Hay quien una vez dijo que el fútbol era un deporte en el que jugaban once contra once y en el que siempre ganaba Alemania. Aquella mítica frase de Gary Lineker fue una verdad irrefutable durante décadas, pero tras el Mundial de 2026, exige una reescritura.
Hoy, la realidad es diametralmente opuesta. El equipo que antes infundía terror en sus rivales se ha convertido en una sombra de lo que fue. La eliminación en los dieciseisavos de final frente a Paraguay ha supuesto el tercer gran varapalo consecutivo para un combinado que venía de caer en la fase de grupos en 2018 y 2022. La Mannschaft está irreconocible.
El desarrollo del torneo ya dejaba entrever que algo no funcionaba. Salvo la holgada victoria ante Curazao; un rival de un nivel muy inferior, el equipo dirigido por Julian Nagelsmann careció en todo momento de ese gen competitivo y arrollador que cimentó su historia. Ante Costa de Marfil no demostraron superioridad y frente a Ecuador, con el pase ya en el bolsillo, dejaron una imagen pobre. Pero fue ante los paraguayos donde consumaron otra humillación.
Un equipo sin ideas
El choque ante el conjunto sudamericano fue la prueba perfecta para ver las carencias de esta selección. Sorprendió de inicio Nagelsmann dejando en el banquillo a Musiala para apostar por Undav. Alemania se hizo con el control del balón durante toda la primera mitad, llegando a dar más de 300 pases frente a los 65 de una Paraguay que tenía muy claro su plan de partido: resistir, defender en bloque bajo y golpear al contragolpe. La circulación de balón teutona fue exasperantemente lenta.
Los sudamericanos golpearon primero con el gol de Julio Enciso, y aunque Havertz logró empatar en la segunda mitad y forzar la prórroga —donde el VAR anuló un gol de Tah—, la nula creatividad de los germanos mandó el partido a la prórroga, y a los penaltis en última instancia.
Hasta este partido, Alemania era intocable desde los once metros: habían ganado las cuatro tandas que habían disputado en toda la historia de los Mundiales. No obstante, los fallos de Havertz, Woltemade y Tah rompieron la racha.
"No tenemos ni un solo jugador de clase mundial"
La hecatombe no ha tardado en generar un aluvión de críticas feroces. Toni Kroos, campeón del mundo en 2014, aprovechó su espacio en el formato Kroos & Kroos para lanzar un dardo certero a la actual plantilla:
“Ahora mismo no tenemos ni un solo jugador de clase mundial. Tenemos futbolistas con potencial para serlo, pero eso no significa que ya estén en la élite. Los verdaderos jugadores de nivel mundial son los que están decidiendo todos los partidos y, además, están arriba en el ranking de goleadores. Nosotros no tenemos a ninguno y debemos admitirlo con honestidad”.
El excentrocampista fue un paso más allá y analizó la falta de ambición y recursos del grupo actual comparado con las generaciones anteriores:
“Cuando teníamos éxito en este tipo de torneos, siempre daba la sensación de que podíamos subir una marcha en cualquier momento. Este equipo ya no es capaz de hacerlo. Solo pensamos que somos mejores que Paraguay y que, de una manera u otra, íbamos a ganar el partido”.
Por otra parte, Lothar Matthäus; una de las mayores leyendas del fútbol alemán, destapó en las páginas de Bild el enrarecido ambiente que se vivió en la concentración. La gestión de la presencia de las familias dinamitó la tranquilidad del grupo. Hubo agravios comparativos: mientras unos volaron en vuelos chárter, otros lo hicieron en aerolíneas comerciales. Hubo diferencias sobre qué familiares podían alojarse y quejas por su llegada prematura, cuando el equipo apenas sumaba dos semanas de torneo.
“Había muchas cosas que digerir, dentro y fuera del campo. Se habló de esposas, familias, desplazamientos... Pasaron muchas cosas”, sentenció Matthäus, dejando claro que el foco de los jugadores no estaba cien por cien en el césped.
Jürgen Klopp asoma
Nada más acabar el partido, hubo una enorme tensión en el ambiente de la concentración alemana. De hecho, Julian Nagelsmann tuvo un enganchón con una periodista. Ante la insistencia sobre si pensaba dimitir tras este nuevo desastre, el seleccionador se puso a la defensiva.
“No soy de los que huyen”, aseveró, visiblemente irritado. Cuando la reportera insistió en las causas tácticas del tropiezo, el entrenador respondió con brusquedad, alegando que ya había explicado la lentitud en la salida del balón.
La prensa del país no ha tenido piedad con él. Medios como Focus o Die Zeit han tildado su comparecencia de "desastre de comunicación", acusándole de prepotencia y falta de autocrítica. A pesar de ello, pesos pesados del vestuario como Joshua Kimmich han salido públicamente a arropar a su entrenador, responsabilizando a los jugadores del desastre.
Mientras la Federación Alemana de Fútbol se toma un periodo de reflexión liderado por su presidente, Bernd Neuendorf, para evaluar el futuro del banquillo de cara a la Eurocopa de 2028, los rumores ya están en el aire.
Pese a que Nagelsmann se aferra al cargo, las filtraciones no cesan. Tal y como ha apuntado el periodista Fabrizio Romano, el exentrenador del Liverpool y del Borussia Dortmund, Jürgen Klopp, estaría abierto a la posibilidad de coger las riendas de la selección.