Dos referentes en Lasierra y Ozaeta
Azala y Garaion llegan a la mayoría de edad convertidos en espacios culturales indispensables para Álava
Ninguno de los dos proyectos nació de la nada pero ambos, por casualidades de la vida, abrieron sus puertas en 2008 en dos puntos diferentes de Álava, Lasierra y Ozaeta. Hay unos 45 kilómetros de distancia entre Azala y Garaion, más allá de que cada propuesta tiene personalidad propia y características diferentes. Pero también puntos en común. Los más destacados son el hecho de realizar y mantener la apuesta por desarrollarse desde el medio rural, y el haberse convertido, gracias a mucho trabajo, en espacios de creación referentes dentro y fuera del territorio.
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Eso sí, en demasiadas ocasiones es cierto aquello de que nadie es profeta en su tierra y menos cuando de cultura se habla. Durante muchos años, y también hoy, ambos motores culturales de Álava han sentido en primera persona la frialdad de los más cercanos y la falta de reconocimiento, apoyo e implicación. Muchas veces han tenido que venir de fuera para que en algunos despachos se den cuenta de algunas cosas. Ha pasado este mismo año tras la publicación del último informe del Observatorio de la Cultura.
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Entre las diez propuestas que se consideran como lo mejor de 2025 en el medio rural está el centro de creación Azala, ubicado en Lasierra. No es de sorprender que el informe hable de “proyecto excelente”, ya que es uno de los que más votos tiene dentro de las opiniones mostradas por expertos y profesionales. Y esto viene siendo una constante con el espacio impulsado por Idoia Zabaleta y Juan González.
Premio Gure Artea, Azala acoge e impulsa residencias artísticas, laboratorios, talleres, seminarios y un largo etcétera de actividades
A esto se suma que en este listado hace acto de presencia el espacio de creación en euskera Garaion Sorgingunea (Ozaeta). Como en el caso anterior, se trata de un lugar referencial dentro y fuera de Álava, que viene desarrollando desde hace ya años una labor que recibe en este estudio impulsado por la Fundación Contemporánea un nuevo espaldarazo.
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Una docena de habitantes conviven en Lasierra desde hace 18 años con Azala, un espacio de creación contemporánea que también completa su actividad como lugar de alojamiento rural. Sería interminable hacer una lista de nombres de la cultura de diferentes regiones y países que han pasado por aquí en este tiempo.
Residencias, laboratorios, talleres, seminarios, paseos creativos... son algunas de las actividades que conforman una agenda incansable, aunque al espacio, a lo largo de estos años, le ha dado incluso para poner en marcha un proyecto literario y comunitario para idear un futuro alternativo al que parece dibujar la tozuda realidad. Con un importante componente de compromiso social, Azala ha acogido e impulsado proyectos de distintas disciplinas, aunque en muchos casos favoreciendo su mezcla.
Premio Gure Artea hace casi un decenio, Azala es, como definen desde Lasierra, un lugar para el encuentro entre artistas, activistas e investigadores, principalmente ligados al cuerpo, la voz y el movimiento. Como en el caso de Garaion, se trata de ofrecer a quien acude a Azala espacios y momentos para detenerse, investigar, descartar, hablar, compartir, crear, reflexionar... trabajar, al fin y al cabo, en aquello que el público no percibe cuando ve una obra acabada pero que es esencial para llegar a ese instante.
Naturaleza, creación y euskera son los tres pilares básicos de la andadura de un Garaion en el que el hacer en colectivo es prioritario
Pero Azala no solo se queda dentro de sus instalaciones. Su red de colaboraciones y de impulso a proyectos fuera de Lasierra también es más que importante, un aporte que sumar a una labor que igual no encuentra eco en algunos medios de comunicación y en determinados despachos públicos, pero que sí cuenta con un amplio reconocimiento en otros lugares.
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Un contexto parecido vive Garaion, que también desarrolla su actividad cultural compaginando sus pasos como albergue. Euskera, naturaleza y creación. Resumiendo mucho, en estos tres pilares se sustenta la acción del espacio de Ozaeta, otro lugar con el que es imposible hacer un resumen de la cantidad de compañías y artistas que han pasado por aquí a lo largo de estos 18 años.
Dentro y fuera de sus paredes han tomado forma y fondo mil y un proyectos, un lugar perfecto para el ensayo, la investigación y la experimentación, sin perder de vista que también acoge formación –por ejemplo, con la Escuela Transfeminista de Artes Escénicas–, representaciones, encuentros culturales abiertos a la ciudadanía... “En Garaion ofrecemos estancias o espacios para creadores en artes plásticas, escénicas, bertsolaris, literatos, cuenta cuentos, circenses… y organizaciones sociales, que quieran experimentar en solitario o en colectivo la creación artística. Priorizamos a artistas cercanos, emergentes, mujeres artistas y, sobre todo, a las personas que quieran crear en euskera”, describen desde esta propuesta.
También en su caso, realizar el camino junto a otros espacios y entidades es fundamental. Desde Ozaeta se han generado, y se siguen creando, redes de colaboración con otros territorios, fortaleciendo de esta manera la labor en colectivo, una característica fundamental para todo lo que ocurre dentro y fuera de Garaion.
