Madelén Urieta ENTRENADORA DEL KUTXABANK ARASKI

"Las expectativas que las jugadoras se habían generado al comienzo de la campaña es algo que nos ha hecho daño"

En vísperas de recibir hoy (18.30 horas) al Valencia Basket en Mendizorroza, la ayalesa se sincera en un momento donde las cosas no marchan como era su deseo

19.11.2020 | 01:25
Madelén Urieta ENTRENADORA DEL KUTXABANK ARASKI

vitoria – La entrenadora del Kutxabank Araski, Madelén Urieta, hace balance del comienzo de temporada, de su estado de ánimo ante las diferentes complicaciones que están surgiendo a raíz de la crisis sanitaria y también de cómo ve el futuro del equipo en la Liga Femenina.

Está siendo un año complicado por la pandemia, ¿cómo se encuentra?

–Lo estoy llevando bien, pero sí que es cierto que soy una persona que le gusta hacer vida social y hacer diferentes actividades, como escaparme a la playa. Ahora todo eso es inviable. Por lo que mi vida ahora mismo es entrenar, ir a casa para preparar los entrenamientos y así evitar estar en contacto con mi entorno. Al principio, sí que me costó un poco, pero al final te acostumbras, te adaptas a la situación y ahora ya lo llevo bien.

¿Y a nivel deportivo?

–Es muy duro. Nosotras, aquí en Vitoria, hemos vivido el mejor ejemplo de lo que puede suceder. Primero con una pretemporada muy complicada, donde tuvimos que parar hasta en tres ocasiones por diferentes positivos en la plantilla. Hace poco se detuvo un encuentro en Mendizorrotza en pleno descanso por un posible positivo, que luego no fue y se quedó en susto. Al final, son situaciones complicadas, atípicas y que afectan, pero tenemos clarísimo que es un año de adaptación y de gestionar lo mejor posible todo aquello que podamos controlar. Esta frase es algo que les repito mucho a las jugadoras, es decir, vamos a controlar aquello que podemos controlar y respecto al resto, debemos adaptarnos según venga. En ese sentido, creo que estoy en el mejor equipo posible, ya que son un grupo muy maduro y responsable que ayuda mucho en el día a día para gestionarlo todo.

Parece que este año le está costando arrancar al equipo.

–Es tan complicado y tan simple como el acierto. Nos está condenando el no ver canasta con facilidad y como se está viendo está siendo determinante. Al final, estos días de parón hemos estado trabajando la estadística avanzada, de scouting propio, de análisis de los partidos y de los problemas que estamos teniendo. Y si haces una comparativa con otros equipos respecto a rebotes, asistencias, pérdidas o posesiones estamos al mismo nivel que los conjuntos que están en la parte alta de la tabla, pero tenemos que corregir nuestro porcentaje de acierto. Estamos gestionando muy bien el ataque y generando tiros liberados, que luego los balones, en muchos casos, se salen de dentro. Y en este deporte, quien más mete es el que gana.

En cuanto algo no carbura, siempre se tiende a ir al argumento fácil de "falta un fichaje". ¿Es verdad?

–Respecto a la confección de la plantilla está claro que corríamos ciertos riesgos y si le sumamos que ahora mismo hay jugadoras que están por debajo de lo que pueden dar, se llega a la situación en la que estamos. Eso sí, esto que comento no quita para que yo crea y mucho en este equipo, y sé que darán un paso adelante. Por otro lado, si la situación económica del club fuera diferente y tuviéramos más patrocinadores y más poder adquisitivo, seguramente ficharíamos a una interior, ya que con sólo tres jugadoras en esa posición es una rotación muy corta.

No es por usar la excusa fácil, pero la falta de público o la falta de tener una regularidad a causa de la pandemia, ¿también afectará?

–Esa excusa podía valer al principio, pero ahora ya no es eso. Ahora hay otros factores como el de la ansiedad o el de los balones calientes que quizá nos queman más de lo que deberían. A nivel de entrenamientos, por suerte o por desgracia, estamos viendo como las jugadoras tienen más tiempo libre para poder acudir. Por ejemplo, esta temporada estamos viendo que en los entrenamientos voluntarios están presentes todas las jugadoras. A la semana se realiza uno o dos y me encuentro siempre al equipo completo. Las jugadoras están entrenando y trabajando mucho, pero no sé decir cuál es el problema real, que realmente es lo complicado. Cuando tú sabes cuál es el problema, buscas la solución, pero cuando no terminas de encontrar lo que falla, más allá de estoy sola y fallo una canasta, eso es lo complicado.

La ausencia de la marea verde sí que se tiene que nota, ¿no?

–Nuestro público lo merece todo y las jugadoras ya lo han comentado, que es una pena que en el último partido de casa no pudiéramos regalarles la victoria. Está claro que echamos mucho en falta a esa sexta jugadora que ayuda como la que más cuando los partidos se ponen en contra. Yo creo que es lo más negativo de todo esto que estamos viviendo, el no poder estar con los nuestros.

¿Todavía se puede encauzar la cosa?

–Quedan aún 20 jornadas y tenemos que ser capaces de ello. Creo que ahora el parón nos ha venido bien para reencontrarnos con nuestra esencia y ser otra vez ese equipo valiente y conseguir victorias, que es de lo que se trata. Creo que en el sitio donde estamos ahora, no es donde nos merecemos estar.

¿Quizá se empieza a notar esa presión de haber acostumbrado a la gente siempre a ganar?

–Totalmente. Una de las cosas que nos ha hecho daño son las expectativas, y no por parte de la directiva o cuerpo técnico, sino las expectativas que las propias jugadoras se habían generado a comienzo de temporada. Ellas estaban con la mentalidad de si el año pasado nos fue tan bien, esta temporada que parece que los fichajes dan un puntito más, pues vamos a superar lo del año pasado. Yo lo primero que les dije fue que no se generaran expectativas demasiado altas, ir día a día, poco a poco y crecer juntas, porque va a ser una temporada complicada, y así lo estamos viendo. Y sí ha afectado esa presión que se ha generado, por la ilusión de acostumbrar a la gente a verte ganar, a estar en play off o en la Copa. Al final siempre quieres eso. Que quede claro que hasta el último aliento vamos a luchar por ello, pero ahora la realidad nos está poniendo en otro escenario en el que tenemos que crecer.

Viene un hueso como el Valencia y la vuelta de Raquel Carrera, a quien podría haberse traído de vuelta...

–Respeto al rival qué decir, un equipazo de 12 jugadoras, de las cuales 11 serían titulares en cualquier equipo de la liga y están haciendo un juego muy bonito, vistoso y valiente, y creo que es uno de los equipos favoritos para estar ahí arriba y llevarse los títulos. Aunque por muy duro que sea el rival, creo que si algo nos caracteriza es que somos un equipo valiente y que si nos ganan que sea en la pista cuando se pite el final del encuentro. Pero hasta ese momento, el mejor equipo del mundo lo tengo yo y voy a creer que ese partido o cualquiera lo podemos ganar. Y respecto a Raquel Carrera, ya intentamos en verano que siguiera aquí, pero el Valencia tenía claro que ya iba a ser una jugadora importante en su roster y yo estoy muy contenta de que haya formado parte de nuestra familia y ahora de verla crecer.

¿Cuál es su techo?

–No lo tiene. Eso sí, hay muchos factores a tener en cuenta en el deporte como las lesiones o malas decisiones, pero creo que está en el sitio adecuado, y con la humildad que tiene y con todo lo que trabaja le irá bien. Creo que tiene el techo muy alto y ni siquiera ella sabe aún a qué altura está.

En tres años diferentes ha recibido el premio a la mejor entrenadora del año ¿Cuál es el secreto?

–No sé si denominarlo como receta, pero creo que es la sinceridad. Soy honesta y legal con las jugadoras y ellas eso lo ven, lo sienten y lo agradecen. El Araski es un club muy familiar, donde somos gente transparente y en un mundo donde no se es todo lo transparente que se debería, eso es de agradecer y es una de las claves.

Con todo lo vivido hasta ahora, ¿cuál es tu temporada más especial?

–Soy una persona de momentos y tengo varios de ellos a lo largo de toda mi trayectoria. He vivido momentos especiales e incluso duros con derrotas o fracasos deportivos, que luego se convierten en determinantes para crecer. Justo ahora estoy viendo una foto que tengo en el salón de cuando conseguimos el ascenso a Liga Femenina, donde está Laura Pardo levantando la Copa. Otro momento fue en la Copa de la Reina del año pasado, donde ganamos al Gernika y competimos frente al Perfumerías Avenida siendo una pesadilla para los rivales. También el primer año en la máxima categoría que contra todo pronóstico y siendo el patito feo de la competición conseguimos entrar en play off y en la Copa de la Reina. O incluso ver a nuestra gente en la grada de espaldas y nuestras jugadoras en la pista cantando y saltando. Hay veces que el deporte te da auténtico regalos y por eso estamos aquí.

El Araski debe reconstruirse año a año. Con todas las jugadoras y gente que pasa por el club, ¿quién le ha dejado una huella imborrable?

Me vienen tres nombres. Cecilia Liñeira nos hizo crecer y no solo a nivel deportivo, sino también a nivel profesional, ya que quizá fue la jugadora más profesional que habíamos fichado hasta el momento y podríamos decir que ella nos enseñó el camino. Otra jugadora es la capitana, Laura Pardo, y no solo por todo lo que ha sacrificado todos estos años por el Araski, sino por ser ese ejemplo de saber estar, en cómo gestionar el vestuario, en cómo se reinventa para poder seguir compitiendo y nunca restar. Ella es nuestro ADN y espejo, y nuestro ejemplo para las niñas. Por último, María Asurmendi. Siempre he querido contar con una base como ella. Nuestra conexión es especial, es mi prolongación en la pista y tengo un feeling increíble. Me ayuda de una manera inmejorable para dirigir los encuentros y entrenamientos. Es alguien muy especial para mí.

Le han tenido que llegar ofertas de otros lugares. ¿Qué le retiene aquí?

–Soy una entrenadora que me encantan los retos y creo que el Araski me ofrece retos cada temporada. Aún tengo que crecer de la mano del Araski y creo que el club también puede hacerlo de la mía. El día que yo sienta que no vamos a poder evolucionar – como una relación – dejaré de estar. Y es que me veo como la madre del club que cuando vea que es mejor no estar, no estaré. Hasta el momento, me ilusiona mucho el proyecto y me motiva mucho verlo crecer. No puedo pedir nada más que estar en el equipo referente de la ciudad y en mi casa.

¿Echa de menos a Livia López?

Mucho. Livia y yo somos como el Yin y el Yang. Somos muy compatibles entre nosotras y somos muy exigentes con todo y con nosotras mismas. Es una figura fundamental y lo va a ser siempre en este club. Además, ella sigue estando ahí en la medida de lo posible. Ahora está en una posición laboral importante en la que la está pudiendo disfrutar mucha gente. Con todo esto hay que destacar el gran trabajo que está haciendo Iratxe Rodríguez, porque no lo tenía nada fácil. Livia dejó el listón muy alto, ella se atrevió a coger el testigo y creo que lo está haciendo de diez.

Respecto a la selección, además de todo lo que está aprendiendo, ¿se pone algún objetivo?

–Nunca me he puesto un objetivo con la frase de "quiero llegar a€". Nunca he hecho eso y nunca lo haré. Siempre voy a disfrutar y aprovechar lo que me venga como entrenadora y como persona. Estoy muy feliz de estar bajo las ordenes de Lucas Mondelo y creo que una de las cosas más positivas es poder absorber todo lo que él transmite. Para mí es un privilegio verles trabajar e intento aprender cada día. Yo jamás pensé que podría estar en la selección absoluta y trato cada día como un regalo.

Si tuviera que describir al Araski con tres palabras, ¿Cuáles serían?

Familia, lealtad y equilibrio.

¿Y a usted misma?

–Humilde, ambiciosa y pasional.

"Si la situación económica del club fuera diferente, ficharíamos a una interior porque la rotación es corta"

"Lucharemos por estar arriba, pero la realidad nos ha puesto en otro escenario en el que debemos crecer"

"Cecilia Liñeira, Laura Pardo y María Asurmendi son las jugadoras que me han dejado una huella imborrable"