En el Tourmalet, catedralicia montaña de los Pirineos, pináculo y cúspide de tantos mitos y leyendas, talló Paula Blasi su nombre en piedra. Para que nadie lo olvide cuando se acerque a las rampas de coloso pirenaico. Aquí estuvo Blasi. Reina del Tourmalet.
En esas cuestas al sol, en la subida que nunca termina, siempre mirando al cielo, la catalana certificó su autoridad, imperial, para cruzar el Tourmalet en solitario, solo acompañada por la respiración, la sombra y el paisaje, que devoraba a dentelladas.
El Tourmalet le concedió la gracia de las elegidas. Abrazó a la catalana como una de las suyas. La mole pirenaica, la que los lugareños bautizaron como la montaña del mal retorno, fue la mejor postal de Blasi en su diálogo íntimo con el cielo de la carrera.
Genial exhibición
Tras de sí, silencio, resignación y derrota. Blasi aleteó formidable, rapaz, por el techo del Tour de los Pirineos para anidar la victoria en Bagneres de Bigorre después de una actuación soberbia.
Otra exhibición de la atómica Blasi, cuyo estallido está haciendo tiritar la arquitectura del ciclismo femenino.
Campeona de la Amstel a mediados de abril, la catalana es desde entonces un festejo, un prodigio. Coronada en la Vuelta, vencedora en Durango, el Tour de los Pirineos es suyo a la espera de los fastos y el cierre de la jornada del domingo.
Tras ascender por vertiente de Barèges y descender por La Mongie, Blasi celebró el Bagnères-de-Bigorre un triunfo hiperbólico por la renta obtenida. Blasi es la emperatriz del Tour de los Pirineos.
El grupo que imaginó sola y al comando a la catalana, alcanzó la meta con una desventaja de 1:59. En ese mundo estaba su compañera Włodarczyk, Dixon, Comte, Berthet y Latimier.
Más atrás, el dorsal 1, el de Usoa Ostolaza, campeona de las dos anteriores ediciones, se dejó 3:46. Es séptima en la general la líder del Laboral Kutxa-Euskadi, que no pudo ofrecer su mejor versión.
Abrumada por el Tourmalet. el podio le queda lejos a la zarauztarra, Blasi aún más. La catalana está en otra dimensión y sus representantes quieren que sea la ciclistas del millón de euros por campaña.
Ha atravesado esa puerta que da hacia el infinito. Humanoide. Imparable. Paula Blasi honra el Tourmalet.