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El recorrido es Pogacar

Xabier Muriel, uno de los directores del Movistar para el Tour, asume que el esloveno será quién establezca la naturaleza de una trazado “in crescendo” que se endurece en la última semana

El recorrido es PogacarEfe

Irremediablemente, como si se tratara de una plaga bíblica ordenada por los dioses, todo en el Tour de Francia confluye en Tadej Pogacar, principio y final y también durante. Planteamiento, nudo y desenlace. Alfa y Omega. Campeón en 2020, 2021, 2024 y 2025. El esloveno quiere su quinto Tour.

Sobre ese esquema en el que todo remite al esloveno flota el trazado de la carrera francesa, que despega en Barcelona este sábado con una crono por equipos para aterrizar en Los Campos Elíseos de París para entronizar el día 26 tras 21 día de competición extrema al nuevo rey de la Francia ciclista.

El único monarca que se acepta en la República. “¿El recorrido del Tour? Dependerá de Pogacar, él lo determina. En realidad, todo depende de él si no hay accidentes”, dice con la serenidad y el realismo del que pisa el asfalto del conocimiento Xabier Muriel, uno de los responsables de rendimiento del Movistar.

Asume el preparador guipuzcoano que el trazado, 21 etapas que suman 3.312 kilómetros y 54.450 metros de desnivel acumulado de la Grande Boucle, gravita alrededor de Pogacar, el astro rey de la carrera. No solo por las cuatro coronas que le convierten en una dinastía en sí mismo, sino también por el dominio que ejerce desde 2024.

Dos cursos y medios completos en el que no se le conocen días malos, ni tan siquiera momentos incómodos. Tampoco jadeas o muecas de dolor. Ni una etiqueta que le pique en su vestuario del mejor ciclista del mundo.

Incontestable en sus dos últimos Tours, las victorias de Vingegaard en 2022 y 2023 se antojan un paréntesis excéntrico que pertenece al pasado siglo, algo antiguo, añejo y olvidado, frente a un ciclista que parece no ser de este planeta y que responde a los designios de una raza superior. Lo nunca visto. Imparable.

Xabier Muriel no escapa a esa influjo. La radiografía del trazado del Tour está mediatizada de punta a punta por el deseo de Pogacar.

“El recorrido es un in crescendo. La última semana del Tour es la más dura sobre el papel, con los Alpes y esa etapa tan exigente antes de París, pero será lo que quiera Pogacar. Desde luego, todo está supeditado a cómo corra el esloveno”, expone Muriel, que no descarta que apenas iniciada la aventura, el esloveno pretenda el asalto.

Crono por equipos y Pirineos

“La crono por equipos del primer día servirá para hacer la primera foto. No creo que haya diferencias entre los favoritos, pero no descarto, en absoluto, que Pogacar pegue un estacazo en la segunda etapa, con el final en Montjüic (1,6 km de los cuales 600 m al 13 %). Conociendo con la ambición y la agresividad que corre, lo mismo ya vemos a los mejores pegándose desde el comienzo”, estima el preparador del Movistar. “Creo que en la subida a Montjüic se va ir a fuego”, vaticina Muriel.

El incendio y la estrategia de tierra quemada son una de las señas de identidad del esloveno, un dinamitero de mecha corta y cargas explosivas devastadoras. Tras el tríptico catalán, el Tour se refugiará en su hogar, en Francia.

A la sexta jornada, la única en los Pirineos, se acercará la carrera entre terreno para fugas y esprints. El Tourmalet se agita en la travesía pirenaica.

“No son los Pirineos más duros, pero es un día para los de la general. Ya veremos a los mejores. Clásico día para estar delante y no despistarse. Alguno puede sufrir en el primer test de montaña”, apunta Muriel.

Ese día aguardan el Col d’Aspin, con sus 12 kilómetros al 6,5%, y el mítico Tourmalet, con sus 17,1 kilómetros al 7,3% por su vertiente de La Mongie, que harán la criba antes de la subida final a Gavarnie-Gèdre, con sus 18,7 kilómetros al 3,7%. El calor es otro de los elementos diferenciales. La canícula protagonizará en buena medida el Tour.

Macizo central y Solaison

Según Muriel, el Macizo Central, territorio de fugas, de asfixia, dureza y cotas que muerden, pueden sentenciar el Tour, una carrera en la que siempre se va “muy rápido, con mucho estrés y la acumulación de desnivel día tras día desgasta muchísimo”.

“El Macizo Central llega tras la primera jornada de descanso, lo que concede mayor dificultad. Es un terreno ideal para reventar la carrera con un ciclista como Pogacar porque esas cotas para él o Vingegaard son un caramelo. Todo puede saltar por los aires y que haya mas diferencias que las etapas de montaña. Desde mi punto de vista es una de las etapas claves del Tour”.

Será el 14 de julio, Fiesta Nacional de Francia. Buena parte de los 3.900 metros de desnivel del recorrido se acumularán en los últimos 75 kilómetros con las cortas pero exigentes subidas a Col de la Griffoul, el Puy Mary - Pas de Peyrol, el Col de Pertus y el Col de Font du Cére. Una prueba de fuego sobre un escenario ardiente.

Xabier Muriel.

En la segunda semana, tras salir del laberíntico y punzante Macizo Central, la carrera se adentrará en Los Vosgos, otro punto candente con un remate de dos episodios de montaña.

Una jornada de más de 3.800 metros de desnivel en la que se ascenderá el Grand Ballon, el Col du Page y el Balón de Alsacia antes de la subida al Col du Haag, de 11,2 kilómetros al 7,3% y que coronarán a 6 kilómetros de la meta de Le Markstein. Eso será el sábado.

El domingo, el remate aguarda en Plateau de Solaison, un coloso de 11,3 kilómetros al 9,1%, que se escaló en el Tour Auvergne y donde ondeó la victoria de Isaac del Toro.

Antes deberán descartar Le Salève - Col de la Croisette, de 4,7 kilómetros al 11,2%, preludio de la mole antes citada, de estreno en la Grande Boucle.

“Ya vimos cómo ganó Del Toro. Es un puerto muy duro. Con la fatiga de la dos semanas encima, otro examen para los favoritos. Si para entonces el Tour no está decidido, aquí estará muy aclarado”, argumenta Muriel.

Último bloqie

CRI y Alpes

“La tercera semana es la de la traca final. La parte más dura sobre el papel del Tour, donde se mezclan la crono individual y los Alpes”, define el técnico guipuzcoano. La contrarreloj individual de la carrera francesa propondrá un recorrido de 26 kilómetros entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains.

“Una crono muy exigente. Con una subida dura y larga que definirá la crono. A esas alturas de la carrera, brillarán los de la general”, desgrana Muriel. La Côte de Larringes, con 9,5 kilómetros al 4,3% , marcará el sino del ejercicio individual contra el reloj.

Entrará el Tour en la cuenta atrás encarando el final en tres capítulos alpinos con Alpe d’Huez dominando el paisaje. Antes de acceder a la montaña de las 21 curvas, se definirá una jornada entre Voiron y Orcières-Merlette.

La subida casi de salida a la Côte d’Engines antes de la ascensión a la Côte de Montereynard y la escalada final a Orcières-Merlette, con sus 7,1 kilómetros al 6,7% establecen la dificultad. “Terreno para la general y los escaladores. También es posible una fuga”, apunta Muriel.

La Grande Boucle acudirá después a las alturas. Al mítico Alpe d’Huez, protagonista de dos jornadas consecutivas. La primera de las dos llegadas a Alpe d’Huez tendrá lugar en un recorrido de 128 kilómetros y 3.500 metros de desnivel positivo.

Se subirán Col Bayard y Col du Noyer, de 7.2 kilómetros al 8,5%. Espera después el Col d’Ornon como antesala de Alpe d’Huez en su ascensión de 13,8 kilómetros al 8,1%.

En cualquier caso, “la etapa más dura de los Alpes es la última. Una jornada muy exigente. No hay donde esconderse. Será pura supervivencia”, subraya Muriel. Tres gigantes pespuntan en la etapa reina.

El Col de la Croix de Fer, de 24 kilómetros al 5,2%; Col du Telegráphe, con 11,9 kilómetros al 7,1% y Col du Galibier, con 17,7 kilómetros al 6,9%, antes de afrontar la subida al Col de la Sarenne, de 12,8 kilómetros al 7,3%, en una de las vertientes para llegar a Alpe d’Huez, que volverá a ser meta. Una jornada extenuante. En los límites.

El paseo por París, expone un recorrido para el espectáculo, como la edición de 2025, donde Van Aert pudo con Pogacar en un excitante cara a cara.

La Rue Lepic de Montmartre exigirá en tres ocasiones antes de la ceremonia de coronación. Será el cierre de un recorrido que determina Pogacar.