Balance no esperado
no son buenos tiempos para la economía del Alavés. Menos mal que tras el sonoro fracaso de la ampliación de capital (como lo demuestra que tan solo se hayan cubierto 284.152 euros de los más de tres millones propuestos) puesta en marcha el pasado mes, que terminó con una gran decepción por la poca implicación de los aficionados alavesistas en la compra de acciones, la victoria de ayer deja entrever una mejoría deportiva a partir de ahora. En ambos casos, el club, después de los resultados obtenidos y a pesar del triunfo ante el Pontevedra, que sirve al menos para mantener las distancias con los de arriba, queda bastante lejos de sus propósitos iniciales. De decepción tachó el presidente la respuesta ofrecida por la masa albiazul a la ampliación de capital en su primera fase. En efecto, la ambición del proyecto de socializar el club fue reduciéndose desde el mismo instante en el que se lanzó la idea a todos los sectores (abonados, accionistas, aficionados, comercios, empresas,…) que pudieran estar interesados en aportar su grano de arena para tal fin. Así que ni la mayoría de abonados que lo único que desean es asistir a los partidos el domingo; ni muchos de los accionistas, que ya tenían un número suficiente de títulos y no necesitaban más; ni los negocios varios, que con la sufrida crisis ya tenían la excusa ideal para no comprar, estaban dispuestos a desembolsar la más pequeña cantidad de dinero para salvar a un club en apuros. A mí no me ha decepcionado la escasa venta de acciones. Me la esperaba. Aquí, en cuanto tenemos que hacer algo que nos cueste dinero, siempre pensamos que tiene que ser el vecino quien está obligado a hacerlo. Igualmente, también ha quedado en evidencia la credibilidad en una institución a la deriva económicamente. Respecto a la cuestión deportiva, ¿qué se puede decir? Si en el apartado económico vamos mal, en el deportivo, que al final va a ser el que dictamine el devenir del club, no vamos mucho mejor. Pero tampoco me sorprende. De la ineficacia para formar un buen plantel competitivo, cuando tenían todos los condicionantes a su favor, de un entrenador sin currículo y de un secretario técnico bisoño, da buena muestra que a mitad de temporada quieran desprenderse de cuatro futbolistas que no han demostrado lo que supuestamente debían haber hecho. Tuvieron posibilidad, como así lo hicieron, de formar una plantilla a su gusto gracias a la independencia que la directiva les dio, y ahora se dan cuenta de que hay jugadores que les sobran y otros que les hacen falta, como un organizador. Entonces, ¿qué hicieron? ¿No conocían a los jugadores que fichaban? Luque, la joya gallega, no ha llegado ni a debutar y Neru, Eneko y Vicente apenas han aportado nada (máxime si no les han dejado). Y la lista podría hacerse más extensa. Lo cierto es que la previsión económica de que el club ingresara un buen puñado de euros adicionales con la ampliación de capital quedaba reducida a menos del diez por ciento. Tampoco se ha cumplido la deportiva con el equipo en sexta posición a seis puntos (o tres, según se mire) del cuarto. Lo curioso, o lo sorprendente, es que ni los jugadores, ni el entrenador, ni los directivos, ni los aficionados esperaban presentar un balance así al final de la primera vuelta. Confiemos en que esta victoria lograda después de tanto tiempo sea el comienzo de una larga serie que nos lleve al lugar que nos debe corresponder.