Kern Pharma, la última víctima de la burbuja del ciclismo
La empresa farmacéutica dejará al final del curso el patrocinio de la estructura navarra tras siete campañas en común
Kern Pharma, la empresa farmacéutica que sostiene la estructura navarra que dirige Juanjo Oroz abandonará el patrocinio de la misma a finales de la campaña. Nadie esperaba semejante desenlace. El golpe es duro y al mentón. Queda por ver cómo se rehace el futuro de la estructura tras esta decisión.
El movimiento no se contemplaba en una unión que ha celebrado numerosos éxitos durante los siete años compartidos en la carretera, desde el embrión de la criatura hasta su desarrollo y arrollador éxito en la Vuelta de 2024, cuando la formación navarra celebró tres victorias de etapa en la carrera española.
Cantó bingo el Kern Pharma con Pablo Castrillo, en dos ocasiones, y con Urko Berrade para firmar una actuación antológica. El logro, descomunal, auguraba un crecimiento del equipo, pero la inversión no adquirió el rango necesario. Con la invitación a la próxima edición de la Vuelta en el bolsillo, el anuncio de la compañía no se intuía, al menos en el corto plazo.
“Para Kern Pharma, el patrocinio del equipo ciclista ha sido mucho más que una apuesta deportiva; ha sido una declaración de principios. Durante estos siete años, hemos demostrado que creemos en el talento joven, en el esfuerzo constante y en los proyectos construidos a largo plazo. Ahora es el momento de centrar nuestros recursos en otras actividades comerciales, más adaptadas a las necesidades actuales de nuestro negocio. El momento actual del proyecto, consolidado y con una nueva participación en la Vuelta, es idóneo para que otras empresas puedan involucrarse. Nuestro compromiso con el deporte y con la salud no termina aquí. A través de nuestra marca Finisher, seguiremos apoyando la formación y el desarrollo de los deportistas, reafirmando nuestra apuesta por la salud y el rendimiento”, explica Raúl Díaz-Varela, presidente y consejero delegado de Kern Pharma, en la nota que anunciaba que la empresa abandona el patrocinio de la estructura, a la que se vinculó en 2020.
En el mismo comunicado, Juanjo Oroz, mánager y copropietario de Azcoro Sport, que gestiona el equipo, ha agradecido el esfuerzo de la compañía farmacéutica, aunque no establece nada respecto al futuro de la formación una vez el patrocinio expire al final de la presente campaña.
“Estamos muy agradecidos a Kern Pharma por su apoyo y su contribución en esta etapa de nuestro proyecto, que nos ha permitido hacer realidad muchos de nuestros sueños e inspirar al público. Hemos vivido momentos que guardaremos toda la vida en nuestros corazones, y Kern Pharma siempre estará en un lugar muy destacado de nuestra historia. Aunque todo lo que hemos conseguido juntos en la carretera sea muy destacable, nos gustaría enfatizar la profesionalidad con la que hemos trabajado juntos y la inmensa dedicación que ambas partes hemos tenido para velar por los intereses y necesidades de la otra”, expresa Juanjo Oroz, en la misma nota. La carrera por encontrar otra compañía que sostenga el proyecto se pone en marcha.
Ciclismo inflacionista
Para entender ese movimiento, se debe observar lo que sucede en el ciclismo de esta era, existe una hiperinflación de costes. No se debe perder la perspectiva que en el año en el que el Caja Rural ha logrado una invitación para el Tour, objetivo último del Kern Pharma, dos equipos de fuerte arraigo tuvieron que ceder en sus perspectivas de futuro.
El Arkèa francés abandonó por los altos costos de la especialidad, y el Intermarché, una estructura del WorldTour, tuvo que fusionarse con el Lotto belga para continuar adelante. Por esa rendija llegó la presencia del Caja Rural a la tierra prometida del Tour.
Para tratar de comprender la magnitud del problema, se puede observar al Visma, donde lucen Vingegaard, Van Aert o Jorgenson, que busca una inversión de 30 millones anuales para reforzar el equipo. “Meter dinero en el ciclismo es meterlo en una caldera y ver cómo se quema”, le gusta recordar al mánager de un equipo cada vez que habla de los costes que supone el ciclismo moderno. Ese es el contexto del ciclismo actual, donde el encarecimiento de las estructuras obliga a un esfuerzo económico astronómico y en el que el retorno de la inversión no compensa en la misma medida.
Sin retorno económico
En el ciclismo no existen las ganancias de los derechos de televisión para los equipos o el reparto de taquilla. En buena medida, más que una inversión, se trata de un gasto. En ese ecosistema, las mega estructuras, con presupuestos disparatados, absorben la mayoría de victorias al contar con planteles repletos de estrellas. El oligopolio es notorio.
La clase media, que antes trataba de brillar y disponía de ventanas de oportunidad para hacerlo, aspira a vivir entre penurias y las escuadras más humildes apenas tienen presencia, notoriedad y protagonismo ante el afán voraz de los más grandes. La burbuja que sostienen un puñado de formaciones con inversiones pantagruélicas están devorando la cohabitación con equipos con menos poder económico.
Un vistazo a la tabla de ganadores resume la situación, acrecentada por la clasificación de los puntos UCI, la vara de medir del ciclismo moderno. Ese metro patrón obliga a muchos equipos que pretenden una invitación para una grande a buscar logros en carreras inimaginables, a miles de kilómetros, lo que encarece aún más los costes y, por tanto, debilita las finanzas.
Burbuja de ganadores
Básicamente, las victorias y puestos de honor se los reparte un grupo de selectos ciclistas que pertenecen a equipos con presupuestos desmesurados. Algunos responden a equipos Estado y otros a grandes compañías que se adueñan de las estructuras. Son empresas de ciclismo. Dejaron de ser equipos.
En ese escenario, cada vez más elitista, el panorama se torna oscuro para proyectos que no disponen de ese empuje financiero porque rentabilizar la inversión resulta quimérico. Además, las grandes estructuras depredan no solo el calendario de las más rutilantes competiciones, también esquilman carreras de menor rango, lo que imposibilita a su vez la visibilidad de equipos menos poderosos, que pasan a la intrascendencia o a un protagonismo anecdótico.
Esa lógica también se emplea para la captación de profesionales, adentrándose el ciclismo en un ejercicio de turbocapitalismo de urgencia y prisa en el que se vuelcan con hacerse con los servicios de corredores en edad juvenil, lo que impide que estos recalen en formaciones con menos poder pero que podrían darles protagonismo en carreras adecuadas a su nivel.
En esa locura, en el torbellino, con el ciclismo desorientado, absorbido por la deriva de la tormenta perfecta, van cayendo equipos cuya arquitectura, más racional, no puede resistir ese ritmo frenético, esa subida irracional de costes. La burbuja que devora al ciclismo. El patrocinio del Kern Pharma es la última víctima.