El Real Madrid ha buscado en su interior la construcción de su futuro. El club blanco no concede treguas ni contextos amables. Tampoco a los suyos. La designación de Álvaro Arbeloa como reemplazo de Xabi Alonso coloca al nuevo entrenador en el centro del escenario, donde la confianza siempre es provisional y la paciencia, un bien escaso. El club ha apostado por un perfil de la casa para reconducir el proyecto que su antecesor inició el pasado junio. La apuesta, lejos de aliviar la tensión, la aumenta, porque Arbeloa no llega para aprender, sino para responder de inmediato. “Sé dónde estoy, sé la exigencia, pero tengo muy claro lo que es jugar bien y lo que quiere ver el aficionado en su equipo”, advirtió en su presentación, en la que ha asegurado estar ilusionado y ser “consciente de la responsabilidad, de la bonita tarea que tengo por delante”.

Los retos que afronta el técnico de 42 años nacido en Salamanca son múltiples y trascienden de la pizarra. El primero, imprescindible, será alcanzar resultados. Cada derrota será leída como una señal de inexperiencia; cada victoria, como una obligación cumplida. “Ganar, ganar y volver a ganar” es su misión, admitió. Pero en el club de Chamartín los éxitos deben ir acompañados de otras virtudes, como la identidad en un estilo de juego. 

Arbeloa, durante la rueda de prensa de su presentación como nuevo entrenador del Real Madrid. EFE

Primera experiencia en la élite, una transición sin tiempo

Arbeloa, decimoquinto entrenador bajo la presidencia de Florentino Pérez, deberá liderar una transición tratando de demostrar que el conocimiento interno puede rivalizar con la experiencia. Y es que el exlateral del Real Madrid y el Liverpool afronta su primera experiencia como entrenador en el fútbol profesional después de formarse durante el último lustro en Valdebebas, donde ha ido ascendiendo escalones desde el conjunto sub’14 hasta el primer equipo pasando por el Castilla. Ganó la liga con el Infantil A en la 2020-21, logró el triplete en la 2022-23 con del Juvenil A, con el que conquistó la liga en la 2024-25.

Como jugador lo ganó todo, tanto con el Real Madrid como con la selección española. Ahora debe demostrar que el profundo conocimiento de la entidad es un valor que compite con la experiencia global. Deberá gobernar en una transición en la que no deberá notarse que es tal. De algún modo, deberá construir continuidad en medio de un cambio; es decir, deberá sostener la competitividad redefiniendo jerarquías. 

Gestión del vestuario

El salmantino conoce profundamente el vestuario, ya que aguarda una buena amistad con Xabi Alonso, pero deberá imponer autoridad, algo que el tolosarra había ido perdiendo, a juzgar por la sucesión de acontecimientos, siendo el último episodio la desobediencia de los jugadores cuando les solicitó realizar un pasillo al Barcelona campeón. Deberá convencer de que su liderazgo es válido. “No es algo que me preocupe mucho. Tenemos una plantilla de grandes profesionales con talento enorme y me parecen buenos chicos con ganas de hacer las cosas bien”, comentó. Exigirá, como hizo ver, “sacrificio, esfuerzo y constancia, es lo que ha llevado al club a tener el mejor palmarés de la historia”.

En este sentido, la gestión será crucial, y Arbeloa aseguró que no tendrá en cuenta el pasado pese a la información que le haya podido aportar su predecesor. “Conmigo, todos los jugadores parten desde cero”, proclamó. Si bien, cualquier suplencia o cualquier sustitución podría hacer estallar un conflicto, como le sucedió a Alonso con Vinicius, quien, por cierto, fue uno de los siete jugadores de la plantilla que no se pronunciaron en las redes sociales tras la destitución del guipuzcoano, al menos durante las primeras horas. “No me pongo en situaciones que no se han dado”, dijo al ser preguntado sobre cómo hubiera respondido él ante un mal gesto de un jugador. "Quiero que Vini baile", pronunció como evasiva. Pero la gestión de egos será vital. También deberá ser capaz de proteger al equipo del ruido exterior; deberá ejercer de cortafuegos. 

Arbeloa, durante su comparecencia. EFE

Definir una identidad reconocible

Arbeloa deberá definir una identidad. Xabi Alonso no logró un estilo de juego reconocible. En la final de la Supercopa, por ejemplo, recurrió a un bloque bajo, un sistema defensivo y de contragolpe, que no venía siendo una seña de identidad. El compromiso y la ambición son necesidades indiscutibles, pero deberá apostar por un esquema claro que pueda lucir tanto en la liga como en Europa. En su presentación no dio pistas sobre su propuesta ni puso calificativos, como el de rock and roll que firmó Alonso. “Es ganar, ganar y volver a ganar. Exigencia, mostrar el ADN que nos ha llevado a tener ese palmarés. Que seamos capaces de ilusionar a todos los aficionados y que esas vitrinas estén cada vez más llenas”, expresó.

¿El 'mourinhismo' vuelve a la escena?

Si la revolución estética no llega, Arbeloa deberá construir al menos una estructura fiable. El técnico siempre se ha mostrado como aprendiz de Jose Mourinho. “Intento ser lo más mourinhista posible”, afirmó tiempo atrás en el programa El Chiringuito, y matizó: “Ser mourinhista es una manera de hacer las cosas e ir siempre de frente, de no tener miedo a ser como tú eres”. La falta de personalidad es algo de lo que se le ha acusado a Alonso. “Estoy seguro de que Xabi se arrepentirá de no haber intentado imponer sus ideas”, dijo Álvaro Benito en El día después. “Mourinho influyó mucho en mí. Yo voy a ser Álvaro Arbeloa. No tengo miedo al fracaso, pero si quisiera ser él, fracasaría estrepitosamente”, comentó en su primera rueda de prensa.

Pintus para dar un giro a la preparación física

Un asunto de vital importancia y que ha tenido un peso importante en el cese de Alonso es la preparación. A la plantilla blanca se la ha acusado de falta de forma física. Además, ha sufrido multitud de lesiones. De ahí que uno de los efectos inmediatos tras la salida de Alonso haya sido el regreso de Antonio Pintus como preparador físico. “Es un privilegio tenerle en el cuerpo técnico. Sabemos lo bien que ha funcionado este método en esta casa”, declaró Arbeloa.

El conocimiento de la cantera podría ser un valor añadido de Arbeloa, aunque el Real Madrid no es un club que en los últimos años se prodigue por sus apuestas por jugadores de las categorías inferiores. Será por lo tanto complicado que pueda ejercer como puente, aunque aseguró que “saben que cuento con ellos”.

El Real Madrid ha entregado el banquillo a Arbeloa, pero no le ha prometido paciencia. Le ha concedido la oportunidad; ahora deberá responder con resultados, pero sin descuidar el resto de desafíos que rodearon de dudas a Xabi Alonso. El partido de Copa de mañana frente al Albacete será su primer examen.