Gloria para Kopecky y drama para Silvestri en la Milán-San Remo
La belga demuestra su poderío y se impone en un selecto grupo en un Monumento marcado por la terrible caída de Debora Silvestri, del Laboral Kutxa, en el descenso de la Cipressa
Comparten la gloria y la miseria colchón en el ciclismo. La victoria abrazó con fuerza a Lotte Kopecky, la mejor clasicómana, que agarró las flores de la primavera con un triunfo imponente en Vía Roma. La Classicissima es suya.
La belga se aferró en el Poggio, en la última cota, al zarandeo que provocó Pieterse y al que se anudaron Noemi Rüegg, Dominika Wlodarczyk y Eleonora Gasparrini.
En el esprint en petit comité, Kopecky, que apenas tres días antes había saboreado el triunfo en la Nokere-Koerse, abrió los brazos para agarrar su primera Milán-San Remo. Batió sin pestañear a Rüegg y Gasparrini.
Suma la clásica italiana al resto de Monumentos que descansan sobre su peana. Cuenta cinco la belga, demoledora su actuación.
La sonrisa, la dicha y el festejo de Vía Roma, fue fatalidad, drama, incertidumbre y mal fario en el descenso de la Cipressa, donde una múltiple caída atrapó a Niewiadoma o Le Court.
El riesgo nunca descansa en el ciclismo, el peligro, siempre latente. Célula durmiente hasta que despierta en modo de pesadilla.
Durísima caída de Silvestri
El mayor de los impactos lo provocó la terrible caída de Debora Silvestri. La ciclista italiana del Laboral Kutxa-Euskadi no pudo esquivar a las corredoras que habían caído delante de ella en el descenso y se precipitó por encima del quitamiedos para caer a plomo sobre el asfalto en una carretera que discurría por debajo.
Las imágenes, espeluznantes, revelaron de inmediato la gravedad del accidente. El golpe de la italiana fue tremendo, escalofriante, porque impactó desde una altura de unos tres metros.
Cayó a plomo sobre su espalda. Se le cortó la respiración a la carrera, que asistía con desconsuelo a las imágenes de la ciclista, rota, quebrada, en el suelo.
La ciclista permaneció en posición fetal, si bien se apreció que no había perdido la movilidad, hasta que fue asistida por los servicios médicos de la Milán-San Remo.
A pesar del durísimo golpe, Silvestri permaneció consciente y fue trasladada de inmediato a un hospital para ser atendida y explorada con detalle en el centro sanitario.