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Un perro y su singular pulga

Se publica en castellano, euskera y catalán la nueva creación del escritor Txabi Arnal, ‘¡Newton, vuelve!’

Un perro y su singular pulga

La manzana ha caído. De hecho, a Newton le ha dado en la cabeza. Eso sí, esto no tiene nada que ver con la ley de gravitación universal. Es el punto de partida del nuevo álbum infantil con el que el escritor Txabi Arnal completa este 2023 que ya apura sus últimas semanas. El humor es la clave de esa nueva historia coprotagonizada por una pulga un tanto singular.

De la mano de A Fin de Cuentos, editorial con la que el también profesor de la Facultad de Educación y Deporte del Campus de Álava trabaja por primera vez, el libro se publica tanto en castellano como en euskera y catalán. Así ya están disponibles ¡Newton, vuelve!, Zatoz, Newton! y Newton, torna!, los tres con el sello de la ilustradora Eleni Papachristou. “Es una obra en la que, quien me conozca, me va a reconocer”, sonríe el autor.

Se nota, sobre todo, en el uso del humor desde el principio hasta el final de la historia. Ahí está el pilar fundamental de un trabajo que también juega con dos elementos fundamentales. Por un lado, la repetición, una herramienta “muy habitual” en la literatura infantil. “A los niños les gusta porque les da seguridad y les hace inteligentes porque se ven que controlan la situación y eso les anima a leer”. A eso se une el uso del equívoco.

El humor es la característica básica desde el principio hasta el final de este álbum infantil ilustrado por Eleni Papachristou

Es lo que le sucede a la pulga que vive en Newton. Vive muy bien a costa del perro, hasta que en el incidente de la manzana, se cae y no le encuentra. Empieza entonces su particular peregrinación, encontrándose a cada paso con otros animales. Ella, por cierto, se llama Séfora, igual que la mujer de Moisés. En este caso, eso sí, no hay tránsito por el desierto durante 40 años.

Una propuesta divertida

“Es verdad que se puede hacer determinado tipos de lecturas, empezando por la propia pulga y su modo de vida”, reconoce Arnal. No deja de ser un animal que vive a costa de los demás, y ejemplos humanos se podrían poner unos cuantos hoy. Pero “no hay una determinación por mi parte de hablar de cosas serias; si hay algo premeditado en este álbum infantil es el hecho de querer hacer una historia divertida”.

Es el principio y el final de este libro, el querer ofrecer un argumento divertido y lleno de humor. Una obra en la que por cierto, esta vez, el autor no se ha encargado de la traducción entre castellano y euskera. “Traducirse a uno mismo no es nada fácil. Y nunca te quedas contento. Sigues dándole vueltas. Desentenderte de esa labor es un tanto liberador. Este ha sido el caso, bueno salvo con el catalán, que ahí sí que no tenía herramientas”, ríe.

“No hay una determinación de hablar de cosas serias; si hay algo premeditado aquí es el hecho de querer hacer una historia divertida”

Lo cierto es que el escritor asume que es “muy exigente” consigo. “Esto conlleva que mida cada palabra. De hecho, me lo leo muchas veces y trato de ponerme en el lugar del oyente porque muchas de estas obras, los niños y las niñas no las van a leer de manera autónoma, las van a leer con compañía. Por eso me cuesta llegar a la versión definitiva”, describe. Tal vez por eso agradece también cuando escribe junto a otros, como es el caso de reciente de su trabajo con Edu Zelaieta. “Me siento cómodo compartiendo responsabilidad. Incluso más que escribiendo solo”.