Síguenos en redes sociales:

Seixas derriba el Muro de Huy

La estrella francesa conquista la Flecha Valona tras dominar con autoridad el final en Huy, donde Schmid es segundo, Tullet, tercero, e Izagirre firma una notable séptima plaza

Seixas derriba el Muro de HuyEfe

En una colina de barrio, el hogar de Valverde, cinco veces campeón en ese repecho salvaje, se eleva una rampa orgullosa, en la que son necesarios los crampones y piolets para adentrarse en su inclinación, en su vertical hacia el cielo.

Es el Muro de Huy, una subida icónica, que bendijo la irrupción atómica de Paul Seixas. "Es increíble, el año pasado vi ganar a Pogacar por televisión", apuntó el francés.

En el retablo de Huy, el altar de la agonía, bello y cruel, se fija el punto de fuga que señala al cielo, un kilómetro que concentra la Flecha Valona.

La clásica, en su 90ª aniversario, se arrodilla ante esas vistas. La imaginación se encarama al Muro de Huy. En lo más alto, otra figura que venerar, la de Paul Seixas, el apóstol del nuevo ciclismo.

Hubo un tiempo en el que se creía que nada era más resistente, duro y sólido que un muro construido en piedra. Con el lenguaje de las piedras se levantaron las pirámides, las fortalezas, los castillos, las catedrales y las murallas. Contra ese material se estrellaron millones de voluntades y decenas de imperios.

Las rocas las perfora el agua, tan dócil y tan salvaje, tan calma y tan desafiante. El agua es capaz de horadarlo todo con delicadeza o sin sutilezas, apelando a la fuerza.

Nada se le resiste. La mejor de las tuneladoras. Solo requiere de tiempo, perseverancia, voluntad y un punto en el que golpear.

Seixas, sin rivales

Ariete formidable, agua fresca, Paul Seixas es una cascada desatada por la juventud. Apenas 19 años, pose de campeón, el francés dominó la subida con una superioridad apabullante.

Se puso al frente desde la raíz y deshojó el árbol, desnudo ante el floreciente Seixas, un fenómeno que tumba lo anterior. Lo arranca de cuajo.

Paul Seixas celebra el triunfo en el podio.

Se mantuvo joven Seixas en una subida que provoca el envejecimiento súbitamente. El francés es colágeno. Conquistó el Muro de Huy con desapasionada jerarquía. Impuso su ritmo y ahogó al resto, con plomo en los bolsillos y arena en los pulmones.

Ben Tullet vio el fenómeno de cerca hasta que Seixas elevó la figura a 200 metros de la cumbre. Aleteó con fuerza y el inglés agachó la cabeza, decapitado por la guillotina de Seixas.

Mauro Schmid corrió la misma suerte. También Cosnefroy, que peleaba con la gravedad. El trío pujó por el podio mientras despegaba el francés hacia la gloria.

Flecha Valona 


Clasificación 

1. Paul Seixas (Decathlon) 4h35:29

2. Mauro Schmid (Jayco) a 3’’

3. Ben Tullet (Visma) m.t.

7. Ion Izagirre (Cofidis) a 10’’

14. Alex Aranburu (Cofidis) a 21’’

18. Pello Bilbao (Bahrain) a 24’’

Ion Izagirre, séptimo

Seixas miró hacia atrás y vio el pasado. Entre su alegría y la impotencia del resto, segundo Schmid , tercero Tullet y cuarto Cosnefroy, pasaron tres segundos.

Ion Izagirre, en su segunda juventud, obtuvo una notable séptima plaza. Alex Aranburu fue 14ª y Pello Bilbao, 18ª. Los tres padecieron a Seixas en la Itzulia. De regreso de la coronación en la carrera vasca, Seixas se puso otro laurel.

Ion Izagirre logró la séptima plaza.

Estrella emergente, el astro que viene, las miradas se posaban sobre Paul Seixas, que rebajó las expectativas cuando le sugirieron que rivalizaría con Pogacar en la Lieja-Bastoña-Lieja. El francés expuso que aún no tiene el nivel necesario para superar al esloveno en La Decana. Tal vez esté equivocado.

Antes latió la Flecha Valona, la clásica que discurre hacia el voladizo del Muro de Huy, que cuenta tres veces, regocijándose, el padecimiento de los rostros que pierden el perfil y las facciones borrosas, convertidas las caras en muecas de dolor, en caras deformes.

Todo la vida confluye ahí, en ese instante donde se pliegan el tiempo y el espacio. Una cuenta atrás que tensa, se descuenta hasta el estallido. El Big-bang.

Seixas, primero, posa con Schmid, segundo, y Tullet, tercero.

Lo que sucede antes de la empalizada, donde el tiempo se mantiene en suspenso, congelado, y la velocidad se reduce hasta el gateo a cámara lenta, es mero atrezzo, el entretenimiento necesario que precede a una danza de espasmos, epiléptica, entre jadeos, lactato disparado y patas de palo.

Vollering se impone en la Flecha Valona femenina


Demi Vollering volvió a lo más alto de la Flecha Valona con un poderoso triunfo en el Muro de Huy, donde alzó los brazos por segunda vez, en esta ocasión por delante de su compatriota Puck Pieterse (Fenix) y de la catalana Paula Blasi (UAE), quien completó su semana fantástica con un podio después de su triunfo en la Amstel.

Tour de los Alpes.Tom Pidcock se tomó la revancha al esprint imponiéndose con autoridad en la tercera etapa del Tour de los Alpes, donde Giulio Pellizzari continúa en el liderato. En el final en Arco, Pidcock se mostró intratable y batió a Tommaso Dati, que le sorprendió el primer día.

Leknessund fue el canto del cisne de la fuga. Hirschi, que se coronó en Huy tiempo atrás, no alcanzó la base. Una caída le dejó anclado en el dolor con el hombro izquierdo tocado.

No vería la rampa escarpada, desmesurada, hipertrofiado el desnivel que en alguna rampa alcanza el 19%. Un calvario. No hay alegría en esos pasos.

Solo entre los que consiguen levitar, quienes son capaces de domar la piedra y tallarla a su gusto. Lo hizo la estrella francesa, efervescente, un descorche de fantasía. Completó la subida en su debut en 2:43. Más rápido que el registro anterior de Pogacar. Se quedó a dos segundos del récord absoluto de Alaphilippe y Valverde, que hicieron cumbre en 2:41. Paul Seixas derriba el Muro de Huy.