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“El capitalismo quiere que sigas comprando porque todo va a ir bien”

El Jesús Ibáñez de Matauco acoge el próximo miércoles 25 la representación de ‘Kolapsoa’

“El capitalismo quiere que sigas comprando porque todo va a ir bien”Alex Larretxi

La suya es una agencia de publicidad que es capaz de vender cualquier cosa y hacerlo lo más rápido posible. Eso sí, un cliente pide algo que no esperan, una campaña para que la gente no compre nada. Hasta aquí se puede leer en torno a Kolapsoa, montaje que llegará el próximo miércoles 25 a la capital alavesa. En concreto, el encuentro con el público se producirá en el Jesús Ibáñez de Matauco (centro cívico Hegoalde).

Allí estarán esperando Jon Ander Urresti, Maite Muguerza y Txubio Fernández de Jáuregui, encargados de poner en escena un espectáculo estrenado a principios de este mes y que en el caso de Gasteiz se podrá ver a partir de las 19.30 horas, quedando todavía alguna entrada disponibles para poder asistir.

Comedia y reflexión

“La realidad hace cada día más complicado trabajar en la ficción”, apunta Fernández de Jáuregui, consciente de que en este mundo la actualidad parece ir siempre incluso más lejos de lo imaginable. Con todo, este montaje consigue llevar al espectador al ámbito de lo inventado para situarle ante lo que acontece a este lado del espejo.

Ese afán por crecer de manera “infinita” que tiene el capitalismo con la idea de “venderte un determinado futuro” está en la base de este “viaje hasta el colapso”, como explica Urresti. “El capitalismo quiere que sigas comprando porque todo va a ir bien”, un afán en el que los tres protagonistas del montaje, que dan vida a componentes de la agencia de publicidad, están más que empeñados, aunque cada uno con sus características y circunstancias.

Jon Ander Urresti, la concejala de Cultura, Sonia Díaz de Corcuera, y Txubio Fernández de Jáuregui

Es el caso del papel al que da vida Fernández de Jáuregui. Es de una generación anterior a la de sus compañeros e intenta disimular su falta de conocimiento del euskera. Y es que el montaje se adentra en diferentes caminos desde su tronco principal, también mirando a la influencia de las redes sociales o los mecanismos internos que usa la publicidad para crear la supuesta realidad de sus anuncios.

Como explica el actor vitoriano, “la publicidad nos está robando hasta el lenguaje. Las palabras han cambiado de dueño y ya no nos pertenecen”. Así se refleja en un montaje “que está contado a modo de comedia”, donde el humor sirve como vehículo para embarcarse en ese tránsito hacia el colapso. Todo ello planteando al público diferentes reflexiones que tienen que ver con su comportamiento diario y con esas dudas y contradicciones de vivir dentro de un sistema que se critica pero se acepta.