Aquí “es un personaje prácticamente desconocido” a pesar de ser “de una trascendencia enorme”. Allí “no es recordado precisamente de una manera amable”, apunta Jesús Ruiz de Gordejuela Urquijo a la hora de hablar de Gabriel Joaquín de Yermo y Bárcena, de un hombre nacido en Sodupe que en las primeras horas del 16 de septiembre de 1808 lideró el primer golpe de estado en la historia de América. Con él arranca el nuevo libro del escritor e historiados alavés, un Gabriel de Yermo y los Voluntarios de Fernando VII (Tirant Editorial) en el que abandona la ficción de su última obra –Capitán Negrete– para compartir una publicación de corte académico que ya es una realidad.

De hecho, el doctor en Historia –prolífico autor de monografías y artículos que le han valido no pocos premios y reconocimientos– acudirá el próximo mes de mayo a la Feria del Libro de Madrid para presentar el resultado de un amplio y detallado trabajo de documentación e investigación realizado tanto a este lado del Atlántico como al otro. Por supuesto, el libro no se cierra a nadie, pero es evidente que está orientado de manera esencial tanto a profesionales como a personas con un interés histórico y cultural.

Desde México

El libro realiza un acercamiento a un episodio “de gran trascendencia” en la historia de México y de España, todo ello en el arranque de un siglo XIX “muy complejo” y teniendo como protagonista a “un rico y poderoso comerciante” que era “avanzado en lo económico y, digamos, también en lo social, pero no en lo político”.

El escritor e historiador deja a un lado la ficción para fijar la mirada en lo acontecido en tierras mexicanas entre 1808 y 1820

Es del todo imposible resumir en estas pocas líneas todo lo que la obra de Ruiz de Gordejuela Urquijo abarca y trata, pero hay que tener en cuenta que se está en un momento en el que las tropas napoleónicas están en la península, Carlos IV ha abdicado en su hijo Fernando, quien después renuncia a la corona en favor de José Bonaparte, y que hay un vacío –lo que se denomina interregno– que también afecta a la llamada Nueva España.

''Gabriel de Yermo y los Voluntarios de Fernando VII. Del contragolpe de estado a la defensa de la Nueva España (1808-1820)''

''Gabriel de Yermo y los Voluntarios de Fernando VII. Del contragolpe de estado a la defensa de la Nueva España (1808-1820)'' Cedida

El virrey José Joaquín Vicente de Iturrigaray y Aróstegui, y la estructura que representa, no son ajenos a esa situación, que en México se traduce en la división, a grandes rasgos, entre los denominados realistas –seguidores de Fernando VIIy del viejo orden– y los criollos, es decir, los descendientes fundamentalmente de españoles que han nacido ya allí, que han conseguido ocupar puestos de relevancia pero no en el poder político, y que apuestan por la autonomía, que no deja de ser un paso previo a la independencia.

El autor acudirá a la próxima Feria del Libro de Madrid con esta obra centrada, aunque no solo, en la figura del hacendado vasco

En ese debate aparece otro tema importante, el dinero. Es decir, las remesas de plata que se reclaman desde la Junta Suprema de Sevilla para financiar la resistencia ante el avance francés. En concreto, seis millones de pesos. La entidad entiende que Iturrigaray no está mandando lo que debe y por eso envía a dos emisarios, que constatan que el virrey no está por la labor. Claro que ante eso tienen un plan que desemboca en los acontecimientos de la madrugada del 16 de septiembre de 1808. 

Una mirada más completa

De todas formas, el libro –que lleva por subtítulo Del contragolpe de estado a la defensa de la Nueva España (1808-1820)– no se queda en ese momento. Profundiza tanto en lo sucedido como en lo que tiene lugar en los años posteriores como consecuencia de aquel golpe, que pudo dejar la sensación de un triunfo entre los realistas, aunque... Para quienes quieran conocer más detalles o profundizar estas cuestiones, la obra del escritor e historiador alavés es la referencia a seguir.

De hecho, en la segunda parte de la publicación, se sigue desarrollando el estudio en torno a los Voluntarios de Fernando VII, a esa milicia realista que tomó parte en el golpe y que después quiso mantener su impronta. Entre medio, Gabriel Joaquín de Yermo y Bárcena falleció en 1813 a consecuencia de una pulmonía sin poder volver a la tierra que le vio nacer.