuesta por la economía circular. Irizar y Emaús Fundación Social han ido de la mano en esta iniciativa que da nueva vida a los desechos de la fábrica de autobuses y que tendrá su línea de 'merchandising'

09.09.2020 | 00:43
La diseñadora Fanny Alonso, en plena faena con su máquina de coser.

conceptos como economía circular, reciclaje, reutilización, etcétera pasaron hace tiempo de ser términos que se barajaban como futuribles para incluirse en el día a día de la sociedad y en la agenda política.

Pese a todo, queda todavía mucho por hacer en esta materia, aunque son cada vez más las empresas y fundaciones que han dado el paso de apostar en firme por un cuidado activo del medio ambiente.

Fruto de la colaboración de Emaús e Irizar, de la mano de la dirección de Medio Ambiente de la Diputación Foral de Gipuzkoa, nació el proyecto Trakziona, que ha dado nueva vida a los restos y desechos textiles de la fábrica de autobuses.

Con los restos de los tejidos con los que se forran los techos de los vehículos, se confeccionan sus cortinas o se tapizan sus asientos se ha elaborado una amplia gama de productos que va desde carteras, a bolsos, neceseres, mochilas o llaveros.

La apuesta por la economía circular caracteriza a la Fundación Social Emaús, que desde hace tiempo impulsa iniciativas en esta línea y que ha dado nueva vida a materiales tan diversos como el que se utiliza para la confección de banderolas o el de los toldos de nuestras playas. En esta misma línea ha trabajado con la empresa de Ormaiztegi.

Oihane Sanz es la responsable del área de Medio Ambiente de Irizar, empresa que, afirma, "siempre ha tenido muy en cuenta el tema de la sostenibilidad". Por este motivo participa en diversos proyectos que buscan minimizar la generación de residuos o darles otros usos. La economía en círculo y no en línea.

Tanto es así que, con la colaboración de la fundación que se está convirtiendo en una aliada en esta apuesta de futuro (Emaús), Irizar tiene previsto para fin de año o inicios de 2021 disponer de su propia línea de merchandising, "un pequeño catálogo que toda empresa tiene para los clientes" bajo el nombre de Izir (Irizar Zirkularra).

"Queremos poner en marcha esta marca que evidencia que Irizar además de construir autobuses lo hace de una manera respetuosa", apunta Sanz. "Todo lo que sea Izir quiere decir que proviene de restos de producción que en vez de ir a un vertedero o gestionarse como un residuo va a tener otro destino. Por ahora tenemos validados varios artículos y seguimos haciendo pruebas con Emaús", subraya.

Irizar quiere avanzar por el camino de reducir al máximo el residuo que llegue al vertedero y, en este caso, rescata de este destino los restos textiles. "Son muy variados. Porque, por ejemplo, en el caso de las butacas el cliente elige qué material quiere, desde piel a telas diversas", explica Sanz.

Con estos restos, Emaús confeccionó en su ecocenter de Arrasate, en colaboración con una empresa de inserción, las 900 mochilas que Irizar repartió entre sus socios trabajadores, además de bolsas y neceseres que regaló a los trabajadores jubilados. Fue la primera iniciativa de colaboración en esta línea y sirvió para demostrar "qué se puede hacer con el material sobrante".

La experiencia derivada del Trakziona I ha resultado más que gratificante, de ahí que se haya presentado la propuesta de un Trakziona II. Ya hay prototipos sobre la mesa, propuestas para realizar vestidos, pareos, alpargatas u otras prendas.

"Irizar reutiliza todo lo que puede y, además, participamos con otros foros y agentes en distintos proyectos", añade la responsable de medio ambiente la empresa.

Resulta complicado, aunque están ello, cuantificar el volumen de desecho textil del que disponen. Un metro de aquí y otro de allá, una pieza que no se usa porque trae alguna marca...Al final se suma el volumen suficiente para desarrollar una variada línea de productos.

Begoña Cabaleiro, responsable de comunicación de Emaús Fundación Social de Gipuzkoa, quiere destacar en todo momento la manera en la que Irizar recibió su propuesta para impulsar Trakziona I. "Emáus, desde siempre, ha presentado proyectos en la Diputación de Gipuzkoa en materia de economía circular y uno de los que presentamos en la anterior edición, con la idea de potenciar la economía circular y la transformación de residuos en recursos, fue este".

involucrar a las empresas El nombre tiene su razón de ser, ya que se quería "traccionar a las empresas para que asumieran el papel de aceleradoras en esta materia". "Irizar nos acogió desde un inicio con gran interés", explica Cabaleiro.

Y allí empezó una enriquecedora colaboración. El primer paso fue conocer los residuos con los que iban a trabajar y después llegó el momento de ponerse manos a la obra y darles forma y nuevos usos.

Emaús, que ya tiene experiencia en la materia con su marca Sin Desperdicio, acometió la tarea con entusiasmo aunque no fue un trabajo sencillo en sus inicios. Y es que los tejidos eran complicados de trabajar por su grosor y sus características. Superados estos inconvenientes, llegó la hora del diseño y la confección, con muy buen resultado.

Los productos elaborados, que pueden ser adquiridos en www.sindesperdicio.es, son de muy diversa índole y a estos se sumarán, si todo va según lo previsto, los del proyecto Trakziona II.

"En esta segunda tanda vamos a hacer micro experiencias con otros residuos a las que nosotros no podemos dar solución. Para ello vamos a trabajar con otros agentes que sí podrán hacerlo", destaca Cabaleiro.

Entre estos se halla la diseñadora Fanny Alonso, que con las telas de cortina ha diseñado, de momento, un vestido–pareo y una falda, con otras telas de tapicería ha elaborado alpargatas y ha dibujado y realizado vistosos llaveros.

"Todavía nos quedan algunos residuos por analizar para ver con qué gente podríamos trabajar para buscarles una salida", apostilla Cabaleiro. "Estamos hablando de economía circular, social y local", apostilla la representante de Emaús.

En este círculo de reaprovechamiento ha jugado también un importante papel Fanny Alonso, diseñadora "residente" en Tabakalera.

Cuando Emaús contactó con Alonso para que colaborara en Trakziona, no lo dudó. Era una nueva experiencia muy en la línea de su filosofía y pautas de trabajo.

Alonso se acercó a Irizar a conocer "qué tipo de residuo tenían". "Me encontré con desechos muy diferentes pero tenían mucho textil", explica. Trabajar con tejidos tan singulares no le resultó sencillo. "Por su grosor nos los podía coser en la máquina", pone como ejemplo.

"He utilizado las telas de las cortinas, el tejido de color gris que está tras las tapicerías, la napa y las telas de los asientos...", explica la diseñadora, que volvió a su taller con las telas bajo el brazo pensando cómo las podría manipular.

Para esta segunda fase del proyecto, y tras darle muchas vueltas, ya ha presentado el prototipo de un chubasquero, distintos modelos de alpargatas y algunos complementos que Irizar tiene sobre la mesa a la espera de validarlos.

En fase de prototipo se hallan las mascarillas que Alonso ha diseñado pensando en Irizar. "Para la parte exterior utilizaría sus tejidos pero para la interior uso un tejido homologado que permite casi un centenar de lavados".

De momento, es solo un proyecto, ya que Irizar tiene que validar la calidad y seguridad de las propuestas antes de asumirlas como suyas. "Ya les he pasado la ficha técnica de la tela y lo están estudiando", apunta Alonso.

Con Trakziona esta diseñadora se ha enfrentado a "una forma diferente de trabajar". Habitualmente el proceso de creación que lleva a cabo sigue la dirección contraria: primero diseña y luego elige las telas, principalmente algodones. En este caso, las características de los tejidos que dispone condicionan en gran manera el diseño. Pese a todo ha conseguido que en esos diseños siempre quede plasmada su huella. "Es una oportunidad de pensar cosas nuevas, un reto", destaca.

Alonso está más que satisfecha con esta nueva experiencia que no hace más que corroborar que en su apuesta por la moda sostenible está el futuro, un futuro mejor para todos y para un planeta que se resiente ante la generación descontrolada de residuos.

amplio catálogo de productos. De los techos de los autocares puede salir un bolso, de sus asientos unas alpargatas y de sus cortinas, un vestido. En las imágenes superiores se muestran algunos de los artículos que se han elaborado con los tejidos que a Irizar le sobran tras la fabricación de sus autobuses. El proyecto Trakziona ha hecho posible que se les dé nueva vida.

Irizar y Emaús están tratando de cuantificar el volumen de desecho textil del que disponen para darle otro uso

"Tendremos un catálogo de productos marca Izir elaborado con restos

de producción"

Oihane sanz

Responsable de Medio Ambiente de Irizar

"Vamos a trabajar con distintos agentes para dar solución a más

tipos de residuos "

Begoña Cabaleiro

Emaús Fundación Social

"No ha sido fácil, pero sí interesante, poder dar forma a algunos de los tejidos que he utilizado"

Fanny Alonso

Diseñadora