BRASIL Julio César; Daniel Alves, Thiago Silva, David Luiz (m.33, Dante), Marcelo; Luiz Gustavo, Hernanes, Oscar; Hulk (m.73, Fernando), Neymar (m.68, Bernard) y Fred.
ITALIA Buffon; Abate (m.29, Maggio), Bonucci, Chiellini, De Sciglio; Candreva, Montolivo (m.24, Giaccherini), Aquilani, Marchisio; Diamanti (m.71, El Shaarawy) y Balotelli.
Goles 0-1, m.46+: Dante. 1-1, m.50: Giaccherini. 1-2, m.55: Neymar. 1-3, m.65: Fred. 2-3, m.71: Chiellini. 2-4, m.88: Fred.
Árbitro Ravshan Irmatov (UZB). Amonestó a David Luiz (m.8), Neymar (m.26) y Luiz Gustavo (m.43), por Brasil; y a Marchisio (m.39), por Italia.
Estadio Fonte Nova. 48.800 espectadores.
Salvador. Brasil doblegó ayer a Italia por 2-4 en el cierre de la primera fase de la Copa Confederaciones, en un partido que enloqueció en la segunda parte y que llevó al equipo anfitrión a las semifinales como líder del Grupo A.
Dos goles de Fred, uno de Neymar, que volvió a ser decisivo con un magistral tiro a balón parado, y otro de Dante le permitieron a Brasil un rival en teoría más fácil para el cruce de semifinales.
La primera parte fue dura, de poco fútbol y muchas faltas, y dio paso a un carrusel de goles en ambas porterías en un segundo tiempo de juego ofensivo, en el que ningún equipo tuvo el control.
Brasil terminó así primera del Grupo A con 9 puntos, por lo que jugará las semifinales en Belo Horizonte contra la segunda de la otra serie, mientras que Italia buscará un lugar en la final contra el mejor equipo del Grupo B.
Debido a la lesión de Pirlo, la correa de transmisión entre la zaga y el ataque, Italia se vio forzada a volver a sus fueros de antaño, a dedicarse a la defensa y olvidar el bello fútbol ofensivo que se convirtió en su marca de los últimos años.
Al igual que en los dos partidos anteriores, Brasil imprimió un ritmo vertiginoso desde el pitido inicial, trató de pillar desprevenida a Italia con un torbellino de juego y aprovechar el aliento de una afición inflamada. Y con el viento de cara, más seria y mejor puesta sobre el terreno de juego, la inercia fue haciendo que el equipo anfitrión fuera cobrándose uno tras otro los goles que le harían campeón, con un Buffon al que le van pesando los años concediendo de más -como su defensa- y desnudando las carencias de Italia.